Logística, importación y tendencias en el ecommerce de muebles de diseño

Isabella Di Cocco, fundadora y titular de una marca de muebles e ecommerce, describe cómo la cadena logística, desde la orden de compra hasta la entrega final, define el negocio de los muebles en el canal online

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Isabella Di Cocco
Isabella Di Cocco es fundadora y titular de una marca de muebles e ecommerce (Foto: Movant Connection)

Isabella recorre las tendencias del sector, la dinámica entre importación y producción local, y los desafíos logísticos de vender muebles en línea en Argentina. En su visión, el negocio está cada vez más orientado a piezas versátiles: “el cliente sabe que puede usar esas piezas de varias formas en varios lugares”, y esa demanda de practicidad es la que termina definiendo tanto el diseño como la operación.

¿Cuánto de logística hay detrás de una marca de muebles en ecommerce?

Todo. La logística en el mundo de los muebles, y más siendo un ecommerce, es fundamental. Primero y principal, son elementos frágiles. No es lo mismo despachar una remera que despachar un mueble: son pesados, frágiles y depende mucho del tipo de embalaje. Y ni hablar si hay muebles grandes que necesitan subida por escalera, si eso se incluye o no, y el impacto que tiene en el precio al consumidor.

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Después está la entrega inmediata, que en el mundo de los muebles es muy raro encontrar. La mayoría se van a producir, entonces los plazos son largos. Lo que intento construir con el ecommerce es un flujo de entrega inmediata y en buenas condiciones, que facilite ese proceso.

¿Cómo es la dinámica entre importación y producción nacional?

Hacemos un balance. El mayor volumen viene de importación, porque hoy es lo que más facilita y da más posibilidad de innovar. Pero siempre apoyamos la industria local: todo lo que incluye telas y textiles lo hacemos en Argentina.

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Y ahí la logística también tiene un punto muy importante. Uno cree que empieza cuando el consumidor compra un producto, pero viene de mucho antes. Viene con las órdenes de compra, con los plazos de ingreso, con cuándo liberar el stock. Al principio uno arranca, trae lo que puede y no sabe en cuánto se va a vender. Con el tiempo uno empieza a entender su flujo de venta y a anticiparse. Si tenés productos ya producidos en origen, pagás la seña y los traés cuando los necesitás. Eso achica los plazos de un mes a un mes y medio. Si mandás a producir de cero, son cuatro meses. Ese flujo fue el que fui armando para poder acortar tiempos.

¿Qué tendencias de consumo ves hoy en el sector?

Las tendencias van cada vez más hacia buscar practicidad y diseño al mismo tiempo. Muebles que se puedan ajustar a diferentes espacios, que sirvan para exterior e interior, que se puedan reubicar. Los best sellers siempre van por ese lado: piezas que el cliente sabe que puede usar de varias formas en varios lugares.

Afuera se ve mucho la vuelta a lo retro, al maximalismo, al uso del terciopelo y los flecos. Y también muebles que se transforman: mesas que se alargan, escritorios que cambian de altura. Acá en Argentina eso todavía está llegando. El cliente termina yendo al minimalismo blanco, a lo seguro. No sé si es por tendencia propia o por las opciones que todavía no están tan disponibles en el mercado local.

¿En qué porcentaje estimarías que la logística pesa dentro del negocio?

En mi experiencia, es un 80% del negocio. La mayor dificultad es aceitar eso, y en lo que más trabajamos es en mejorar la experiencia del consumidor: no quedarse sin stock, y que el proceso desde que comprás hasta que te llega sea lo más claro y simple posible. Que el cliente llegue al final sin haber notado nada de lo que pasó detrás.

Uso exclusivo Movant Connection.
"En mi experiencia, la logística es un 80% del negocio", comenta Isabella (Foto: Shutterstock)

¿Y qué te llevó a emprender en este sector en particular?

El interiorismo junta dos ramas que me gustan mucho: la parte de negocios, estudié economía y los números me encantan, y todo el lado del diseño. Es una combinación perfecta entre lo estético y el negocio. Y el emprendedurismo es algo que se me da muy natural, es lo que me define. Toda mi familia es emprendedora, así que lo tengo muy inculcado.

Hay semanas que uno quiere tirar todo por la borda, pero cuando tenés esos pequeños momentos de éxito hace que todo valga la pena. Tomo riesgos, apuesto por mis ideas y las intento llevar adelante. Si no funciona, también es un aprendizaje. Y Argentina es mejor país para emprender de lo que uno cree.

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