Entre el pozo y el puerto: la logística que sostiene la automatización industrial

Vasyl Mospan, comprador estratégico en la industria de control y automatización de procesos, explica por qué importar tecnología obliga a rediseñar la logística en cada proyecto de la región

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Vasyl Mospan
Vasyl Mospan es comprador estratégico en la industria de control y automatización de procesos (Foto: Movant Connection)

Ingeniero civil devenido en comprador estratégico, Vasyl lleva años importando tecnología de control y automatización para el gas, el petróleo y la minería en la región. Lo que más pesa no es la tecnología en sí, sino la distancia: “estamos en el fin del mundo, literalmente”. En esta nota repasa cómo esa condición geográfica atraviesa cada decisión de compra y de transporte.

¿Cómo pasaste de la ingeniería civil a las compras en la industria del control y la automatización?

Arranqué trabajando en el área de compras de obra civil, armando presupuestos para proyectos puntuales: una clínica, una sucursal, un edificio corporativo. Ahí descubrí que me gustaba el trabajo por proyectos, así que decidí estudiar ingeniería civil para entender mejor el tema.

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La carrera me ayudó a desarrollar capacidad analítica y a buscar soluciones alternativas, algo clave a la hora de comprar. El proyecto se mueve todo el tiempo, no se puede atrasar ni desviar demasiado: hay que darle una solución al cliente aunque en el momento no se consiga cierta tecnología.

¿Qué se compra puntualmente en la industria del gas, el petróleo y la minería? ¿Cuál es el rol del comprador ahí?

Lo que más se mueve es el control, la medición y la automatización de procesos: automatizar la extracción o el transporte en gas, automatizar procesos dentro de una refinería, o automatizar la extracción y el transporte en minería. Con el litio es lo mismo pero aplicado a la salmuera: cambian las propiedades del líquido, pero el proceso es parecido, con bombas distintas por el tema de la abrasión.

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Otro capítulo grande son los proyectos de medición, la transferencia de custodia: contar cuánto petróleo pasa del extractor al transportador y verificar que llegue exactamente esa cantidad a destino. Aunque el proyecto sea de una sola rama, como control o medición, siempre se combina con civil, electrónica y mecánica, disciplinas que tienen que jugar en conjunto.

¿Qué rol cumple la logística en todo ese proceso?

La tecnología más fina, como los PLC que controlan un motor de extracción o los computadores de flujo que miden cuánto crudo pasa por un oleoducto, no se desarrolla acá: hay que traerla de afuera. Antes se ensamblaba en el país, pero la mano de obra local se encareció tanto que hoy conviene ensamblar en Brasil, que además tiene el beneficio arancelario del Mercosur.

Después está la logística dentro del sitio, a menor escala pero igual de exigente: grúas y camiones chicos que mueven el equipo del lugar de acopio al pozo, o de un depósito hasta la mina, que suele estar en medio de la nada. En los últimos proyectos, con estructuras tipo shelter, hasta el tamaño de lo que se transporta cambia la logística: si no entra en un puente hay que rediseñar la solución.

Logística en sitio
Según Vasyl, la logística dentro del sitio es igual de exigente que la de traslado: "grúas y camiones chicos que mueven el equipo del lugar de acopio al pozo" (Foto: Shutterstock)

¿Cómo es la logística internacional para llegar hasta acá?

Ahí el problema es otro: estamos en el fin del mundo, literalmente, y son muy pocas las rutas que pasan por acá. En otros países de la región pasan prácticamente todas las rutas internacionales, porque conectan por Panamá. Acá hay que esperar a que se complete un barco para que zarpe, así que ya de entrada hay que calcular el triple de tiempo que en cualquier otro lugar.

La alternativa es traer las cosas por camión desde Brasil, pero un viaje que en auto lleva tres días, en camión se convierte en una semana. Y el camión necesita carga de vuelta, porque si vuelve vacío no le conviene a nadie. Ahí también hay que hacer ingeniería de logística, siempre en conjunto con un proveedor de confianza.

Más allá de la industria puntual, ¿qué es lo que se mantiene en el rol del comprador, ya sea en gas, minería o consumo masivo?

En consumo masivo el contacto con el proveedor es permanente, como una cinta transportadora que nunca para. En la industria y en minería es distinto: es un proyecto puntual, con una etapa previa de investigación y viabilidad, dónde se puede fabricar, qué tecnología hace falta y quién es el proveedor más confiable, porque no alcanza con instalar: después hay que darle mantenimiento y que sea compatible con lo que ya está instalado.

El transporte también cambia: no es un camión que va y viene todo el tiempo, es un viaje puntual hasta un lugar remoto, y después hay que sacar el equipo de ahí y devolverlo si algo se rompió. La logística sí se agilizó bastante en los últimos dos años, sobre todo por los cambios en las condiciones para el transporte de cargas.

Al final, el trabajo del comprador siempre vuelve al mismo punto: el proyecto tiene que entrar en el presupuesto que ya definió el cliente después de comparar tecnología y costo, y a la vez cumplir el objetivo de mejorar o poner en marcha algo desde cero. Hoy la oferta llega de todo el mundo, así que hay que moverse y buscar, aunque la distancia y la desconfianza inicial sigan siendo un obstáculo a resolver.

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