Los desafíos ocultos de mover productos de gran escala por tierra y por mar

Marcelo Nassivera, gerente logístico, detalla los procesos detrás del transporte de productos voluminosos, desde los permisos viales hasta la exportación en contenedores especiales

Guardar
Marcelo Nassivera
Marcelo Nassivera es gerente logístico (Foto: Movant Connection)

Hay logística detrás de cada pileta, pero no siempre es visible para quien recibe el producto. Marcelo detalla los procesos que definen esa operación a gran escala: relevamientos previos, permisos viales, contenedores especiales y seguimiento internacional. Para él, todo responde a una misma lógica: “calidad abarca todo”.

¿Cómo se traduce tu rol de gerente logístico en la operación diaria?

Mi rol abarca todos los procesos: ingreso de materia prima, control de la elaboración, almacenamiento, picking y despacho, tanto para comercio nacional como internacional. Es una industria que utiliza mucha materia prima, muchos insumos, y cada eslabón tiene su propio requerimiento.

¿Qué implica logísticamente transportar productos voluminosos como piletas?

No solo estás transportando el producto terminado. Estás transportando también sueños, porque la gente cuando compra ese tipo de producto busca disfrute con su familia. Trasladar piletas —con lo frágiles, elásticas y voluminosas que son— lleva una logística muy especial, tanto para traer la materia prima como para el almacenaje, el acopio, el picking, la carga y la llegada al cliente final.

Los pisos térmicos, por ejemplo, son mecánicamente muy duros, pero por eso mismo son frágiles. Entonces necesitás camiones especiales con suspensión neumática y altura baja, porque el volumen es muy grande.

¿Cómo cambia la operación cuando hay que llegar a zonas de difícil acceso?

Hay hasta tres formas de entrega. En el caso de entrega directa al cliente final, se hace un relevamiento previo del lugar: se inspeccionan las rutas, las calles, las arboledas. Se va de a una unidad, de manera específica. Es distinto a cuando se entrega de manera masiva a un representante en el interior, donde se pueden mover hasta doce o catorce unidades de otra forma.

Para circular por el territorio nacional hay que obtener permisos especiales de tránsito que otorga Vialidad Nacional: se informa la ruta, y ellos confirman si tolera las dimensiones, el peso, la altura de cables y puentes. Y a destino también se necesitan los permisos provinciales y municipales propios de cada lugar.

¿Y cuando se exporta? ¿Qué agrega eso a la cadena?

Las exportaciones tienen procesos muy estandarizados, tenés que tener muy en cuenta todas esas cuestiones. Si estás hablando de una pileta de tamaño estándar, podés usar un contenedor común. Pero si es una pileta grande —que puede medir 9,6 metros de largo por 3,2 metros de ancho— no hay contenedor que la tolere. Ahí se usan contenedores específicos llamados flat rack, con una logística naviera mucho más particular.

Piscina de fibra
Marcelo comenta que, para circular por el territorio nacional, "hay que obtener permisos especiales de tránsito que otorga Vialidad Nacional: se informa la ruta, y ellos confirman si tolera las dimensiones, el peso, la altura de cables y puentes" (Foto: Shutterstock)

Hay que ver cómo se traslada por vía terrestre al puerto, cómo se carga en contenedores específicos, si hay trasbordo en el trayecto. Y dependiendo de si es una operación FOB o una con responsabilidad total, se hace el monitoreo completo: control terrestre, control marítimo y control terrestre en destino. Desde el despacho inicial hasta la entrega puede llevar cuarenta y cinco días de seguimiento.

Mencionás mucho la calidad como parte del proceso. ¿Qué lugar ocupa en la logística?

Calidad abarca todo: consumir la materia prima correcta, fabricar de manera correcta, cargar de manera estandarizada, llevar al lugar de forma estandarizada, descargar, armar y entregar llave en mano. Hay normas de calidad nacionales e internacionales que son fundamentales porque establecen los procedimientos de trabajo. La gente a veces compra por precio y no ve todo lo que hay atrás, y por ahorrarse un poco termina en un gasto que duplica o triplica lo que pagó.

¿Cómo ves el impacto de la tecnología y la inteligencia artificial en la gestión logística?

La tecnología cambió un montón y la capacitación tiene que ser acorde a ese tiempo. Con la inteligencia artificial, lo que hacía siete años era un ciclo de renovación, hoy pasa en siete meses. Un buen profesional de logística tiene que manejar las herramientas propias del sector —gestión de almacén, de tráfico— pero también leer datos y hacer análisis a futuro.

El dato te puede prever un costo. Si alguien hizo un análisis correcto de lo que estaba pasando con la guerra, sabía que los costos logísticos iban a subir entre un quince y un veinte por ciento. ¿Y a quién se lo van a cobrar? Al consumidor. Un jefe logístico tiene que estar viendo todo eso.

¿Cómo definirías el rol del liderazgo en un equipo logístico?

La docencia la hacemos todos. Un elevadorista senior cuando le enseña a un junior está haciendo docencia. Un gerente logístico puede tener hasta setenta personas a cargo: no va a conocer a las setenta, pero va a conocer a sus manos derechas, y esas manos derechas conocen a cada eslabón. Y ese último eslabón es tan importante como el de arriba. Lo que necesito para que todo llegue a buen puerto es que cada persona dé el cien por ciento, y eso se logra cuidándola.

No pierdas el valor agregado de la gente con experiencia, el know how que tiene cada persona, desde el elevadorista hasta el técnico especializado. Escuchá lo que tenés antes de mirar afuera. Las empresas se sanean solas cuando el liderazgo funciona así: empujando hacia arriba y hacia abajo al mismo tiempo.