El comercio exterior por medio del flete terrestre se inició en el norte de África, Oriente Medio y sur de Europa.

Con la muerte de Alejandro Magno en el año 323 A.C se desarrolló el comercio internacional marítimo donde el fabricante de un bien (exportador) buscaba un comprador (importador) que adquiriera el producto.

Pasaron 2.341 años y la mayoría de las empresas continúa utilizando el mismo modelo.

La Argentina no tiene una cultura exportadora y solo nos damos cuenta que podemos exportar cuando sube el dólar.

Esto es un error estratégico y la culpa de esta falta de cultura está en la ausencia de una política de Estado en los últimos (y muchos) años.

La Argentina tiene registradas con número de CUIT 829.531 empresas, según datos de la compañía de informes comerciales Claves SA.

De esta cantidad, unas 9.600 tienen registro para exportar e importar y solo un poco más de 4500 son exportadoras efectivas (exportan por, al menos, tres años consecutivos).

Solo por citar un ejemplo de la falta de exportadores, apenas 2.610 empresas envían sus productos a nuestro principal destino, Brasil.  

En valores relativos, nuestras empresas exportadoras, representan el 0,54% del total de empresas registradas.

Países como Alemania o Italia tienen más del 20% de sus empresas registradas como exportadores habituales.

El cuadro de situación es peor aún cuando se observa que apenas 40 exportadores (menos del 1% de los 4.500 habituales) concentra el 80% del total exportado por el país.

El diagnóstico es absoluto: nos faltan empresas exportadoras (sobre todo pymes) que sepan, quieran y puedan exportar.

ACCIONES POSIBLES PARA AUMENTAR LAS EXPORTACIONES ARGENTINAS

1. Capacitación. No obstante la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional y las Agencias de Inversiones provinciales poseen un plan de capacitación, el esquema podría ser mejorado si se reforzara la capacitación específica para el país de destino antes a la realización de misiones comerciales. Los empresarios argentinos que viajan al exterior aprovecharían mejor su viaje de negocios si supieran cómo negocia el empresario del país comprador, cuáles (y de qué alícuotas) son los impuestos que el importador pagará al comprar nuestro producto, a qué precio llegará el producto argentino en la puerta del depósito del comprador y qué exigencias tendrá el importador para adquirir el producto, apenas por citar algunos ejemplos.

Es observable la excelente labor de la mayoría de las Embajadas argentinas y sus Consulados, que efectúan estudios de mercado muy completos y que sirven como norte para quien desea ingresar en el mercado externo.

2. Universidad/Empresa/Gobierno. En el año 2000, creé y dirigí el programa de promoción de exportaciones "Buenos Aires Exporta", del gobierno de la provincia de Buenos Aires, dependiente de la Secretaria de Relaciones Internacionales, a cargo, en ese momento, del embajador Diego Guelar.

Uno de los principales proyectos que el programa desarrolló, fue el de Universidad/Empresa /Gobierno, en que, con la coordinación de la Secretaria, se vinculaban a estudiantes de comercio exterior y relaciones internacionales con empresas interesadas en exportar.

El modelo era de pasantías (remuneradas y no remuneradas), en que el alumno llevaba a la práctica lo que aprendía en clases, la empresa obtenía mano de obra calificada, y el Gobierno orientaba a ambos sobre lo que debía hacerse con el objetivo que la empresa exportara en mediano plazo.

El resultado fue categórico: 92 proyectos fueron desarrollados y la mayoría de los alumnos de la época continuaron trabajando en las empresas en las que hicieron las pasantías.

Lamentablemente, por la falta de políticas de estado, este programa se discontinuó.

3. Encuentro de exportadores, Semanas Comex, Día del exportador, etc.
Argentina festeja el día del exportador por medio de un encuentro organizado por la Cámara de Exportadores del país y varias provincias realizan semanas de comercio exterior, donde se juntan especialistas para dar su visión coyuntural de la situación.

Sería interesante realizar un encuentro a nivel nacional y provincial donde los potenciales exportadores puedan tener en un único lugar y en el mismo momento a todos los organismos públicos vinculados al comercio exterior para poder conocer qué herramientas el Estado coloca a disposición de las empresas.

4. Carreras de Comercio Exterior que formen internacionalistas y negociadores internacionales. Sería fundamental la creación de carreras vinculadas al comercio exterior, sobre todo en universidades del interior del país, para formar profesionales con esta especialización.

5. Cambiar la ley de Consorcios de Exportación. La ley actual permite la formación de consorcios con el objetivo de desarrollar políticas comerciales conjuntas. Es necesario alterar la norma para que sea posible que una empresa produzca el bien (porque es lo que sabe hacer) y otra lo exporte (porque es lo que sabe hacer) sin que esto genere un aumento en la carga tributaria del producto. Varios países de la región utilizan este modelo con excelentes resultados.

6. Dar beneficios fiscales a la empresa que exporte. Por medio de la exención del IVA, los ingresos brutos y eventualmente las cargas sociales, desde la compra del primer insumo hasta el bien terminado. Brasil posee esta ley y claramente sus exportadores tienen mejoras de competitividad porque no financian al Estado cuando exportan. Ni hablar que los elevados costos financieros actuales, restan competitividad del potencial exportador aun con la desvalorización del peso.

7. Otorgar líneas para que las pymes exporten. Con recursos provenientes de las nefastas retenciones a las exportaciones, podría generarse un fondo en que la pyme que consiga exportar pueda obtener recursos para potenciar su proyecto exportador por el mismo valor facturado en el semestre anterior. Esto podría expandir las exportaciones porque la empresa ya tiene mercado en el exterior y experiencia para exportar. Solo le faltarían recursos para ampliar sus operaciones.

8. Una política de Estado a largo plazo. En la oportunidad que dirigí el programa "Buenos Aires Exporta", propuse un proyecto a diez años para que Argentina fuera una potencia exportadora en la región. Como vivimos en permanentes crisis económicas y políticas y siempre lo urgente se impone a lo importante, el cambio de gobierno generó cambio de funcionarios y el programa nunca se llevó a cabo.

Pasaron 17 años de la propuesta de un proyecto a 10 años, y estamos en el mismo lugar.

La base de ese proyecto, además de las sugerencias escritas arriba, proponía que la máxima autoridad de comercio exterior del país (que a mi modo de ver está actualmente devaluada en una subsecretaria del Ministerio de la Producción) fuera determinada por un concurso público y que, por medio de la Ley del Congreso Nacional, no pudiera ser retirada de su cargo ante un cambio de gobierno, salvo en determinadas circunstancias previstas en las norma, como por ejemplo mal cumplimiento de sus funciones.

Si la persona es la mejor del país en su área, podría conducir las acciones para que Argentina encuentre su camino exportador, al margen del gobierno de turno.

El profesional a cargo tendría objetivos a cumplir y trabajaría articulado con la Agencia Argentina de Inversiones, tanto nacional como provinciales y tendría a su cargo la interacción con todos los organismos vinculados al comercio exterior nacional. 

El modelo podría replicarse en las provincias, donde la autoridad de comercio exterior local no sea retirada de su cargo por un cambio de gobierno. Al final, si llegó a ese lugar por concurso, se descuenta que es el profesional más apto para estar en ese puesto.

Estas son apenas algunas de las propuestas (hay muchas más) para que Argentina pueda aumentar sus exportaciones en forma continua y permanente y que no tengamos que depender de un tipo de cambio que, en ningún caso, tendrá su valor en función de las acciones del empresario exportador.

Es difícil, pero totalmente posible.

El autor es socio de Center Group, profesor de la Universidad Paulista del curso de Relaciones Internacionales y autor de los libros "Socorro, quiero exportar" y "Fundamentos para un proyecto de exportación"