Cien años del Movimiento Primero de Marzo: recordando la independencia de Corea

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Se celebra en todo Corea el centenario de una de las páginas más emotivas en la historia de cualquier pueblo en su lucha para determinar su propio destino: la Declaración de Independencia. Todos los coreanos, sin importar dónde habiten, colocan la bandera de Corea (Taegukgi) en sus negocios, hogares o lugares de trabajo, y se reúnen en lugares religiosos o en familia para recordar a quienes bregaron por su independencia.

Corea desde 1910 era colonia del Imperio japonés y sufría su población una brutal represión en toda expresión de identidad nacional que existiera, la cual consistía en una culturalización forzosa al estilo de vida japonés.

Dos situaciones son explicativas del levantamiento masivo de este día. En primer lugar, el fallecimiento en enero del emperador Gojong, que se creía popularmente que había sido envenenado por agentes japoneses y, en segundo lugar, la enorme influencia del discurso del presidente estadounidense Woodrow Wilson de los "14 Puntos" brindado en la Conferencia de Paz de París, en 1918.

El 1º de marzo de 1919, imbuidos por el espíritu de época, 33 activistas e intelectuales proclamaron la Declaración de la Independencia, escrita por el historiador Choi Nam-seon, leyéndola en el restaurant Taehwagwan ubicado en Seúl. En ella, el principio de autodeterminación y la conciencia nacional se encuentran expresados como objetivos del pueblo coreano en su lucha por la libertad. Se calcula que dos millones de coreanos marcharon por todo el país a partir del quiebre generado por la Declaración en Seúl, desarrollándose más de 1500 manifestaciones que fueron aplacadas.

Estos hechos generaron preocupación en el gobierno colonial y se reprimió toda expresión de voluntad independentista. Se fusiló a los disidentes, se prendieron fuego poblaciones enteras y se utilizó a las Fuerzas Armadas del Imperio para controlar las movilizaciones. Las cifras varían respecto a la cantidad de muertos, arrestados y heridos dependiendo de la fuente: para los japoneses hubo 553 muertos, 26733 arrestados y 1409 heridos, mientras que para los coreanos hubo casi 8 mil muertos, 16 mil heridos y 46 mil detenidos.

Entre las figuras por la independencia se destaca Ryu Gwan Sun, joven que con apenas 18 años de edad se transformó en el símbolo del movimiento. Fue apresada por organizar marchas el 1º de marzo, sus padres en la manifestación fueron asesinados y luego de ser juzgada y recibir condena, rechazó apelar. Estando en prisión fue torturada para develar los nombres de otros organizadores de la marcha; ante su negativa, fue asesinada y se intentó ocultar su cuerpo por un tiempo para que no se supiera la causa de su muerte.

Aplacado el movimiento, se creó en Shanghai el gobierno provisional de Corea en abril de ese mismo año, compuesto por exiliados coreanos. También se organizaron guerrillas en la frontera con Rusia para atacar puestos militares japoneses en el norte del país. Asimismo, se replicaron organizaciones en China, Estados Unidos y Europa que alertaron sobre la situación colonial en todo el noreste de Asia, así como generaron fondos y organizaron a los disidentes que quedaron dentro del país.

Este movimiento inspiró en primer lugar al movimiento del 4 de mayo en China contra el Imperio del Japón y la forma de protesta no violenta que adoptó Mahatma Gandhi del pueblo coreano. Es un ejemplo de resistencia pacífica universal, que conlleva el mensaje de que la unidad de un pueblo sedimentado en la conciencia de su particularidad propia y el deseo de libertad no pueden ser destruidos por más que se apliquen políticas para desculturalizarlo y arrebatarle su memoria.

El autor es politólogo (UBA), miembro Club Político Argentino (CPA).