Del transporte marítimo a depósitos y oficinas: el auge de los contenedores

Susana Miranda, despachante de aduana y licenciada en comercio internacional, explica cómo funciona la nacionalización de contenedores y por qué crecieron sus usos fuera del transporte de mercaderías

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Susana Miranda es despachante de aduana y licenciada en comercio internacional (Foto: Movant Connection)
Susana Miranda es despachante de aduana y licenciada en comercio internacional (Foto: Movant Connection)

Durante años, los contenedores marítimos estuvieron ligados exclusivamente al transporte internacional de mercaderías, pero su uso comenzó a expandirse hacia nuevas funciones vinculadas al almacenamiento, obradores y oficinas. “Dejan de ser un medio de transporte y pasan a utilizarse para otras funciones”, destaca Susana y explica cómo evolucionó la nacionalización de contenedores y qué factores impulsan hoy este mercado dentro de la logística y el comercio exterior.

¿Cómo surgió tu especialización en la nacionalización de contenedores marítimos y qué implica este proceso?

La nacionalización de contenedores hace muchísimos años que se realiza. Antes se hacía por expediente y, con el tiempo, hubo que lograr la trazabilidad de los contenedores porque no estaban sistematizados. Junto con la Aduana se llegó a establecer una importación a consumo sin documento de transporte, porque son contenedores que ya están en el país.

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Los contenedores tienen un plazo de 480 días para permanecer en el país y, si están dentro de ese período, se pueden nacionalizar. Más o menos desde 2015 el trámite empezó a hacerse por sistema y hoy ya es algo mucho más habitual.

Me especializo hace muchos años en la nacionalización de contenedores marítimos, que son los que se utilizan para el transporte de mercaderías. A esos contenedores se les encontraron muchísimos otros usos: se utilizan para obradores, depósitos y oficinas, almacenamiento e incluso viviendas. Cuando se nacionalizan, se pagan los derechos e impuestos correspondientes y salen de la línea del transporte internacional de mercaderías. Dejan de ser un medio de transporte y pasan a utilizarse para otras funciones.

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Siempre hay demanda de contenedores, aunque depende mucho de la disponibilidad que exista en el país. Los refrigerados, por ejemplo, los usan mucho los frigoríficos para almacenamiento, también se llevan al campo para guardar herramientas o insumos. Incluso hay empresas que compran contenedores, los refaccionan y después los alquilan.

"Cuando los contenedores se nacionalizan, dejan de ser un medio de transporte y pasan a utilizarse para otras funciones", comenta Susana (Foto: Shutterstock)
"Cuando los contenedores se nacionalizan, dejan de ser un medio de transporte y pasan a utilizarse para otras funciones", comenta Susana (Foto: Shutterstock)

¿Qué condiciones deben cumplir los contenedores y cómo funciona hoy ese mercado?

Cuando vos nacionalizás un contenedor, tiene que estar apto y en buenas condiciones. No puede estar roto ni averiado. Hay una verificación obligatoria de la Aduana, que verifica que el contenedor exista y esté en condiciones de ser nacionalizado.

Los contenedores se pueden comprar directamente a las marítimas, consultando qué disponibilidad tienen posicionada en el país. También hay intermediarios y empresas dedicadas a la venta y alquiler de contenedores marítimos.

No siempre hay disponibilidad. A veces te piden un contenedor de 40 pies o un reefer y no hay. Depende mucho del momento económico y del movimiento que exista en el país. Si hay más actividad, también posicionan más equipos acá.

Además de los contenedores, también te especializaste en maquinaria y repuestos. ¿Cómo fue ese proceso?

Yo creo que es el día a día y los clientes que te van llegando. Uno no puede abarcar todos los rubros dentro del despacho aduanero. Las circunstancias nos llevaron a especializarnos en máquinas, motos y repuestos de motos.

Ahora estoy especializada en repuestos de motos y en repuestos para contenedores refrigerados que llegan para reparar equipos que están en el país o que llegan al puerto y necesitan arreglos dentro de zona primaria aduanera. Trabajo con una empresa que se dedica a eso y tiene que traer los repuestos para esas reparaciones.

Con los últimos cambios se flexibilizó bastante el tema de los terceros organismos. Antes había que traer muestras, hacer ensayos y obtener certificaciones locales. Ahora, si la mercadería viene con certificados de homologación o conformidad del exterior, puede ingresar sin inconvenientes y el control posterior lo hace la Secretaría de Industria.

Eso agiliza muchísimo la operatoria. Cuando la mercadería llega por vía marítima, uno tiene pocos días para retirarla y evitar costos adicionales del puerto. Por eso siempre hacemos un trabajo previo para que, cuando llegue la mercadería, todo fluya rápido y el importador no tenga gastos extras.

¿Cuáles son las claves para operar correctamente en comercio exterior con productos especializados?

Para mí, lo primero es hacer una clasificación arancelaria precisa. Hay que analizar bien el producto para entender qué necesita para ingresar al país, qué aranceles paga y qué intervenciones tiene.

La clasificación arancelaria es bastante compleja. A veces uno ya tiene experiencia y sabe para dónde ir, pero también trabajamos con herramientas informáticas, nomencladores y notas explicativas. Además, hay mucho compañerismo entre colegas. Existen chats y grupos de despachantes donde nos ayudamos mucho entre todos. También se pueden hacer consultas en el Centro de Despachantes de Aduana o directamente en la Aduana.

Para mí, una buena clasificación arancelaria es clave para evitarle problemas a todos y para que la mercadería pueda ingresar sin inconvenientes.

Después de tantos años en el sector, ¿qué reflexión te deja la profesión y cómo definirías el rol del despachante?

Yo entré de casualidad en este rubro y la verdad es que es apasionante. Siempre estás aprendiendo cosas nuevas. Yo no sabía nada sobre repuestos de motos y hoy hace años que trabajo con eso. También aprendés sobre cascos, guantes, construcciones prefabricadas y muchísimas otras cosas.

Es una profesión donde tenés que estar actualizándote todo el tiempo. Hace unos años era tremendo porque todos los días salían normativas y resoluciones nuevas. Ahora está un poco más tranquilo, pero igual es un aprendizaje constante.

Los despachantes damos un servicio y somos como gestores entre el importador o exportador y la Aduana. Somos el intermediario que realiza los trámites para que todo fluya como corresponde. Además, estamos capacitados y nos formamos específicamente para esto.

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