Los corredores terrestres ganan terreno frente a las rutas marítimas en el comercio internacional

Nuevas rutas que atraviesan Medio Oriente, Asia Central y Eurasia reducen tiempos de tránsito de semanas a pocos días y comienzan a disputar cargas que históricamente se movían por vía marítima

Guardar
Google icon
Según IRU, la regionalización del comercio y la necesidad de diversificar rutas impulsaron durante 2025 la expansión de corredores terrestres que comenzaron a competir directamente con opciones marítimas tradicionales (Imagen: Shutterstock)
Según IRU, la regionalización del comercio y la necesidad de diversificar rutas impulsaron durante 2025 la expansión de corredores terrestres que comenzaron a competir directamente con opciones marítimas tradicionales (Imagen: Shutterstock)

La logística internacional atraviesa una transformación silenciosa pero cada vez más visible. Mientras el transporte marítimo continúa concentrando gran parte del comercio global, distintos corredores terrestres están comenzando a capturar flujos de carga que históricamente dependían exclusivamente de las rutas oceánicas.

El fenómeno quedó reflejado en el último informe anual de la Unión Internacional del Transporte por Carretera (IRU), donde se observa una expansión sostenida de nuevos corredores terrestres que conectan Asia, Medio Oriente y Europa mediante esquemas de transporte internacional más ágiles, digitalizados y con menores tiempos de tránsito.

PUBLICIDAD

La tendencia se desarrolla en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas, reconfiguración de cadenas de suministro y búsqueda de alternativas logísticas más resilientes. Según IRU, la regionalización del comercio y la necesidad de diversificar rutas impulsaron durante 2025 la expansión de corredores terrestres que comenzaron a competir directamente con opciones marítimas tradicionales.

Cuando el camión llega antes que el barco

Uno de los ejemplos más relevantes surge en Medio Oriente. Tras la puesta en marcha operativa del sistema TIR en Irak, se habilitaron nuevas rutas que conectan Turquía con los países del Golfo mediante transporte terrestre internacional.

PUBLICIDAD

Los resultados muestran diferencias significativas frente a las alternativas marítimas. Un transporte entre Turquía y Kuwait puede completarse en apenas cuatro días, frente a los aproximadamente 45 días que demandaba la ruta marítima tradicional. Del mismo modo, una operación entre Turquía y Emiratos Árabes Unidos tarda alrededor de diez días, contra los 20 a 30 días habituales por vía marítima.

La apertura de Irak como corredor de tránsito permitió además la creación de siete nuevas rutas internacionales en apenas ocho meses y más de mil operaciones bajo el régimen TIR.

Aunque el desarrollo más visible se concentra actualmente en Eurasia y Medio Oriente, América del Sur también comienza a posicionarse dentro de esta tendencia (Imagen: Shutterstock)
Aunque el desarrollo más visible se concentra actualmente en Eurasia y Medio Oriente, América del Sur también comienza a posicionarse dentro de esta tendencia (Imagen: Shutterstock)

Eurasia acelera el cambio

La competencia entre corredores terrestres y rutas marítimas también se observa en Eurasia.

Uno de los casos destacados por IRU fue el primer envío de baterías de ion-litio entre China y Turquía utilizando el Corredor Transcaspiano. El recorrido de aproximadamente 7.000 kilómetros se completó en tres semanas, mejorando los tiempos habituales del transporte marítimo, que oscilan entre 30 y 40 días.

El crecimiento de las operaciones TIR vinculadas a China refuerza esta tendencia. Durante 2025 los movimientos TIR hacia y desde el país crecieron 144%, mientras que las operaciones se expandieron a más de 50 pasos fronterizos y ciudades interiores, apoyando más de 70 rutas que conectan China con los mercados euroasiáticos.

Otro ejemplo citado por IRU corresponde a una operación entre China y Dubái que logró reducir el tiempo de tránsito a 15 días utilizando una combinación carretera-marítima, frente a los 30 días de las alternativas convencionales.

Infraestructura física y digital

El avance de estos corredores no depende únicamente de nuevas carreteras o pasos fronterizos. El informe destaca que la simplificación administrativa, la digitalización y la armonización regulatoria se han convertido en factores determinantes para atraer carga internacional.

La implementación de herramientas como eTIR, los carriles prioritarios para operaciones internacionales y la digitalización documental permiten reducir tiempos de espera y mejorar la previsibilidad de los movimientos transfronterizos.

Para IRU, el transporte terrestre sigue el mismo principio que la electricidad: circula por el camino de menor resistencia. Por eso, los países que simplifican procedimientos y eliminan cuellos de botella logísticos logran captar mayores flujos de comercio internacional.

Un fenómeno que también mira a Sudamérica

Aunque el desarrollo más visible se concentra actualmente en Eurasia y Medio Oriente, América del Sur también comienza a posicionarse dentro de esta tendencia.

La adhesión de Brasil al sistema TIR durante 2025 abre nuevas posibilidades para corredores terrestres regionales y para proyectos de integración como el Corredor Bioceánico, que conectará los océanos Atlántico y Pacífico a través de Brasil, Paraguay, Argentina y Chile.

En un escenario donde las empresas buscan cadenas de suministro más resilientes, diversificación de rutas y menores tiempos de tránsito, los corredores terrestres empiezan a consolidarse como una alternativa cada vez más relevante dentro del comercio internacional. Sin reemplazar al transporte marítimo, pero complementándolo y compitiendo en determinados tráficos, estas rutas están modificando gradualmente el mapa logístico global.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD