
Vivimos los argentinos inmersos en las internas políticas que solo encubren disputas por espacios políticos y cargos públicos donde se puede disponer de cajas para usufructuarlas con empresarios amigos y así poder compartir negocios. Esta ciega y necia actitud solo nos precipitó al derrumbe económico y social, cuyo dato más elocuente y relevante se explicita en la pobreza que alcanzó en el último dato oficial a 36,5% de la población, de la cual un 8% se encuentran por debajo de la línea de indigencia.
Lo más lamentable de este drama es que 5,5 millones de menores de 14 años no cubren sus necesidades básicas, representa el 51,4% del segmento y de ese total el 12,6% son indigentes, estos números aterradores confirman la carencia de un futuro normal, saludable y esperanzador para millones de niños que por nuestra desidia carecerán. ¿Qué reflejan e imponen estas realidades? Que debemos reaccionar y poner las cosas en su lugar y castigar con el voto a los depredadores que provocaron esta catástrofe humanitaria.
Entre las muchas variables a encarar y corregir está la educación en toda su diversidad a la que se desatendió irresponsablemente. En esta situación se encuentra la actividad bursátil que, por motivos diversos, en especial intereses corporativos, se produjo un constante proceso de desculturizacion bursátil, esto se evidencia en la incesante disminución de empresas cotizantes en la Bolsa y los escasos montos negociados.
Creo que todos conocen la importancia que los mercados de capitales significan para el desarrollo y crecimiento sostenido de las naciones. Pero, hoy nuestro alicaído mercado tiene la oportunidad, necesidad y obligación de encarar con realismo el desafío a crecer y convertirse en uno de los factores determinantes de la ineludible e inexcusable recuperación a encarar.
Es aquí donde una vez más brego por la necesidad de contar con Bolsas Regionales que pueden ser el medio más idóneo para la inversión, el trabajo, el ahorro y el ascenso social de comunidades del país, hoy aletargadas y sin futuro.
Hay miles de empresas en el interior con su capacidad de crecimiento limitada por la carencia de inversores, ya que no cuentan con organizaciones que les acerquen los mismos y la imposibilidad de emitir ON (Obligaciones Negociables), es decir títulos de deuda con condiciones de intereses, plazos y formas de pago más ventajosas que la bancaria. Igual situación se da para los municipios y las gobernaciones para la emisión de deuda.

Paralelamente, los inversores también locales también enfrentan limitaciones para colocar sus ahorros, por la carencia de información sobre dónde invertir, por eso lo hacen fuera de su provincia o desventajosamente.
Esta es justamente la función de las Bolsas las que permiten que empresas individuales o familiares logren captar capitales para su crecimiento mediante la oferta pública de acciones en mercados locales, dado a que la comunidad las conoce, valora por ende adquiere, esto significa concretamente el desarrollo de las economías regionales.
Esto lo comprendieron los ex regímenes comunistas del mundo como Rusia, países del Este de Europa, Vietnam y en especial China, que adhirieron y apoyaron la apertura de Bolsas de Valores, muy conscientes que las mismas son la principal fuente de financiamiento de los países desarrollados, así lograron un creciente constante y elevaron ostensiblemente el nivel de vida de sus ciudadanos.
Mercado de capitales amplio
El muy exiguo mercado de capitales argentino solo contempla las Bolsas de Comercio y Cereales, pero debería contemplarse la creación de una Bolsa Minera de alcance regional con la incorporación de Chile, Bolivia, Perú y eventualmente Brasil, dado a que junto con la Argentina son países productores en cantidad y calidad de cobre, plata, oro, estaño, litio, bauxita, níquel, etc., los posiciona en condiciones de convertirse en referentes a nivel internacional.
Los orígenes de una Bolsa Minera donde se coticen metales remite a Londres con la apertura de la Bolsa Real en 1571, aquí es donde los comerciantes de metales comenzaron a reunirse, por primera vez, recién es en 1877 que este mercado toma envergadura como resultado directo de la Revolución Industrial en el siglo XIX.
Ya que estamos historiando no debe escapar que cuando hablamos de una Bolsa Minera estamos haciendo referencia a una región constituida por países por excelencia en el área, para ello basta acudir a los antecedentes, y así nos encontramos que en 1779 en Potosí se crea el Real Banco de San Carlos (no confundir con el Banco Nacional de San Carlos fundado en Madrid en 1782 por el Rey Carlos III). Este Banco contribuyó al ordenamiento comercial y económico en la región del Alto Perú.
Hace muchos años que se piensa y existe la intención de crear una Bolsa Minera. Conocemos que intereses monopólicos a nivel internacional tratan de bloquear el proyecto, pero esto no debe ser obstáculo por la importancia que reviste, tanto a nivel regional como Internacional.
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