Cuenta la leyenda que una noche de tango y champagne en el Chantecler tocaba la orquesta de Julio de Caro. En una mesa, disfrutando del espectáculo, estaba el doctor Enrique Finochietto escuchando las melodías de su amigo, cuando un hombre irrumpió en el salón y sin mucho disimulo pidió hablar con De Caro.
Era un conocido que exigía ver al músico con suma urgencia. Su esposa se estaba muriendo y el hombre sabía que De Caro era amigo del doctor. Solo un milagro podía salvar a su mujer y ese milagro tenía nombre y apellido: Enrique Finochietto. El músico accedió al pedido desesperado de su amigo y lo llevó hasta la mesa donde se encontraba el cirujano.
Sin dilación, Finochietto tomó su abrigo y acompañó al buen hombre hasta la cama de la enferma. Era verdad, estaba agonizando, pero todavía existía una oportunidad de salvarla. El doctor la subió a su auto y la llevó hasta la clínica. Allí Enrique se calzó los guantes. No puedo evitar sonreír al evocar las bromas que le hacían sus colegas cuando comenzó a usar esos guantes diseñados por el doctor William Halsted para cubrir las manos de su instrumentadora, quien con los meses se convirtió en la señora Halsted.
De a poco la sonrisa se le borró al darse cuenta de que él no tuvo esa suerte, estaba condenado a permanecer célibe, como expurgando un pecado de juventud, esa enfermedad inconfesable que insidiosamente lo llevó a la incapacidad primero y a la tumba a temprana edad.
Enrique Finochietto, que conoció el sufrimiento de los soldados en la guerra impiadosos, allá en el legendario Hospital Argentino en París creado por Torcuato de Alvear, donde debía operar de madrugada con el peligro de los bombardeos, ahora se dedicaba a salvar a esta mujer.
La cirugía fue un éxito y la mujer se salvó de las garras de la muerte. Al enterarse, De Caro lo premió con un legado que persiste más allá de títulos, honores, bronces y diplomas: el tango Buen amigo.
En las buenas o en las malas,
triunfante de pie o vencido,
la mano del buen amigo
se tiende cordial y buena.
Consuelo en la dura pena,
aliento en amarga vida…
si adoré a mi madre en vida
también cultivé amistad.
Si alguna vez
me ves rodar,
tu mano firme y fiel
me alzará
fraternal.
Tu corazón,
noble sin par,
está vibrando al son
del violín
dormilón.
Enrique por muchos años trabajó con sus hermanos Miguel Ángel y Ricardo. Ellos convirtieron su apellido en sinónimo de magia.
Agravada esa enfermedad inconfesable, dejó la cátedras de Clínica Quirúrgica en 1933. Su labor como cirujano cesó poco después, cuando sus manos y su cuerpo ya no respondieron.
Enrique Finochietto falleció el 17 de febrero de 1948. Hace ya 70 años que el mago, el buen amigo, esa alma que deambula entre la bohemia y la ciencia, no está entre nosotros.
Últimas Noticias
Luck Ra respondió las criticas por su video junto a Tuli Acosta en un hotel: "La próxima pido permiso"
En medio del revuelo por el clip que se viralizó, el cordobés recogió el guante y reaccionó ante los mensajes de sus seguidores

River Plate abrirá su serie de octavos de final de la Copa Sudamericana ante Independiente Santa Fe: hora, TV y formaciones
El Millonario visitará el Campín de Bogotá con la intención de arrimarse a la siguiente fase. Desde las 21.30, por ESPN

Santa Fe vs. River Plate EN VIVO, Copa Sudamericana: minuto a minuto en directo online de los octavos
El partido entre dos campeones del certamen internacional servirá de plataforma para recibir donaciones que serán destinadas a las víctimas del terremoto del 10 de agosto

Survivor México: quién sale eliminado hoy 19 de agosto
El reality grabado en República Dominicana está en su recta final

Ralph Orquín, jugador que rechazó renovar con América, estaría a punto de dar el salto a Europa
El lateral mexicano de 23 años ya sumaría pretendientes en Turquía, España, Alemania y Bélgica tras decidir no ampliar su vínculo con las Águilas


