Se cierra una semana de alta volatilidad en el mercado internacional de granos de Chicago, que sintió el impacto del clima desfavorable en varias zonas productivas de Estados Unidos. Los excesos hídricos en las principales zonas productivas están provocando un fuerte retraso de la siembra de maíz y soja.

A todo esto hay que agregar que los precios continúan recibiendo el alcance de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la situación de la peste porcina africana en el gigante asiático y que se trasladaría a otros países. Además, la decisión de Donald Trump de imponer a México, a partir del 10 de junio, un arancel del 5% a los productos mexicanos, que podría tener un incremento en octubre de un 25 por ciento.

La siembra de la nueva campaña norteamericana sigue presentando enormes retrasos en relación con los promedios históricos. En el informe que publicó en los últimos días el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, la siembra del maíz presenta un retraso del 90% en relación con las últimas cinco campañas. Y en el caso de la soja, se lleva un avance de apenas el 29%, y se ubica por debajo del 66%, que es el promedio del último lustro.

Frente a este panorama, hay que tener en cuenta que estamos ingresando en la última ventana de siembra óptima en estados como Iowa, Minnesota, Wisconsin y Kentucky, para el caso del maíz; y los productores de esas zonas deberán decidir entre resignar rendimientos, cambiar de cultivo o decidir no realizar el proceso de siembra.

A todo esto hay que agregar que el panorama climático para lo que viene no es muy alentador, porque hay pronósticos de nuevas precipitaciones para una gran parte del área de maíz y soja de Estados Unidos, lo que significaría que se puede aplazar aún más las tareas en las próximas semanas.

Opiniones

Economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario resaltaron que esta situación llevó a los operadores a correr el foco de la demanda y de las vicisitudes en la búsqueda de un acuerdo entre Estados Unidos y China, que llevaron a incrementar los stocks norteamericanos hasta valores récord, para empezar a mirar hacia el lado de la oferta y la provisión de suministros para la nueva campaña.

El informe que elaboró la Bolsa rosarina reflejó que el maíz se ubicó esta semana en la zona de los US$ 172 dólares por tonelada en el mercado de Chicago, gracias a un rally que lo llevó a subir 11,9% entre semanas. Este precio significó el máximo desde junio del 2016. "Esta zona ha servido como una importante resistencia para el precio, ya que en las dos oportunidades anteriores que el futuro con vencimiento próximo se aproximó a estos valores, el precio sufrió un derrumbe en las semanas siguientes", explicaron los economistas Emilce Terré y Javier Treboux.

En lo que respecta al precio de la soja, también subió por el retraso de las siembras en Estados Unidos, a pesar de que muchos analistas especulan con el pasaje de área desde maíz a la oleaginosa, ya que la ventana óptima de siembra de esta última deja más tiempo a los productores. El precio de la oleaginosa varió un 8,21% en la semana, hasta ubicarse la posición julio el pasado jueves en US$ 326,6 la tonelada.

Para Enrique Sarthes, analista del mercado de granos e integrante de la corredora Intagro, el impacto de la situación climática de Estados Unidos en el mercado fue a partir del pasado 13 de mayo, y desde ese momento y hasta el jueves pasado el precio de la soja posición julio de este año subió en Chicago USD 31,80, y en el Mercado a Término de Buenos Aires aumentó USD 21,30. En el caso del maíz julio, su precio se incrementó en Chicago USD 31,40, mientras que en el Mercado a Término de Buenos Aires subió USD 21,50. Por último, el trigo posición julio 2019 en el mercado internacional subió USD 28,50, y en el caso del Término las subas se ubicaron en USD 17.

Más repercusiones

Por su parte, Gustavo López, presidente de la consultora Agritrend, recordó que el mercado venía atravesando un momento con pocas situaciones que fueran optimistas y que permitieran la suba de los precios, ya que con el impacto de la guerra comercial entre China y Estados Unidos y los efectos de la peste porcina africana en el gigante asiático, los precios de la soja bajaron en las últimas semanas. La situación climática que afecta a Estados Unidos viene a revertir este escenario, y agregó: "Deberemos esperar mayores precisiones sobre cuál será la disminución del área y los rendimientos".

Sobre este último tema, López realizó una proyección sobre qué impacto podría tener el clima adverso en la campaña agrícola en Estados Unidos. Para el consultor, si se mantiene un área sembrada como la que se registró en la campaña anterior, y con rendimientos más bajos, esto provocaría una reducción de la cosecha no menos de 30 millones de toneladas de maíz. "Todo esto en un contexto de consumo interno que deberá seguir manteniéndolo y con exportaciones que, por más que se reduzcan, derivaría en una baja de los stocks de ese país, y eso luego se traslada a los precios".

"Frente a todo este panorama y otras situaciones que impactan, los mercados han sufrido una altísima volatilidad, porque existen muchos especuladores operando. De pronto nos encontramos que con las mismas noticias los precios suben 4,5 o 10 dólares, y al día siguiente bajan, y luego vuelven a subir. Esto muestra claramente el accionar de los especuladores que entran y salen tratando de cerrar ganancias. En términos generales hay que decir que los precios mejoraron notablemente, lo que pasa es que hay días que se observa una situación de estancamiento y de pronto una mejora sustantiva", dijo López.

En el impacto de esta situación de elevada volatilidad de precios en la campaña agrícola de nuestro país, que empieza a ingresar en su parte final con el avance de la cosecha de soja y maíz, donde el gobierno espera una producción total del presente ciclo agrícola de 145 millones de toneladas, Gustavo López dijo que con este escenario de precios se proyecta un escenario de exportaciones de todo el complejo granario que alcanzaría los 27.500 millones de dólares, y de eso hay que calcularle cerca de 5200 millones de dólares de aporte del sector agroindustrial en concepto de retenciones. "Acá estamos observando que tenemos un precio de exportación promedio para todo el complejo del orden de los 280 dólares, que, a pesar de las mejoras de las últimas semanas, sigue ubicándose entre los más bajos de los últimos 15 años".