(Matías Baglietto)
(Matías Baglietto)

La gestión de los residuos sólidos urbanos es uno de los principales desafíos de la política pública y una de los más desatendidos en los principales centros urbanos, lo que nos posiciona dentro de los países de rango medio-alto en mayor generación de desechos del mundo.

Argentina produce 16,5 millones de toneladas de basura, lo que equivale a una pirámide de 85 metros de base y la altura del Aconcagua. En particular, el Gran Buenos Aires es el área que más preocupa, considerando que diariamente produce 18.500 toneladas de residuos sólidos; es decir, un promedio de 422 kg anuales por persona.

Las consecuencias de esta problemática son evidentes: esta semana, en el partido de Pilar se denunció la presencia de residuos peligrosos y otros metales pesados en un basural destinado exclusivamente a restos de poda; infringiendo la ley nacional 24051 que vela por un ambiente saludable y libre de tóxicos. Lo más urgente de esta situación es que los desechos prohibidos que allí se arrojan podrían contaminar las napas e incluso el agua que consumen los vecinos de las zonas aledañas, perjudicando directamente su calidad de vida y su integridad física.

Este es tan solo uno de los tantos casos de incumplimiento que pueden encontrarse en la provincia de Buenos Aires, donde el 96% de los desperdicios generados se deposita en rellenos sanitarios, lo que significa que son dispuestos bajo tierra. El resto recibe un tratamiento especial para ser convertido en energía o en nuevos productos utilizables, mediante un proceso de clasificación, separación y reciclaje; mientras que en países como Alemania o Noruega el porcentaje de reutilización asciende al 80 por ciento.

Esto se debe a que el entierro como método de disposición final poco a poco fue abandonado en el mundo debido a los impactos negativos que produce en el medioambiente y en la salud de la población, ya que los residuos allí arrojados tardan entre cientos y miles de años en degradarse, contaminando el ecosistema circundante.

Así, puede verse que el trasfondo de esta problemática es la falta de respuestas que brinden una solución a largo plazo y que vayan en concordancia con lo establecido en la ley provincial 13592, la cual exige la realización gradual de la separación en origen, la valorización, la reutilización y el reciclaje en la gestión integral por parte de todos los municipios de la provincia de Buenos Aires.

El cuidado del medioambiente no es únicamente un desafío para el futuro, sino también un aspecto que actualmente incide de manera directa en la calidad de vida de las personas. Por esa razón, es indispensable la unión y el compromiso de una oposición política en pos de ganar las próximas elecciones: solo así será posible transformar la realidad de la mano de soluciones estratégicas, definitivas y sostenibles en el tiempo.

El autor es diputado bonaerense y precandidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires.