Facilitar la decisión de los jóvenes sobre la elección de su futuro profesional: ese ha sido el objetivo que tuvimos desde la carrera de Ingeniería Industrial de la Fundación UADE al desarrollar el modelo PROP! (Preferencias – Oportunidades). Se trata de una herramienta generada a partir del análisis de 1300 encuestas realizadas a estudiantes de colegios secundarios de la Ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires, tomando como base el sondeo de las principales dudas y motivaciones que manifiestan tener al momento de elegir su futuro profesional y educativo.

Actualmente, existe mucha información confusa en las redes sociales, y los test vocacionales automáticos que se encuentran en internet a veces complican más de lo que ayudan, ya que emiten sugerencias a partir de las respuestas antagónicas de quienes responden.

PROP! se diferencia porque permite que el estudiante evalúe cuánto cree que le gusta lo que va a estudiar (en función de las materias, la modalidad de cursada, etcétera) y cuánto cree que le gusta la actividad profesional a la que se dedicará en el futuro (dónde trabajará, qué hará, etcétera).

Al consultar cuáles son las razones por las que elegirían una determinada carrera, los jóvenes respondieron en la encuesta: "Porque me gusta lo que estudiaré"; "porque me gusta el trabajo que haré al graduarme"; "por la remuneración que obtendré"; "por la posibilidad de conseguir trabajo". De esta manera, el modelo PROP! distribuye estos cuatro factores que más influyen sobre los estudiantes en dos matrices: preferencias y oportunidades.

El orden y la ponderación de cada uno de los criterios pueden variar en función del nivel socioeconómico al que pertenecen o, incluso, por la incidencia de los mandatos familiares que cada uno de ellos posee. Sin embargo, al tabular la información, y tras reunir una cantidad suficiente de respuestas, se pudo desarrollar un modelo representativo a partir del cual los interesados pueden obtener una puntuación del 1 al 10 a sus alternativas de carreras.

A partir de los ejes guía, el estudiante podrá ubicar las carreras que más le interesan en los diferentes cuadrantes de la matriz de preferencias.

Por otra parte, la matriz de oportunidades evalúa la existencia de oportunidades de mercado (búsquedas actuales y futuras de estos profesionales) y el nivel de remuneración obtenida (incluyendo salarios, beneficios, paga respecto a tiempo dedicado, etcétera).

De igual forma, el interesado podrá colocar en un cuadrante cada una de sus alternativas.

La evaluación final consiste en multiplicar las notas obtenidas de ambas matrices y dividirlas por 10. La carrera que mayor nota final posea será la más adecuada para esa persona.

Veamos un ejemplo: supongamos que un alumno está indeciso entre dos carreras. Para una de ellas (Carrera A) la nota es de 7 según la matriz de preferencias y 6 según la de oportunidades. Para la carrera B, las notas pueden haber sido 9 y 10 respectivamente. La evaluación final indica que la carrera más adecuada a su perfil es la carrera B, con un total de 9 puntos (tras realizar: 9 x 10 / 10), mientras que la carrera A apenas llega a los 4.2 puntos (7 x 6 / 10).

La nota no solo sirve para comparar dos alternativas, sino para ver cuánto potencial tendrá una persona en una determinada carrera, ya que su diferencial, pasión y sostenibilidad dependerá en gran medida de que la evaluación final se encuentre lo más cercana a 10.

La orientación vocacional es fundamental en esta etapa de la vida de los jóvenes, ya que les permite identificar intereses, habilidades y capacidades para que puedan elegir de forma más adecuada su carrera, ya que no solo se trata de lo que van a estudiar, sino cómo van a hacerlo, los desafíos que deberán enfrentar en el trayecto y a lo que van a dedicarse una vez graduados. Este tipo de orientaciones y modelos reducen la incertidumbre porque, en definitiva, consideran tanto las actitudes y las aptitudes de la persona como las oportunidades del mercado.

El autor es director de la carrera Ingeniería Industrial, Fundación UADE.