La relación de los jóvenes con el trabajo es una cuestión compleja en todo el mundo pero presenta particulares dificultades y desafíos cuando miramos hacia adentro de nuestro país. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el desempleo promedio en nuestro país es del 9,1 por ciento. Sin embargo, entre los jóvenes ese indicador trepa hasta el 17,3% y 21,5% si miramos a las jóvenes de nuestro país. En otras palabras, el sistema actual perjudica a los jóvenes y aún más a las mujeres jóvenes. Por otro lado, centenas de miles no terminaron sus estudios primarios o secundarios e indefectiblemente se encuentran marginados del mundo del trabajo. Para ellos la posibilidad de realizar un proyecto de vida, profesional y familiar resulta una utopía. Esta situación requiere de nuestro compromiso y de nuestro accionar, y hace que valga la pena que nos preguntemos qué estamos haciendo, qué podemos mejorar y qué debemos intensificar.

En los últimos dos años y medio dimos pasos muy importantes: desde el Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación optamos por desarrollar una política pública sobre la base de lo ya construido y con las modificaciones que consideramos necesarias. En este sentido, este Gobierno decidió continuar y fortalecer el programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo, un programa con más de diez años de vigencia y cuyas mayores virtudes se sostienen en la cercanía y el espíritu tripartito de su diseño. El programa tiene una visión integral, está adaptado a nuestro espacio y tiempo, y arraigado a un diálogo social genuino con empresas, sindicatos y organizaciones. Además, es liderado por un Estado profesional que articula horizontalmente entre el Ejecutivo Nacional y los gobiernos provinciales y municipales.

En el programa pueden participar jóvenes de 18 a 24 años de edad, con residencia permanente en el país, que no hayan finalizado sus estudios primarios o secundarios y estén desempleados. Gracias a esta herramienta, hemos acompañado a miles de jóvenes en sus primeras incursiones emprendedoras y entre el año 2017 y este año se han generado intermediaciones laborales o capacitado en habilidades socioemocionales y competencias digitales a más de 400 mil beneficiarios.

A partir de esta política pública, fortalecimos el alcance de los programas de inserción laboral y de prácticas laborales que ofrece la secretaría conducida por Jorge Triaca hacia el público joven. A través de estos, en los que va del 2018 más de siete mil jóvenes consiguieron su primer trabajo y más de 40 mil están realizando una práctica laboral rentada. Estos números representan el 200% y el 300% respectivamente de los obtenidos en todo el año 2015. En otras palabras, miles de jóvenes que estaban alejados del mundo del trabajo hoy se encuentran integrados a través de diversas prácticas profesionales y oportunidades de empleo. Y más de la mitad son mujeres, lo cual ayuda a cumplir con nuestro objetivo de lograr una verdadera igualdad de género en el trabajo.

Pero además, más de 70 mil jóvenes asistieron a las 13 Ferias Futuro que el Estado ha realizado en todo el país. Estas ferias sirven como un espacio de encuentro entre jóvenes de 18 a 30 años que buscan empleo, y más de cuatrocientas empresas nacionales y regionales de diferentes sectores productivos, sindicatos y universidades. Las ferias se complementan con los espacios de trabajo colaborativo creados en distintos lugares del Conurbano bonaerense con diversas organizaciones sociales.

Estos son algunos ejemplos de éxito. Pero el diagnóstico inicial nos demuestra que el camino es largo y aún falta un gran trayecto por recorrer. Eso sí, la experiencia nos enseña que necesariamente lo tenemos que hacer unidos, con un fuerte espíritu autocrítico y sin mirar para el costado.

El resultado de las políticas mencionadas anteriormente es la muestra fiel de que, cuando el Estado les ofrece las herramientas necesarias, los jóvenes son capaces de asumir el compromiso de colaborar para construir la sociedad que todos queremos. El futuro que soñamos no es otra cosa que el devenir de lo que hagamos en el presente: no dejemos a nuestros niños y jóvenes para después, su tiempo no es el futuro, es el presente.

El autor es coordinador de Empleo Joven de la Secretaría de Gobierno de Trabajo y Empleo.