
“Lo maté porque era entre él o yo. Cualquier aninal hubiera hecho lo mismo”. Con esa frase, “Pity” Álvarez confesó el crimen de Cristian Maximiliano Díaz, a quien asesinó de cuatro disparos durante la madrugada del 12 de julio de 2018. Ocho años después, mientras el músico es juzgado por el homicidio, su nueva defensa volvió a poner aquella frase en el centro de su estrategia para sostener que el cantante actuó en legítima defensa.
La semana pasada, sin embargo, por primera vez desde que comenzó el juicio, surgieron detalles hasta ahora desconocidos sobre la mecánica de los disparos. Entre ellos, que uno fue efectuado a no más de 60 centímetros de distancia y que Díaz tuvo una “sobrevida mínima” después de ser baleado. También se conocieron precisiones sobre las trayectorias de los proyectiles y las características de las heridas.
PUBLICIDAD
Parte de esos datos surgieron durante la declaración de Manuel Omar Martín, licenciado en Criminalística, especialista en técnicas de investigación criminal y actual subcomisario de la Policía de la Ciudad. Con 25 años de profesión, Martín pasó 17 en Gendarmería Nacional, participó de misiones de paz en Haití y fue becado para capacitarse en la Gendarmería francesa, en Fontainebleau. Según contó a Infobae, a lo largo de su carrera declaró como testigo en unos 40 juicios.

Martín fue uno de los especialistas que trabajó en la escena del crimen y el miércoles 2 de septiembre declaró ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29. Según recordó, llegó al barrio Samoré cerca de las 3.20 de la madrugada y encontró a Díaz tendido boca arriba, ya sin vida, con cuatro heridas de bala.
PUBLICIDAD
La distancia desde la que se efectuaron los disparos, la ubicación de las vainas, la trayectoria de los proyectiles y las lesiones que presentaba el cuerpo fueron algunos de los ejes de su testimonio. Durante su declaración, además, utilizó una particular expresión para describir una de las zonas alcanzadas por los tiros: “la cruz de la muerte”.
Sus aportes cobraron especial relevancia frente a la estrategia que comenzó a desplegar la defensa de Álvarez. Es que, mientras sus abogados sostienen que el músico disparó para defenderse, los indicios que Martín analizó lo llevaron a una conclusión diferente sobre la mecánica del crimen.
PUBLICIDAD

La “cruz de la muerte”
El criminalista explicó luego a Infobae que “la cruz de la muerte” no es una denominación formal utilizada en los manuales de medicina forense, sino una analogía topográfica y táctica empleada en ámbitos policiales y militares para identificar una región especialmente vulnerable del rostro.
La llamada “cruz” se forma a partir de dos ejes imaginarios: uno horizontal, que atraviesa los ojos y los pómulos, y otro vertical, que desciende desde el entrecejo por la nariz hasta la boca y el mentón. La peligrosidad de esa región no está dada solamente por los huesos del rostro, sino por las estructuras vitales que se encuentran detrás y alrededor.
PUBLICIDAD
“En ese sentido, una lesión en el pómulo puede revestir extrema gravedad no por el hueso en sí mismo, sino por su proximidad con la órbita ocular, la base del cráneo, el cerebro y distintas estructuras vasculares y nerviosas”, indicó.
Para dimensionar su importancia, Martín recurrió a un ejemplo: es la zona a la que apunta un francotirador cuando debe neutralizar a una persona que amenaza a un rehén con un arma blanca, debido a que un impacto allí busca impedir cualquier capacidad posterior de reacción.
PUBLICIDAD

En el caso de Díaz, el perito explicó que dos de los cuatro disparos tenían características mortales: el que impactó en la boca y el que ingresó por el pómulo. Este último fue, además, el único proyectil que atravesó el cuerpo y salió; los tres restantes quedaron alojados. Los otros dos impactos, ubicados por debajo del cuello, no eran por sí mismos mortales, según indicó.
El análisis de las trayectorias también aportó información sobre la posición de la víctima: tres de los proyectiles siguieron una dirección de arriba hacia abajo, un elemento que el criminalista tuvo en cuenta para reconstruir cómo se encontraba Díaz cuando recibió los disparos.
PUBLICIDAD
El perito también explicó que la cantidad de sangre observada en la escena indicaba que la víctima había tenido un período de sobrevida tras recibir los disparos. “Cuando no hay sangre, muere en el acto. Cuando es al revés significa que el corazón siguió bombeando sangre hasta que entró en paro”, sostuvo.

Un disparo a no más de 60 centímetros
La distancia fue otro de los elementos que apareció por primera vez durante el debate. Martín sostuvo ante el tribunal que al menos uno de los disparos fue efectuado a no más de 60 centímetros de Díaz.
PUBLICIDAD
La conclusión surgió de un indicio concreto: el ahumamiento que presentaba el rostro de la víctima. Se trata de uno de los rastros que se analizan en criminalística para establecer la proximidad entre la boca del arma y el cuerpo al momento del disparo.
El arma utilizada era una pistola calibre .25, que emplea un cartucho diseñado en 1902 por el estadounidense John Moses Browning para pistolas semiautomáticas de bolsillo. Aunque posee una energía considerablemente menor que calibres de mayor tamaño, puede resultar letal cuando el proyectil alcanza órganos vitales, grandes vasos sanguíneos o determinadas regiones del cráneo, especialmente a corta distancia.
PUBLICIDAD
A ese dato se sumó la disposición de las vainas encontradas en la escena. Durante su declaración, Martín explicó que estaban concentradas en un mismo sector, circunstancia que le permitió sostener que “el tirador no se movió tanto” mientras efectuaba los disparos.

La legítima defensa, en discusión
La reconstrucción de Martín cobró especial importancia frente a la estrategia que comenzó a desplegar la nueva defensa de Álvarez: sostener que el músico disparó para defenderse de Díaz.
Su abogado Sebastián Queijeiro explicó públicamente que aquella madrugada existió una situación previa de violencia. “Esto sucedió en uno de los monoblocks de Lugano, en un banquito donde vendían estupefacientes y se iban a drogar. Entonces, no estamos hablando de que pasó en una plaza o fue una discusión en una cancha de fútbol. Cristian Álvarez estuvo de alguna manera privado de su libertad durante media hora, donde no lo dejaban irse. Los testigos presenciales del hecho dijeron que le cabeceó, lo escupió”, sostuvo.

La lectura de Martín sobre los indicios analizados es diferente a la que plantea la defensa. Ante Infobae, el criminalista indicó que, por la cantidad de disparos, las zonas alcanzadas, las trayectorias, la corta distancia de al menos uno de los tiros y la disposición de las vainas, “se demostró que fue directamente a matar”.
La discusión no es menor desde el punto de vista jurídico. El homicidio simple, figura por la que Álvarez llegó a juicio —más allá del agravante por el uso de arma de fuego que integra la acusación—, contempla una pena de 8 a 25 años de prisión. En cambio, si el tribunal considerara que actuó en legítima defensa, no correspondería una pena. Para que se configure esa causal, el Código Penal exige que exista una agresión ilegítima, una necesidad racional del medio utilizado para impedirla o repelerla y falta de provocación suficiente por parte de quien se defiende.
La ley contempla, además, el exceso en la legítima defensa. En ese supuesto, el Código Penal establece que debe aplicarse la pena correspondiente al delito cometido por culpa o imprudencia. En caso de una muerte, la escala prevista para el homicidio culposo es de 1 a 5 años de prisión.
Por lo pronto, determinar si Álvarez actuó en legítima defensa, como sostienen sus abogados, será una de las cuestiones centrales que deberá resolver el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29 al momento de dictar sentencia.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La larga carrera criminal del chileno de las 11 identidades: lo extraditaron, volvió a los 10 días y ahora cayó por un intento de robo boquetero
Joel Gaspar Muñoz Jofré siguió una vida volcada al delito. El Registro Nacional de Reincidencia lo vincula con expedientes desde 1997 y condenas en Bahía Blanca y Entre Ríos. Aunque en 2022 fue expulsado a Chile y tenía una prohibición para ingresar al país, recientemente fue detenido por un intento de robo en una joyería de Puerto Madryn

El extraño caso de tráfico de oro al Líbano entre dos sirios y un empleado de Aerolíneas Argentinas
La PSA detectó la maniobra en el Aeropuerto de Ezeiza a mediados de este mes. La Justicia autorizó que ambos extranjeros viajen de vuelta a su país. La otra ruta hacia Dubai

El hijo de Miguel Ángel Pierri recordó su intervención en el caso Ángeles Rawson: “Yo tenía claro que era un asesino”
Juan Ignacio Pierri habló en Infobae al Regreso sobre aquella aparición televisiva, su infancia durante la causa y el vínculo con Miguel Ángel Pierri, a quien acompañó durante el mediático proceso

Imputaron por trata laboral en Salta a un empresario gastronómico: explotaba a siete empleados que dormían sobre palets
El Ministerio Público Fiscal demostró que el empresario facturó más de 600 millones de pesos en 2025 mientras sus trabajadores cobraban menos de 500.000. Tenían baños con letrinas, calentaban agua en tachos para asearse y uno de ellos debía comer en Cáritas

Murió la mujer atacada con un hacha por su pareja en Neuquén
Noemí Matamala (49) luchó por su vida durante dos semanas, tras haber sido atacada por Lucas Daniel Serrano (38) en la localidad de Aluminé. El municipio decretó tres días de duelo




