El titular de la central fabril, Miguel Acevedo, salió al cruce de las declaraciones del ministro Francisco Cabrera, que pidió a los empresarios que dejen de llorar e inviertan, tituló Infobae. Este "peloteo", en mi criterio, debería quedar en el anecdotario, aunque veo relevante que sigamos trabajando en conjunto para dar solución a los naturales inconvenientes que el camino nos presenta.

En la columna de la semana anterior sostuve que tenemos que hacer funcionar nuestro ecosistema competitivo, de manera mucho más virtuosa y así mejorar en forma significativa nuestra competitividad. En ese contexto debería inscribirse la discusión entre Cabrera y Acevedo.

Puntos de referencia

La base del ecosistema es nuestro sistema de valores y a partir de él debemos sostener ciertos atributos que, es un hecho, la mayoría de los países competitivos y desarrollados sostienen.

1. Cada uno de estos atributos debería caracterizarse por una cierta virtuosidad, que, cuanto mayor sea en cada uno de ellos, mayor será la competitividad del país.

2. Para querer materializar las inversiones, esta virtuosidad la deberían percibir los que tienen la capacidad de decidirlas y ejecutarlas. Ellos pueden ser empresarios locales o extranjeros.

3. En el caso de los primeros, tendrán su propia apreciación derivada de su conocimiento y su experiencia en el medio local.

4. Los segundos decidirán las inversiones con base en las características particulares del sector, los riesgos asumidos, su apetito de ganancia y también evaluando la virtuosidad de los atributos del ecosistema, que se materializa en rankings generados local e internacionalmente por instituciones, ONG o empresas de reconocido prestigio.

Base para el monitoreo

Los rankings también constituyen herramientas para monitorear el camino, su evolución por parte de aquellos responsables del diseño y la generación de las políticas públicas.

Nuestro país se encuentra, en cada uno de los rankings, ubicado en los puestos de mitad para abajo. En algunos de ellos hemos mejorado algo en los últimos años; en otros, posiblemente lo haremos en el futuro.

A medida que recorramos el camino de reforma permanente que ha trazado el Gobierno y que la sociedad en su conjunto contribuya al éxito político, económico y social del país, la mejora en los rankings y nuestra competitividad serán el reflejo de este proceso.

Ahí será cuando habremos mejorado nuestro ecosistema competitivo; ahí será cuando se viabilizarán las inversiones y los peloteos entre ministros y empresarios serán mucho menos sanguíneos; ahí no serán parte de la tapa de los diarios.

El autor es director de la Unidad de Competitividad de Abeceb. @mascompetitivos