
Al referirse al funcionamiento del comercio exterior argentino, Fernanda comenta que “es importante avanzar hacia reglas de juego claras y sostenidas en el tiempo”. En esta entrevista, reflexiona sobre la necesidad de previsibilidad para las operaciones internacionales, el impacto que tienen los cambios normativos en importadores y exportadores, y por qué la coordinación entre los distintos actores del proceso resulta clave para que una operación pueda concretarse sin inconvenientes.
¿Cómo fue tu recorrido profesional dentro del comercio exterior?
Actualmente trabajo de forma independiente realizando despachos tanto de importación como de exportación. A lo largo de mi carrera también trabajé dentro de empresas vinculadas al comercio internacional. Esa experiencia me permitió conocer la operatoria desde distintos lugares, tanto desde el sector privado como desde el ejercicio profesional.
Hoy desarrollo mi actividad de manera independiente, acompañando operaciones de comercio exterior de distintas empresas.
¿En qué rubros solés especializarte?
Principalmente trabajo con electricidad, maquinaria, tecnología y robótica. Son los sectores con los que más opero desde hace aproximadamente veinte años. También he trabajado con productos químicos y, en otra etapa de mi carrera, operé bastante con el rubro textil: telas y ropa confeccionada.
Sin embargo, en los últimos años mi actividad está mucho más concentrada en tecnología, maquinaria y equipamiento industrial.
¿Qué particularidades tiene la logística en estos sectores?
La logística es una parte del proceso de comercio exterior, pero en realidad todo está completamente concatenado dentro de la operación. Cada actor cumple un rol específico dentro de ese circuito: el forwarder, el agente de carga, el despachante de aduana y el importador o exportador. Todos forman parte del mismo engranaje y el proceso funciona cuando cada uno cumple su parte.
Entre los distintos actores también existe un trabajo de colaboración permanente. Nos ayudamos, revisamos documentos, controlamos procedimientos y cuando detectamos algo que no está correcto lo señalamos para que se pueda corregir.
Puede tratarse de un documento mal confeccionado, de una cuestión vinculada al embalaje o de algún detalle operativo, como por ejemplo mercadería que requiere cadena de frío o cuidados especiales. Todo ese trabajo conjunto permite que la operación se desarrolle correctamente.
¿Cómo ves la actualidad del comercio exterior argentino?
Veo que en los últimos tiempos hubo y siguen habiendo actualizaciones y desregulaciones dentro del comercio exterior argentino. Muchos de estos cambios apuntan a una mayor apertura del comercio y al desarrollo de nuevos mercados. También buscan facilitar que la importación pueda complementarse con la exportación.
Muchas empresas necesitan importar insumos, materias primas o bienes de capital para poder producir. Esos bienes luego pueden transformarse en productos que se exportan o que se comercializan en el mercado interno.
Hoy muchas veces se habla del volumen de importaciones como algo negativo, pero una gran parte corresponde justamente a insumos o equipamiento necesario para producir. Por eso creo que el foco principal debería estar puesto en apoyar el desarrollo de las exportaciones.
¿Qué rol juegan los acuerdos comerciales en ese escenario?
Los acuerdos internacionales y los convenios comerciales que se están discutiendo o negociando apuntan justamente a esa apertura. Si Argentina logra integrarse a más mercados y ampliar su alcance comercial, las empresas locales van a tener más oportunidades para exportar.
Para que eso suceda también es importante reducir ciertas presiones impositivas o laborales que afectan la competitividad del exportador. Cuando una empresa puede salir al mercado internacional con un precio competitivo, tiene más posibilidades de ganar mercados.
¿Cualquiera puede importar?
No, no es exactamente así. Es cierto que en los últimos tiempos hubo desregulaciones y algunos procesos se simplificaron. También hay más información disponible y muchas personas aprenden sobre comercio exterior a través de videos o contenidos en redes sociales.
Eso puede ser útil para entender algunos aspectos básicos o recibir ciertos consejos prácticos. Pero importar o exportar correctamente requiere asesoramiento profesional.
No cualquiera puede importar cualquier cosa y además intervienen distintos organismos de control, no solo la Aduana. Existen regulaciones vinculadas a áreas como Industria o Comercio que también deben cumplirse.
Por eso siempre recomiendo asesorarse con un despachante de aduana con experiencia. Incluso diría que es importante buscar profesionales que tengan experiencia en el rubro específico con el que se quiere operar. Es similar a lo que sucede con otras profesiones: uno busca al especialista que conoce el tema que necesita resolver.

¿Qué perspectivas ves para el comercio exterior argentino este año?
Creo que el escenario apunta a una mayor apertura de mercados. Los acuerdos comerciales que se están discutiendo o negociando pueden ser muy positivos si finalmente se concretan.
También considero que es importante avanzar hacia reglas de juego claras y sostenidas en el tiempo. En el comercio exterior la previsibilidad es fundamental. Durante muchos años ocurrieron situaciones en las que los importadores tenían fechas definidas para realizar pagos al exterior y, cuando llegaba ese momento, las reglas cambiaban.
Eso generaba problemas con los proveedores internacionales, porque desde afuera muchas veces no se entiende por qué una empresa no puede pagar si tiene la voluntad y los fondos para hacerlo. Por eso la estabilidad es clave para generar confianza en las operaciones internacionales.
¿Qué es lo que te atrae de este trabajo?
Ser despachante de aduana es una actividad muy motivadora y también muy exigente. Es un trabajo que puede resultar más estresante de lo que muchos imaginan, porque uno tiene que estar atento a cada etapa del proceso.
Hay momentos en los que no se puede avanzar porque el proceso todavía no lo permite. Pero cuando llega el momento de actuar, hay que hacerlo de inmediato.
A eso se suman situaciones operativas que forman parte de la realidad del comercio exterior: sistemas que no funcionan, turnos difíciles de conseguir en terminales o procesos burocráticos que pueden demorar ciertas gestiones.
Muchas veces también hay que explicar estas situaciones al cliente, que naturalmente quiere resolver su operación lo antes posible. A pesar de todo eso, es una actividad muy apasionante. Tiene desafíos constantes y cada operación es distinta. Es una profesión muy dinámica y eso es justamente lo que la hace tan interesante.
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