100 días para las PASO: ¿y si escuchamos las demandas de la gente?

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La elección de Donald Trump dejó mucha tela para cortar en términos de comunicación política y, quizás, hasta un nuevo estilo de campaña. El debate por el acceso a la información o ¿a través de qué medios se informan las personas?, las fakenews (noticias falsas) o la post verdad fueron protagonistas centrales de la elección estadounidense.

En nuestro país, el 71% de los habitantes está conectado a Facebook. En términos técnicos, es la cantidad de cuentas abiertas y activas en el país, es decir que descarta los perfiles falsos o los trolls, que Facebook intenta erradicar de su plataforma. El promedio de cuentas activas de esta red social aumenta levemente (73%) en las 12 provincias más pobladas del país (que a su vez condensa al 86% de la población total del país, es decir 35 millones de personas). Sin duda, es una cifra considerablemente elevada.

En este marco, incorporar Facebook a una campaña política es hoy casi imprescindible. Sin embargo, en una sociedad que se jacta de estar hiperconectada, en la que cada persona "monitorea" sus redes sociales las 24 horas del día, si bien la conectividad parece bastar para comenzar a analizar al electorado urbano, queda trunca en otros contextos del país.

En este sentido, Joseph Napolitan, uno de los referentes más importantes en la consultoría política, señaló que "nunca hay que subestimar la inteligencia de los votantes ni sobreestimar la cantidad de información a su disposición". En otras palabras, el hecho de que las personas no expresen sus opiniones políticas (cotidianamente o en redes sociales), no implica que los votantes estén por completo desinteresados, sino que tienen preocupaciones diarias de las que ocuparse.

En la provincia de Corrientes, donde este 2017 habrá, además de elecciones legislativas, elecciones a gobernador, para dar un ejemplo, el alcance de Facebook apenas supera el 50% de la población local. Es decir que si la estrategia solo se concentrara en establecer una comunicación con los usuarios de esta red social, quedaríamos sin conversar nada menos que con la mitad de la provincia.

El impacto de un político caminando las calles de un barrio siempre es un recurso necesario para generar el vínculo real (no virtual) con los vecinos. Escuchar el timbre, abrir la puerta y que del otro lado esté el presidente, la gobernadora o el intendente, es un hecho de "alto impacto" que en ninguno de los vecinos estaba previsto que ocurriese ese día. Por otro lado, será difícil olvidar ese momento. Si bien el contacto entre los políticos y las personas es algo que nunca debería perderse, el año electoral siempre es una buena ocasión para volver a generar un contacto presencial y así escuchar sus necesidades de primera mano.

La política está, al igual que otras actividades, inmersa en un contexto de sobre-carga informativa, sumado a su histórico halo peyorativo. Por consiguiente, el desafío que tiene por delante es no perder de vista que las decisiones acerca de a quién votar no se construyen tan solo a través de las redes; sino que son una herramienta fundamental de la cual conviene hacer uso, pero ello dista de ser suficiente para ganar una elección.

De allí la importancia del rol del consultor y su aporte para que el candidato se abra paso, comunique eficazmente y escuche las demandas ciudadanas.

En definitiva, las estrategias se van tejiendo al calor de la coyuntura y no hay dirigente que pueda escaparle a las necesidades reales de a quienes piensa representar.

* Gonzalo Arias es sociólogo, consultor en Comunicación Política. Autor de "Gustar, Ganar y Gobernar" (Aguilar 2017)