
Realizar envíos de dinero internacional por medio de instituciones financieras tradicionales tiende a ser bastante más costoso que otro tipo de transacciones financieras. La creciente necesidad de realizar este tipo de pagos hace que sea necesario encontrar nuevas alternativas, optimizar costos y lograr un mejor rendimiento.
Los pagos cross-border son una tendencia que cada vez llega a más lugares del mundo y en América Latina no paran de crecer: solo en el último año se transaccionaron más de USD 100 mil millones.
En este contexto, ofrecer el servicio de pagos transfronterizos en la región latinoamericana es una oportunidad muy atractiva para todo tipo de instituciones financieras: bancos, neobancos, bancas digitales, billeteras electrónicas, etc. Incluso empresas de otros rubros ven en este tipo de servicios una forma más simple de realizar sus transacciones internacionales, como puede ser el pago a colaboradores que trabajen en otros países.
Hoy, las necesidades del contexto impulsan a buscar opciones de transaccionalidad ágil y de bajo costo. Por suerte, existen formas de optimizar los costos de los pagos transfronterizos.
Y otros recursos, también. Por muy redundante que suene es una realidad. Y más real aún es el hecho de que no siempre cuesta lo mismo: según el país al que se quiera enviar dinero –y desde dónde se quiera hacerlo–, los costos pueden variar significativamente.
Son muchos los factores que entran en juego, como el cambio de divisa y su volatilidad, los impuestos y regulaciones de cada país, las dificultades de acceso a los sistemas financieros de esos sitios, e incluso la demora –y todos los intermediarios– que puede implicar enviar el dinero desde el emisor hasta el receptor.
Dentro de este escenario, las transferencias internacionales a través de bancos son los servicios más caros, con un costo promedio mayor al 10%. Mientras que las realizadas a través de billeteras electrónicas, en general, tienen un costo promedio de entre el 3 y el 7%. Estos no son costos que afecten únicamente a los clientes y usuarios de los servicios, sino también a las empresas que los ofrecen. Pues implementar la oferta, establecer una red de pagos y cumplir con todos los requisitos legales de cada país dista mucho de ser gratuito.
Cómo optimizar los costos
El método elegido por excelencia para optimizar costos y ahorrar dinero a la hora de realizar pagos cross-border es la digitalización. El por qué es sencillo: reduce los costos operativos que impiden o generan inconvenientes en la expansión de los servicios financieros. Y, por supuesto, también de los envíos transfronterizos.
Esto ha hecho que nuevos actores como las fintech se adentraran en el universo de los pagos cross-border, otorgando a su vez nuevos modos de reducir los costos finales de este tipo de envíos de dinero:
- Inmediatez. Los pagos son mucho más rápidos ya que se hacen virtualmente, y se reducen así los costos en cuanto a tiempo.
- Simpleza. Es más sencillo enviar dinero ya que requiere de menos intermediarios y trámites complejos.
- Transparencia. Tener la información rápidamente disponible hace que sea más fácil seguir el rastro de los pagos, no solo para las personas involucradas en la transacción, sino también para los organismos reguladores.
- Extender la cobertura. Sin tener que recurrir necesariamente a la red bancaria, se abre la posibilidad de ofrecer más países como destino en una red alternativa y con costos fijos más bajos. Y si eliges la integración con una plataforma con una red propia, mejor aún.
Pero optimizar costos no solo es pagar menos. Sino lograr que el dinero gastado tenga un mejor retorno en cuanto al servicio. Y que, en definitiva, se convierta en una inversión antes que en un gasto. Un ejemplo de esto es la posibilidad de enviar dinero a múltiples países con una sola conexión, sin necesidad de hacer complejos cálculos en cuanto al cambio de divisas. O, también, poder elegir el método de envío de dinero (a una billetera virtual, para ser cobrado en efectivo, a una cuenta bancaria, etc.) adaptándose así a las diferentes realidades de las personas, los países y sus sistemas financieros.
De esta forma, se logran mayores beneficios por el mismo precio: llegar a más países, del modo adecuado para cada contexto. Y así, se amplía el alcance del servicio a los clientes. Es decir, permite ofrecer una mejor experiencia a los clientes y presentar una capacidad atractiva para futuros usuarios.
Un mejor servicio y más clientes. Eso es verdaderamente optimizar costos y aumentar ingresos.
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