
En estos días, la noticia referida a la vuelta a la presencialidad, especialmente en las universidades, refería a la conformación de aulas atravesadas por los retos que trajo la pandemia. Para ello, fue necesaria una transformación de las clases, mediadas con recursos digitales a fin de garantizar accesibilidad y garantía en los procesos de enseñanza y aprendizaje. A estos nuevos modelos le llaman híbridos, en los cuales hay una convergencia y una combinación virtuosa entre el modelo presencial y virtual.
Híbrido es una palabra que proviene de otro campo y significa resultado o producto de elementos de distinta naturaleza. Conocemos maíces híbridos, unión de dos especies diferentes o autos híbridos, los cuales tienen dos fuentes de energía, un motor a combustión y un motor eléctrico.
Modelo híbrido es un concepto que me resulta inadecuada aplicarlo a educación. Particularmente no creo que las nuevas formas de estar en las instituciones educativas sean equiparables a los ejemplos dados, preferiría llamarle educación ondulante, donde se plantea un interjuego entre lo sincrónico y lo asincrónico.
Más allá del nombre, este nuevo modelo no es sinónimo de dar clases por plataformas online ni tampoco traer lo presencial a lo virtual. Se trata de superar la educación tradicional presencial en el aula, de tipo catedrática, para dar lugar a multimodalidades: presencial, virtual o ambas, donde haya tecnología adecuada de audio y video de fácil acceso a los estudiantes.
Estas nuevas modalidades permiten la democratización del nivel superior y llevar a que la educación, de una vez por todas, sea un bien público, donde todos los estudiantes accedan y permanezcan en el sistema. Ahora bien, si el alumno no cuenta con la tecnología adecuada, no hay equidad. Además, trabajar en nuevos modelos híbridos implica preguntarnos con qué estudiantes trabajamos, qué vamos a enseñar y, especialmente, cómo lo haremos para no quedarnos en la visión de nuestra materia como una cátedra. En este sentido, hago reseña al lugar que ocupa el obispo en la catedral, quien subiéndose al púlpito da a conocer una verdad revelada. Para ello, es necesario romper con la educación bancaria que refería Paulo Freire, haciendo referencia a la transferencia memorística del conocimiento. Para aprender se necesita comunicación fluida, retroalimentación, interactividad y buenas transposiciones didácticas para que los estudiantes puedan argumentar, generar preguntas y dialogar, es decir, aprender. Es por eso que urge cambiar en el aula, reorganizar el espacio, ya no pupitres ubicados uno detrás del otro mirando hacia el pizarrón, sino mesas que permiten el trabajo grupal para facilitar la enseñanza a través de proyectos interdisciplinarios o de situaciones y casos-problema, con docentes capacitados en su propia disciplina, pero también en la didáctica de su disciplina y, fundamentalmente, en cómo usar la tecnología en el aula para que no sólo sea un recurso de apoyo de la labor docente, sino que sea una herramienta que permita mejorar la enseñanza y el aprendizaje.
Un docente mediador, con estudiantes presenciales y virtuales, entre clases sincrónicas y asincrónicas, usando libros o recursos digitales, promoviendo un trabajo colaborativo, sin dudas se adaptará a los tiempos que corren. Son los desafíos de estos tiempos.
SEGUIR LEYENDO
Últimas Noticias
El fin del PowerPoint: las ideas ya no se validan con slides, se validan con prototipos
Presentar una idea de negocio en diapositivas frente a un prototipo funcional es jugar en desventaja. Las barreras técnicas han desaparecido, hoy la verdadera validación ya no se hace con encuestas o promesas en PDF, sino con productos reales que los usuarios pueden tocar e iterar en cuestión de horas

El robo de más de USD 100 millones en bitcoin reabre el debate sobre la seguridad cripto
La pérdida afectó a usuarios de billeteras físicas y volvió a instalar que la protección del patrimonio depende también de la estructura y los controles asociados
Entre Ríos frente al Niño
La hora de la hidráulica y la prospectiva
La Copa del Mundo de la transición energética
América Latina enfrenta el segundo Balance Global con la opción de construir una postura regional sobre cero emisiones netas para 2050, resiliencia y el límite de temperatura del Acuerdo de París
El país que le espera a Abelardo De La Espriella
Colombia llega al cambio de gobierno con polarización política, recrudecimiento de la violencia y tensiones fiscales que condicionan al nuevo presidente




