El sector textil en un punto de inflexión

Eduardo Detoma

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El sector textil está atravesando uno de los momentos más difíciles en años. La caída del consumo está en el orden del 10 por ciento. Si combinamos con el efecto de un aumento del 15% en la importación de textiles manufacturados, la pérdida de mercado ronda el 25 por ciento.

Las altas tasas de interés aportan lo suyo: retrasan la compra de insumos para evitar la exposición financiera y profundizan la escasez de demanda. Ante la falta de compradores, muchas fábricas han producido a stock. Pero esa estrategia puede durar algunos meses. Cuando la percepción de que la pérdida de mercado deja de ser coyuntural para transformarse en permanente, comienzan los reacomodamientos.

Los datos más actuales muestran que se han perdido 4.160 puestos de trabajo directos y se han producido 10.900 suspensiones, en un proceso que viene acelerando.

Es un momento de replanteo para la industria, de entender qué lugar ocupamos dentro del proceso de desarrollo del país. Estamos convencidos de que un operario hilandero de Tucumán, un tejedor chubutense, un tintorero catamarqueño o una costurera bonaerense, consideran que sus empleos son de calidad. Y que si hubiera más de estos puestos de trabajo, más compatriotas accederían a puestos de calidad en todo el país. Ojalá los hubiera todavía mejores, seguramente ese día nuestros operarios se plantearán seguir su desarrollo laboral en otro lado. Entre tanto, consideramos que tenemos una gran contribución que hacer al desarrollo social de nuestro país.

Para nosotros, la reconversión productiva no es un eufemismo de achicamiento, ni de orientación a producciones de nicho, sino la posibilidad de contar con las herramientas para tomar una parte de más del 50% del mercado que ocupa la importación.

Sabemos que tenemos muchos desafíos por superar. Los altos impuestos, los costos logísticos, las tasas financieras, la falta de infraestructura, la industria del juicio, el atraso cambiario. Todos estos factores asfixian nuestra competitividad y son ajenos al rango de acción de nuestras empresas.

Por eso, hemos propuesto al Gobierno una serie de medidas que incluye la promoción del empleo, especialmente en la confección, el incentivo a inversiones, la regulación del comercio internacional desleal y contaminante, la aplicación de fomentos a la integración nacional. Muchas de estas medidas son de rápida implementación y ya se encuentran presentes en otros sectores de la economía.

A pesar del mal momento presente, mantenemos nuestra esperanza en estas propuestas, que permitan detener la caída y expandir una de las industrias más inclusivas y federales, ligada a la realidad social y geográfica de Argentina, tal vez no tan glamorosa pero bien real y concreta a la hora de crear el empleo industrial y de calidad que tanta falta le hace a nuestro país.

@edetoma1

El autor es gerente de la Federación de Industrias Textiles de Argentina (FITA).