
Un gobierno nacional, que lleva adelante políticas erráticas que desconciertan al mundo, se vuelve impredecible y esto tiene graves consecuencias para el desarrollo no sólo en el presente, sino -lo que es más preocupante aún- para el futuro de nuestro país. Un eje que articula esa confianza está sustentado en la coherencia en torno a la promoción de valores.
La defensa de la democracia, la plena vigencia de los derechos humanos, así como también las condiciones de seguridad e institucionalidad del Estado hacen a ese conjunto de valores donde no podemos dejar de ser coherentes. “Vivir libres de temor y miseria”, usando la expresión que consagra Naciones Unidas, es un propósito que sin lugar a dudas nos permitirá alcanzar el bienestar de la comunidad, el desarrollo humano y la vida en democracia.
La actual gestión, en su afán de hacer política con objetivos electorales, pareciera subestimar el valor de la confianza, sin medir sus consecuencias. No condenar las violaciones sistemáticas a los derechos humanos en Nicaragua y en otros países de América Latina se ha vuelto moneda corriente en los últimos tiempos. Una política que nos aleja cada vez mas de nuestros socios regionales y que genera fuertes contradicciones con las posiciones que históricamente la Argentina ha defendido a nivel internacional.
En este mismo sentido, el involucramiento días atrás del Embajador argentino en Chile como abogado de Jones Huala, quien fuera acusado por la Justicia de ese país por cometer actos terroristas, no sólo continúa dañando la deteriorada relación bilateral con nuestro vecino trasandino, sino que genera gran desconcierto respecto de la defensa de estos valores a los que nos referíamos y también de nuestros intereses nacionales. Recordemos que el líder de la RAM se ha mostrado abiertamente a favor de negar la soberanía nacional, promoviendo la secesión violenta.
A esto se suma la reciente decisión del gobierno nacional de desentenderse del problema que está atravesando la provincia de Río Negro, una situación que supone una clara amenaza para los intereses nacionales. Ignorar la importancia que tiene una política de seguridad integral del Estado para el desarrollo del país es mirar con “luces cortas”, sin la visión estratégica que nos dan las “luces largas”. Parece difícil pensar que podemos crecer y desarrollarnos sin condiciones de seguridad del Estado que nos conviertan en un país confiable y predecible.
Estas políticas que está llevando adelante la actual administración de gobierno parecieran ser una tendencia que los aleja cada vez más del espíritu de los argentinos que desean vivir en paz y en democracia. No dejemos que hipotequen el futuro con políticas que miran sólo con “luces cortas”.
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