El Presidente no puede ser un equilibrista: el país espera definiciones

@mhgrande
Foto de archivo. El presidente argentino Alberto Fernández anuncia su gabinete antes de asumir el cargo, en Buenos Aires. 6 de diciembre de 2019. REUTERS/Agustín Marcarián.
Foto de archivo. El presidente argentino Alberto Fernández anuncia su gabinete antes de asumir el cargo, en Buenos Aires. 6 de diciembre de 2019. REUTERS/Agustín Marcarián.

Dentro de la emergencia en la que vive la Argentina, transcurrió el primer mes en el poder de las autoridades electas. En el caso del gobierno nacional, es probable que la ausencia de un proyecto se deba a la imperiosa necesidad de arreglar la deuda contraída por el país. No obstante esta presunción, experimentados negociadores internacionales sostienen que se debe ir al FMI con un programa económico integral y consistente, donde figure la política antiinflacionaria, la monetaria, la cambiaria y la de ingresos. No conocerlo, ¿es parte del hermetismo de las tratativas?. Este miércoles Sergio Chodos deberá expresar la “tercera posición peronista” como proyecto deseable del gobierno argentino en cuanto a la propuesta de pago. La urgencia habla por sí sola, al conocerse en boca del Dr. Daniel Marx que quedan disponibles USD 8500 millones de reservas netas y hay que pagar en el primer trimestre USD 8100 millones. Dado este cuadro, es entendible que este fin de semana el presidente Fernández haya expresado su deseo de que el capítulo FMI quede encaminado a fines de marzo. Transcurrido este primer mes y armado el esqueleto básico de su gobierno, contemplando los intereses de los diferentes sectores que se expresan en el Frente Todos, sería deseable que el Presidente dejase su rol de equilibrista, pasando a ser el conductor de esta Argentina que necesita definiciones claras sobre su destino. Sin marketing (no es necesario ni timbreos ni ir a controlar precios en los supermercados) y con realismo y una mirada atenta al mundo y a los inversores.

Desde el primer día de su gestión como presidente, Alberto Fernández ha intentado una y otra vez enfatizar, sobre que la única grieta real existente entre los argentinos está dada entre quienes pueden comer, y quienes no. Fue muy acertado para ello que la designación del ministro del área recayese en Daniel Arroyo, quien llegó al ministerio con un plan a desarrollar y lo está cumpliendo. La implementación de la tarjeta alimentaria está en marcha en la ciudad entrerriana de Concordia. Y en cuanto a esto, tiene como desafío el siguiente calendario: “A fines de marzo aspiro a que esté funcionado para el 80% de la población a la cual se destina. Para el 20 de enero será operativa en nueve municipios del conurbano bonaerense. A mediados de febrero todo el conurbano. Luego en todo Chaco”. Otro desafío que se hace realidad es la implementación de microcréditos de diferentes montos a un interés del 2/3% anual. Créditos que serán analizados y otorgados por la Comisión Nacional de Microcrédito, cuyo titular es Alberto Gandulfo. Consultado sobre los montos promedios me dijo: “Los montos dependen del proyecto. Días atrás en la reunión que mantuve con la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) , quienes son aproximadamente 10 mil productores en todo el país; allí surgió la necesidad desde camiones hasta containers de frío. Pero también están los que necesitan el empuje económico para el horno pizzero o ¡para el queso de la pizza!”. El ministro está obsesionado en la transformación de los planes sociales en trabajo, a la hora de recuperar la cultura del trabajo ausente en tres generaciones. Se propone para la próxima semana que 50 mil beneficiarios estén pintando escuelas aprovechando el receso escolar. Luego, y en un asociativismo con las provincias, habrá trabajo para los beneficiarios en plazas, espacios públicos y demás.

Mientras tanto la oposición está de vacaciones. Si no reacciona a tiempo, el antikirchnerismo que tuvo un rol protagónico en la cosecha del 40% de votos en las elecciones pasadas corre riesgo de no tener un representante. En el radicalismo, socio y sostén de PRO, también siguen las internas. Una expresión mayoritaria más conservadora y afín al PRO, encabezada por su presidente Alfredo Cornejo, y otro sector liderado por Juan Manuel Casella y Federico Storani, quienes están planificando un encuentro pensado para abril en Villa Gesell, donde quedaría constituida lo que denominarán “Radicalismo Auténtico”. La idea es articular con Martín Lousteau y expresar así un perfil socialdemócrata.

El gobernador Omar Perotti, a los pocos minutos de iniciar su discurso inaugural en la Legislatura, anunció que terminaría con la connivencia entre la policía y el delito en Santa Fe. La respuesta fue rápida. Al cierre de este análisis 13 eran los muertos sólo en Rosario, en los primeros 13 días de enero. La reacción del delito vinculado especialmente al narcotráfico no se hizo esperar. No obstante, el gobernador debe enfrentar también ruidos internos. El ministro de Seguridad Marcelo Saín, quien como ya hemos expresado nadie pone en duda su capacidad intelectual, junto al jefe de Policía Víctor Sarnaglia, han generado situaciones que agravan políticamente la complejidad del problema. Que los sueldos de la policía son malos es real. Que Sarnaglia se lo diga por los medios al gobernador resulta al menos incómodo, aunque, como algunos dicen, la intención del Jefe fue “presionar” a la oposición en la Legislatura, encabezada por el ex gobernador Lifschitz, para lograr que algunas emergencias sean aprobadas. Perotti insistirá con emergencias fragmentadas. Se esperan acciones concretas que serán anunciadas a la brevedad. En su ciudad, Rafaela, se realizó una segunda marcha reclamando seguridad, más importante numéricamente que la primera.

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