
Mientras los ojos del mundo están puestos en Ucrania y Europa Oriental, se suceden hechos que hubieran sido impensados hace una semana atrás. Minuto a minuto, hora a hora, día a día, va siendo más claro que la disrupción que vive el sistema internacional tiene una dimensión claramente mayor al shock que provocó el ataque terrorista de Al Qaeda en el 2001. Los ejemplos a enumerar son masivos, y se multiplican.
Empecemos por un país símbolo de neutralidad, tal como es Suiza: luego de 207 años ha informado que toma partido en términos diplomáticos y de asistencia humanitaria por el Estado ucraniano. Al mismo tiempo, anunció sanciones contra funcionaros de Rusia.
Pero una mutación aún más impactante, y cuyas consecuencias profundas las veremos en el mediano y largo plazo, es la decisión del gigante económico alemán de calzarse los guantes y afiliar sus dientes. Pocas horas atrás, en un fuerte discurso ante el Parlamento, el Canciller anunció el envío de sofisticado armamento antitanque y antiaéreo a Ucrania, así como un paquete presupuestario de emergencia para asignar, rápidamente, un fondo de poco más de 100 mil millones de dólares (un cuarto del PBI de Argentina) a las fuerzas militares alemanas.
También tomó la decisión de asignar más de 2 puntos del PBI al presupuesto de Defensa en los próximos años. En las ultimas dos décadas, Berlín venía con niveles inferiores al 1,3 del PBI para su brazo armado. En otras palabras, Alemania tiene decidido, al menos duplicar poder militar. Este coloso económico venía transcurriendo las décadas posteriores al fin de la Guerra Fría y su unificación como un ejemplo claro de una tendencia pos moderna y pos heroica; con énfasis en la ecología, la paridad de género, la diversidad sexual, mayor y mayor flexibilidad en la aceptación de inmigrantes ilegales, entre otras. Así como una escasa, o nula, preocupación geopolítica por depender más y más del gas ruso. En otras palabras, una foto perfecta de lo que se imaginaba F. Fukuyama cuando escribió su famosísimo articulo El Fin de la Historia, en 1989. Un mundo en donde las guerras entre las principales potencias desarrolladas serían cosa del pasado.
Antes de seguir, pongamos la magnitud alemana en cifras: una población altamente educada y calificada de 83 millones de habitantes; un PBI de 4,3 trillones de dólares, o sea, más de diez argentinas; y, lo que es más importante en esta situación, 2 veces y media el PBI ruso de 1,7 trillones. En otras palabras, cada dólar adicional que invierta Berlín en Defensa deberían ser compensados por un gasto de 2,5 dólares por parte de Moscú. El PBI per cápita alemán es de 51 mil dólares versus 10 mil del ruso. Alemania es el cuarto PBI mundial, sólo superado por los EEUU con 20.5 trillones, China (13.4 trillones) y Japón (5). Por debajo de Alemania, vienen el Reino Unido (2.83), Francia (2.78), India (2.72), Italia (2, Brasil (1.8) y Canadá (1.72).
Por esas vueltas inesperadas de la historia y de las acciones humanas, quizás en poco tiempo volvamos a escuchar un latiguillo muy presente en los ambientes militares europeos durante el siglo XIX y primera mitad del siglo XX: si no combatiste contra los alemanes, no sabes lo que es la Guerra. Dos mil años antes, los emperadores romanos parecían entenderlo claramente. Las tribus germanas fueron siendo integradas a las Legiones de Roma. Su capacidad era tal, que terminaron siendo la guardia personal o pretoriana de los mismos Emperadores. Su poder militar e influencia, derivó en que los últimos césares fuesen precisamente de ese origen.
SEGUIR LEYENDO
Últimas Noticias
Las empresas arriesgan su clima interno cuando cambian líderes por percepciones
En las pymes, la cercanía favorece que comentarios informales o conflictos puntuales pesen más que un diagnóstico completo, con efectos sobre la cohesión del grupo, la productividad y la retención de talento

No es un tema de ESG; es el nacimiento de una mejor forma de hacer empresa
Una nueva corriente en el mundo empresarial cuestiona la lógica de acumular iniciativas ambientales y sociales sin medir su retorno real, y propone evaluar cada inversión sostenible con el mismo rigor que cualquier otra decisión de negocio

La urgencia de anticiparnos
El corte ocurrido en marzo en la única tubería que lleva el hidrocarburo a la costa afectó a varios sectores, encareció la energía y forzó a familias y transportistas a usar opciones temporales más caras

Argentina necesita una estrategia de Inteligencia Artificial
La iniciativa sugiere elegir cada año entre 10 y 20 desafíos medibles y convocar a universidades, startups y organismos públicos, con compras por resultados, créditos de cómputo y sandboxes regulatorios

El destino pendiente de los derechos de pesca
La recaudación, creada para financiar ciencia, control sanitario y vigilancia, sigue centralizada tras una medida excepcional por la pandemia, aunque la Ley 32433 la dejó sin sustento y el propio portafolio lo admitió



