La Bella y la Bestia chocarán de nuevo

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La Bella y la Bestia chocarán de nuevo. Parece que será después de Semana Santa, porque Roberto Baradel, el líder de Suteba, está haciendo lo imposible para postergar la convocatoria a un paro docente de manera oficial y al mismo tiempo enviar una señal interna de que todavía tiene fuerza para discutir y doblegar a la gobernadora María Eugenia Vidal.

La oferta de Vidal parece muy razonable y ya alcanzó su techo: con el 15% y el premio por presentismo, el incremento salarial llegaría al 19%, sin incluir los $3.000 adicionales por capacitación.

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La propuesta parece superior a la que recibieron los maestros de la Ciudad de Buenos Aires, cuyos sindicatos declinaron la opción de no parar. Además, Educación de la provincia ofreció una cláusula de revisión en octubre, lo que haría todavía menos justificable la huelga que planea Baradel.

¿Por qué tardan tanto en anunciar el paro? Porque tienen miedo de que sea un fracaso. Hay un antecedente fresco: el bajo acatamiento que alcanzó la última medida, a principios del año electivo.

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¿Por qué parecen condenados a lanzarlo de todos modos? Porque Baradel no puede aparecer cediendo. Ni hacia adentro ni hacia afuera. Hacia adentro, porque lo corre por izquierda Romina del Pla, de la seccional La Matanza.

Hacia afuera, porque incluso dentro de la CTERA, la central nacional de trabajadores de la educación, Baradel parece estar perdiendo peso. En ese contexto, la prolongación del conflicto, con la huelga proyectada para después de Semana Santa, le serviría para seguir apareciendo en los medios, y mantener el apoyo de las distintas líneas internas.

A Baradel y sus aliados cada vez les resulta más difícil explicar por qué hacen lo que hacen. Los 17 días de huelga del año pasado, además de haber servido para embrutecer más a miles de chicos que necesitan de la educación como el alimento de cada día y desorganizar a sus respectivas familias, no pueden ser exhibidos como un instrumento efectivo.

Es que los docentes de Suteba lograron el mismo porcentaje de incremento salarial que el resto de los trabajadores estatales: aproximadamente el 17 por ciento. Y hay un agravante: a los maestros que pararon les descontaron el día y eso terminó deshilachando la unidad gremial hasta poner el liderazgo de Baradel en jaque.

Vidal tomó la decisión de no hablar en público hasta que la negociación paritaria no culmine. O hasta que Baradel no anuncie una huelga docente y su posible extensión a nivel nacional. Sin embargo, eso no significa que no esté trabajando en dos direcciones simultáneas. Una: para intentar acordar, y evitar la huelga que se viene. Dos: para poner en evidencia las acciones de los líderes sindicales que van en contra de la calidad de la educación y el sentido común.

Es difícil comprender a esta altura del siglo XXI por qué representantes de trabajadores públicos con el mandato de transmitir conocimiento a niños y adolescentes se niegan a ser evaluados, rechazan ser capacitados y consideran el aumento por presentismo una extorsión de la patronal.

Los funcionarios de Vidal, mientras tanto, trabajan en un plan integral para mejorar la nutrición de los niños en las escuelas e investigar a fondo los pedidos de licencia aparentemente injustificados. Hasta que Daniel Scioli terminó su mandato, no había auditorías ni para controlar los alimentos ni el precio de cada plato en los comedores escolares.

En aquel entonces, el gobierno provincial del mismo Frente para la Victoria al que pertenece Baradel no estaba dispuesto a revisar los regímenes de licencias y los certificados que las justifican. Ahora el Ministerio de Educación está terminando de auditar e informatizar tanto la calidad, la cantidad y el precio de los alimentos como los pedidos de licencia.

Acaban de registrar una tendencia muy curiosa: la mayoría de los pedidos de licencia crecen de manera exponencial los viernes, el último día se la semana laboral. O el día más cercano al fin de semana.

Vidal está tan enojada con algunos gremios docentes como el presidente Mauricio Macri con los jueces de los fallos polémicos. Todo el tiempo repite ante sus colaboradores que una cosa es defender el salario docente y otra muy distinta es usar a los chicos de rehenes para mantener los cargos, la presencia en los medios y su espacio en la interna gremial. La Bella le achaca a la Bestia una mirada corta, pequeña, sectorial, propia del siglo pasado.