Son las vacunas, no la ideología

Es necesario aprender de Vietnam, que decidió comprar millones de dosis de la vacuna Pfizer aún después de su tormentosa relación con EEUU a lo largo de la historia

Dos dosis de las vacunas Pfizer y Moderna (REUTERS/Dado Ruvic)
Dos dosis de las vacunas Pfizer y Moderna (REUTERS/Dado Ruvic)

Leí que Vietnam compró 30 millones de vacunas de Pfizer. Las vacunas que el Gobierno argentino y algunos fanáticos rechazan. Vacunas fabricadas en los EEUU son compradas por un gobierno comunista, que hace algunas décadas estuvo en guerra con Vietnam del Sur, entonces apoyado por el Ejército de los EEUU. Millones de muertos causados por la agresión comunista, decenas de miles de norteamericanos muertos durante más de una década. Pero compran las vacunas al laboratorio norteamericano.

Recordé que en diciembre de 2001 Vietnam y los EEUU firmaron un acuerdo comercial. En 2007 fue ampliado a un Acuerdo marco de Comercio e Inversión. Años después Vietnam fue uno de los países asiáticos que firmó el Tratado Trans Pacífico, conocido como TPP.

Han pasado décadas de la llamada Guerra de Vietnam.

No imagino que para comprar las vacunas de procedencia norteamericana el régimen comunista de Vietnam haya aceptado la entrega del delta del Mekong, alguna porción de soberanía, o una presión indigna. Hablamos de un régimen que estuvo entre fines de los años 50 y hasta 1973 en guerra. Un régimen que sigue siendo controlado por el mismo Partido Comunista y que compra vacunas sin prejuicios ideológicos.

En los mismos días nuestra Ministra de Salud hace turismo ideológico a Cuba para comprar unas vacunas que están en un desarrollo que no llega a su fase 3.

¿Que nos pasa a los argentinos que somos tan antinorteamericanos? ¿Qué les sucede a los izquierdistas, chavistas, castristas y demás latinoamericanos que se creen su relato revolucionario tan distante de la realidad aceptada hasta por el comunismo vietnamita?

¿Pueden creerse más revolucionarios o antiimperialistas que el régimen comunista de Vietnam?

La economía de Vietnam ha crecido en forma sostenida desde el año 2001, cuando Vietnam y los EE.UU firmaron su primer acuerdo de libre comercio post guerra. La mejora de condiciones de trabajo sigue siendo resultado de los acuerdos mencionados.

Vietnam no dejo de ser una dictadura comunista en lo político, pero adopto un modelo económico capitalista, aliado a los EE.UU, no a China roja, o la ex URSS.

¿Entregó Vietnam, o su régimen comunista la soberanía a los EEUU, a empresas extranjeras?

Tratar un tema científico, médico como si fuera una cuestión ideológica o religiosa es una actitud medieval, antigua. Hay alineamientos ideológicos, religiosos frente a la ciencia que son de necios.

La decisión de las vacunas a usar no debería depender de una simpatía ideológica o política. Es un grave error, una necedad. Las consecuencias son enormes gastos en atención de salud, y aún peor, “muertes”.

Una mujer vietnamita recibe una vacuna contra el coronavirus (REUTERS/Thanh Hue)
Una mujer vietnamita recibe una vacuna contra el coronavirus (REUTERS/Thanh Hue)

Mientras, en la Argentina muchos festejan vacunas “izquierdistas” como identifican a las chinas y rusas. Ahora hacen lo mismo con la vacuna que está desarrollando Cuba (no aprobada ni en dicho país). Pero rechazan la compra de vacunas de última generación como Pfizer y Moderna, y también otra como Janssen. Todas en realidad rechazadas por provenir de los EE.UU, del capitalismo.

El contraste con la decisión de Vietnam vuelve a mostrarnos el infantilismo de muchos argentinos. Los que se creen amigos del comunismo, de una izquierda que no existe, que ya asumió el fracaso de su modelo económico que solo producía miseria y atraso. Admiran una izquierda que ya no existe, que ellos imaginan.

Los comunistas vietnamitas, otrora enemigos mortales de las democracias capitalistas y republicanas, no juegan con la salud. No hacen ideologismo con la vacunación para proteger a su pueblo. Buscan las mejores vacunas, las pagan en dólares. Nadie cree que Pfizer le haya exigido algo impropio al gobierno de Vietnam. Ni que los líderes de Vietnam hayan dejado su dignidad, sus principios e ideología.

No se trata de ideología, sino de buenas vacunas. Las mejores disponibles, las que generó el capitalismo. Como bien dijo el diputado Eduardo Valdés, “las vacunas no tienen ideología, sirven o no sirven”.

Revolucionarios de cartón los que se creen más antiimperialistas que el Partido Comunista de Vietnam. Uno podría reír de ellos, pero es para llorar. Porque mueren personas, se pone en peligro al sistema de salud y al personal que trabaja en él, se mantienen cierres de actividad económica.

Vietnam compro vacunas de Pfizer. Urge que dejemos de actuar en forma medieval, anteponiendo una ideología, que ni los comunistas vietnamitas siguen, y compremos esas vacunas. No porque seamos “visitadores médicos” de ese laboratorio, sino porque han mostrado ser las efectivas disponibles.

La ideología para “fijar el rumbo” de las vacunas es un error que está matando gente. No importa un “relato de revolucionarios anticapitalistas”. Importa vacunar y vacunar con lo mejor disponible. Debe abandonarse el turismo vacunatorio e ideologista. Es una actitud medieval que cuesta vidas.

Quienes no quieren aprender del modelo de desarrollo económico de las democracias capitalistas, y de sus planes de vacunación contra el COVID 19 pueden aprender de Vietnam.

Recordando y adaptando aquellas palabras del entonces candidato a presidente de los EE.UU, Bill Clinton; “son las vacunas, no seamos estúpidos”.

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