El sistema eléctrico argentino incorpora cambios ante disrupciones logísticas en combustibles

La resolución ajusta el recupero de costos y elimina penalidades para adaptarse a un contexto internacional que impacta en la disponibilidad y el costo del abastecimiento energético

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Alteraciones en las cadenas logísticas globales inciden sobre el abastecimiento de gas natural, gasoil, fuel oil y otros combustibles clave para la generación térmica (Foto: Shutterstock)
Alteraciones en las cadenas logísticas globales inciden sobre el abastecimiento de gas natural, gasoil, fuel oil y otros combustibles clave para la generación térmica (Foto: Shutterstock)

La Secretaría de Energía avanzó en una actualización del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) mediante la Resolución 99/2026, en un contexto donde las disrupciones logísticas globales comienzan a tener incidencia directa sobre el abastecimiento de combustibles utilizados en la generación eléctrica. La medida introduce ajustes regulatorios que buscan alinear el funcionamiento del sistema con las condiciones reales de acceso, transporte y costos de estos insumos.

El nuevo esquema se inscribe dentro del proceso de normalización del MEM y apunta a fortalecer la consistencia entre los costos operativos, las señales económicas y la disponibilidad efectiva de combustibles, en un entorno caracterizado por alta incertidumbre en los mercados internacionales.

En ese marco, la normativa también refuerza el objetivo de avanzar hacia una mayor descentralización en la gestión de combustibles, manteniendo instrumentos regulatorios que permitan acompañar la transición sin afectar la confiabilidad del sistema eléctrico.

Abastecimiento condicionado por la dinámica logística global

Uno de los ejes centrales de la resolución es el reconocimiento explícito de un escenario internacional atravesado por conflictos geopolíticos, tensiones persistentes y alteraciones en las cadenas logísticas globales, factores que inciden sobre el abastecimiento de gas natural, gasoil, fuel oil y otros combustibles clave para la generación térmica.

En este contexto, la normativa incorpora un nuevo inciso dentro del apartado de recupero de costos de combustibles y despacho, con el objetivo de mejorar la capacidad del sistema para adaptarse a situaciones extraordinarias que afecten la disponibilidad o encarezcan el suministro.

Este ajuste se orienta a sostener criterios de previsibilidad y razonabilidad regulatoria, incluso frente a escenarios donde las condiciones logísticas y de mercado se modifican de forma significativa.

El enfoque apunta a evitar desfasajes entre los costos efectivamente afrontados por los generadores y los valores reconocidos por el sistema, al tiempo que busca sostener la continuidad operativa del abastecimiento eléctrico frente a restricciones externas.

Desde una perspectiva de cadena de suministro, el ajuste reconoce que variables como transporte, seguros o acceso a mercados internacionales forman parte del funcionamiento del sistema energético y pueden incidir en su desempeño.

El enfoque apunta a evitar desfasajes entre los costos efectivamente afrontados por los generadores y los valores reconocidos por el sistema, al tiempo que busca sostener la continuidad operativa del abastecimiento eléctrico (Foto: Shutterstock)
El enfoque apunta a evitar desfasajes entre los costos efectivamente afrontados por los generadores y los valores reconocidos por el sistema, al tiempo que busca sostener la continuidad operativa del abastecimiento eléctrico (Foto: Shutterstock)

Menor exposición a penalidades por fallas en el suministro

Otro cambio relevante es la eliminación del esquema de Deliver or Pay (DOP) en los casos en que el generador no disponga del combustible comprometido.

Este mecanismo implicaba la aplicación de penalidades económicas por incumplimientos en el abastecimiento. Su eliminación se orienta a reducir el riesgo de sobrepenalización en escenarios donde la indisponibilidad del combustible puede estar vinculada a factores logísticos, comerciales o de mercado que no dependen exclusivamente del generador.

La modificación mejora la correspondencia entre la disponibilidad real, los costos asumidos y la remuneración, evitando distorsiones que puedan afectar la toma de decisiones operativas dentro del MEM.

Asimismo, busca evitar incentivos excesivamente conservadores en la declaración de combustibles, promoviendo un funcionamiento más alineado con las condiciones reales del abastecimiento.

Implementación y adaptación operativa

La resolución instruye a CAMMESA a llevar adelante las adecuaciones necesarias para implementar los cambios, lo que implica ajustes técnicos, administrativos y operativos en la gestión del sistema.

Esto incluye la adaptación de procesos vinculados a la gestión de combustibles y al despacho eléctrico, incorporando los nuevos criterios regulatorios en un contexto donde la logística del abastecimiento adquiere mayor relevancia.

En conjunto, la medida no modifica la estructura del mercado, pero introduce herramientas para mejorar su funcionamiento frente a un escenario internacional que impacta directamente en la cadena de suministro energético, incorporando mayor flexibilidad sin alterar los principios de eficiencia y previsibilidad del sistema.