La salud digital que todavía le debemos a los peruanos

Para avanzar en el Perú, un paso clave sería elaborar, de forma conjunta entre autoridades, universidades y empresas, un diagnóstico nacional que permita conocer el estado actual de esta data y orientar mejor las inversiones

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Ilustración digital de un médico, una paciente y una figura holográfica de IA interconectados por líneas de datos y símbolos médicos en un fondo abstracto oscuro.
Una ilustración conceptual muestra a un médico, un paciente y una inteligencia artificial interconectados, simbolizando la evolución de la atención médica con tecnología avanzada. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En algún consultorio del país, ahora mismo, un médico le pregunta al paciente qué enfermedades ha tenido, qué medicamentos consume o si presenta alergias. Quien acude a la consulta responde según lo que logra recordar y el profesional registra esa información en su sistema o, en muchos casos, en un papel que puede perderse, deteriorarse o no ser comprensible; dando lugar a una atención que podría ser mucho más precisa y segura si existiera una herramienta ya implementada en otros países: un registro digital accesible para todos los establecimientos de salud.

Esta escena evidencia una oportunidad concreta para el país. La digitalización del sistema sanitario es un objetivo alcanzable, sobre el cual ya se han hecho algunos avances y que puede progresar significativamente si se articulan los esfuerzos del Estado, el sector privado y la academia. Pero antes de ello es vital hacer un mapeo para conocer cuántos establecimientos tienen historia clínica electrónica o algún mecanismo de registro, para tener un claro punto de partida.

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El impulso a la salud digital cuenta con un recorrido institucional que vale la pena reconocer. En 2020, el Ministerio de Salud aprobó el Plan de Transformación Digital [i] del sector, estableciendo una hoja de ruta con lineamientos claros que, en su versión actualizada de 2025 [ii], consolida y refuerza ese camino. De esa agenda, tres ejes son los que hoy merecen concentrar la atención y la acción articulada de todos los actores: la historia clínica electrónica interoperable, la expansión sostenida de los servicios de telesalud y la creación de fondos concursables para innovación biomédica nacional.

En relación con el primero, la evidencia internacional es alentadora. Países como Israel y los miembros de la Unión Europea han demostrado que es posible construir sistemas de registros clínicos digitales accesibles y seguros. Para avanzar en el Perú, un paso clave sería elaborar, de forma conjunta entre autoridades, universidades y empresas, un diagnóstico nacional que permita conocer el estado actual de esta data y orientar mejor las inversiones. La ciberseguridad, base de cualquier sistema de este tipo, debe incorporarse desde el diseño.

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Respecto al segundo eje, la pandemia demostró que la atención remota puede operar a gran escala cuando se realizaron miles de consultas a distancia y barreras que parecían estructurales se volvieron manejables en pocas semanas. En un territorio con comunidades amazónicas y zonas altoandinas donde la disponibilidad de servicios médicos es limitada [iii], consolidar este modelo de forma permanente equivale a ampliar el acceso a la salud para millones de personas. Esto exige una política sostenida que incluya conectividad, equipamiento, capacitación y métricas claras que permitan ajustar las estrategias con base en evidencia.

En innovación, las universidades peruanas, en alianza con la empresa privada, desarrollaron ventiladores mecánicos de emergencia, evidenciando lo que ocurre cuando talento y necesidad coinciden. Implementar fondos concursables para el desarrollo en salud, inspirados en la experiencia de otros sectores, y complementarlos con regulaciones que acompañen el proceso, permitiría transformar ese potencial en soluciones sostenibles con impacto tangible. Es un camino que en nuestra institución ya recorremos, con subvenciones activas para concursos en la línea biomédica que nos han demostrado que este modelo funciona.

La digitalización de la salud es, en esencia, un desafío colectivo. Las universidades tenemos un rol que va más allá de la formación: somos el espacio donde se genera el conocimiento que debe traducirse en políticas, herramientas y soluciones reales. Sin esa articulación entre academia, Estado y sector privado, el camino será más largo y los resultados, menos sostenibles.

[i] Resolución Ministerial N.° 816-2020-MINSA. Ministerio de Salud. Disponible en: https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/1362855/RM%20816-2020-MINSA.PDF.PDF?v=1602271117 Última revisión: marzo de 2026.

[ii] Decreto Supremo N°005-2025-SA. Ministerio de Salud. Disponible en: https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/8144805/6820724-decreto-supremo-n-005-2025-sa%282%29.pdf?v=1749227233 Última revisión: marzo de 2026.

[iii] Catalina M, Preciado R, Wilfredo E, Llanos Z, Guzmán M, Márquez P. Acceso a la salud en la periferia del Perú: una revisión sistemática (2025). Disponible en: https://ve.scielo.org/pdf/ric/v6n3/2739-0063-ric-6-03-e603030.pdf Última revisión: marzo de 2026.

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