Los operadores logísticos ganan peso en Brasil mientras avanza su reconocimiento legal

El sector facturó 247.000 millones de Reales en 2025 y amplió su alcance operativo, aunque la integración entre distintos modos de transporte todavía enfrenta límites de infraestructura y regulación

Actualmente, el 31% de los operadores ofrece servicios que involucran más de un modo de transporte, aunque su penetración cambia según el tamaño de las compañías (Imagen: Shutterstock)
Actualmente, el 31% de los operadores ofrece servicios que involucran más de un modo de transporte, aunque su penetración cambia según el tamaño de las compañías (Imagen: Shutterstock)
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Los operadores logísticos de Brasil facturaron el equivalente a alrededor de 47.300 millones de dólares durante 2025, un volumen que representa casi el 2% del Producto Interno Bruto (PIB) del país y al 20% del gasto nacional destinado a transporte y almacenamiento. En paralelo, el mercado amplía su presencia territorial y comienza a incorporar de manera más estructurada soluciones que combinan distintos modos de transporte.

Actualmente existen alrededor de 1.500 operadores logísticos en el país, un 15% más que en el relevamiento anterior, mientras que los ingresos del sector crecieron 18%. Los datos surgen del Perfil de Operadores Logísticos en Brasil, elaborado por el Instituto de Logística y Cadena de Suministro (ILOS) por encargo de la Asociación Brasileña de Operadores Logísticos (ABOL).

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El estudio, publicado en septiembre y realizado cada dos años, muestra además que cerca de siete de cada diez operadores registraron incrementos tanto en sus ingresos como en su base de clientes. A su vez, el 64% de los participantes informó una expansión de su área de operación.

El crecimiento también tiene impacto sobre el empleo. Durante 2025, los operadores generaron 983.000 puestos de trabajo directos y, al considerar el empleo indirecto y las actividades vinculadas con sus cadenas de suministro, la cifra alcanzó los 2,8 millones de personas.

La multimodalidad gana espacio, pero todavía es limitada

Uno de los principales ejes del relevamiento es el avance de la multimodalidad. Actualmente, el 31% de los operadores ofrece servicios que involucran más de un modo de transporte, aunque su penetración cambia según el tamaño de las compañías: llega al 44% entre los grandes operadores, baja al 29% entre los medianos y al 19% entre los pequeños.

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Sin embargo, el movimiento efectivo de las mercancías continúa mostrando una elevada concentración en operaciones unimodales. Según el informe, el 80% de las cargas utiliza un único modo de transporte, mientras que el 17% combina dos y apenas el 3% utiliza tres o más.

El transporte carretero tiene una presencia predominante y participa en el 94% de las operaciones relevadas. Le siguen el transporte aéreo nacional, con 21%; el aéreo internacional, con 8%; el marítimo internacional y el cabotaje, ambos con 7%; el ferroviario, con 5%; y el fluvial, con 3%.

Los operadores que ya trabajan con soluciones multimodales muestran, además, una mayor diversificación. En promedio, prestan servicios en 12 estados y 11 sectores económicos, frente a los diez estados y siete segmentos atendidos por aquellos que no ofrecen este tipo de operaciones.

Durante 2025, los operadores generaron 983.000 puestos de trabajo directos y, al considerar el empleo indirecto y las actividades vinculadas con sus cadenas de suministro, la cifra alcanzó los 2,8 millones de personas (Imagen: Shutterstock)
Durante 2025, los operadores generaron 983.000 puestos de trabajo directos y, al considerar el empleo indirecto y las actividades vinculadas con sus cadenas de suministro, la cifra alcanzó los 2,8 millones de personas (Imagen: Shutterstock)

Infraestructura y conexiones, entre los principales desafíos

El desarrollo de estas soluciones todavía encuentra obstáculos vinculados con la disponibilidad y calidad de la infraestructura, la existencia de activos físicos y la oferta de rutas.

Los ferrocarriles y las vías navegables recibieron las evaluaciones más bajas del relevamiento, con puntuaciones promedio de 3,2 y 3,4 sobre diez, respectivamente. En las terminales ferroviarias y fluviales, la baja disponibilidad aparece como uno de los principales problemas, mientras que en instalaciones aéreas, portuarias y aduaneras se identificaron barreras regulatorias.

Otro indicador de esta brecha aparece en las habilitaciones. El 38% de los operadores cuenta con una licencia de Operador de Transporte Multimodal (OTM), otorgada por la Agencia Nacional de Transporte Terrestre (ANTT), aunque el 21% de quienes poseen esa autorización todavía no opera efectivamente con más de un modo.

Las inversiones del sector acompañan esta transformación. El 83% de los operadores destinó recursos a software, el 78% a la modernización de instalaciones y el 64% a sus flotas. A su vez, el 89% informó inversiones en capacitación profesional.

El crecimiento de los ingresos, sin embargo, continúa conviviendo con presión sobre los márgenes. El relevamiento señala que los beneficios avanzan a un ritmo menor que la facturación, una tendencia observada también en las ediciones anteriores. En materia de combustible, el 44% de los operadores ajustó sus precios por debajo del incremento de sus gastos, mientras que el 34% consiguió trasladar aumentos equivalentes o superiores.

En paralelo con esta expansión, Brasil avanza en la discusión de un marco específico para los operadores logísticos. El Proyecto de Ley 3.757/2020 busca crear legalmente la figura del Operador Logístico y establecer parámetros para su funcionamiento, además de delimitar derechos, obligaciones y responsabilidades en las relaciones contractuales.

La iniciativa también contempla la armonización de conceptos y procedimientos de fiscalización para actividades que forman parte de las operaciones integradas, entre ellas el cross-docking, donde las mercancías permanecen durante un período breve en una terminal antes de continuar hacia su destino.

El proyecto avanzó en la Cámara de Diputados y deberá continuar su tratamiento en el Senado. Para ABOL, contar con una definición específica permitiría reducir diferencias de interpretación entre organismos reguladores y de fiscalización sobre actividades que actualmente integran transporte, almacenamiento y otros servicios dentro de una misma operación.

El debate regulatorio coincide así con un mercado que amplía su escala y diversifica sus servicios, pero que todavía muestra una fuerte dependencia del transporte carretero. La expansión de la multimodalidad aparece como uno de los próximos desafíos, atravesado tanto por las condiciones de infraestructura como por la disponibilidad de conexiones entre los distintos modos de transporte.

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