
“Lo importante es siempre tener en cuenta el panorama global para poder anticiparse y asesorar a los clientes de la mejor manera”, comenta Ludmila. En esta entrevista, nos comparte su visión sobre la educación necesaria en el sector, la importancia de la tecnología y las complejidades de operar en un contexto económico cambiante.
¿Cómo comenzaste en el sector y qué te motivó a seguir este camino?
Yo empecé a trabajar a los 18 años en este sector, y la verdad es que, aunque mi familia ya trabajaba con despachantes de aduana, siempre supe que quería dedicarme a esto. Al principio, como cualquier persona que empieza en un rubro, me fui capacitando y aprendiendo poco a poco, pero la experiencia llega con el tiempo.
Hoy siento que el trabajo se mantiene dinámico, siempre surgen cambios y nuevas resoluciones, especialmente por el contexto político y económico del país, que influye directamente en nuestra actividad.
¿Cómo explicarías el rol del despachante de aduana a alguien que no está familiarizado con el comercio exterior?
El despachante de aduana es quien se encarga de gestionar todos los trámites entre las empresas importadoras y exportadoras y la Aduana. Nosotros representamos a las empresas ante el personal aduanero y nos encargamos de todo lo relacionado con la liberación de la mercadería.
A veces parece complicado, pero básicamente, nos ocupamos de gestionar todos los documentos y de asegurarnos de que todo el proceso, tanto de importación como de exportación, se haga de manera correcta y eficiente.
¿Qué industrias o sectores considerás que más te nutrieron en términos de aprendizaje?
Si bien he trabajado en varios sectores, como el textil y el autopartista, lo que más me ha nutrido ha sido el aprendizaje en el proceso de trabajo como despachante. Cada producto que manejamos puede tener un tratamiento diferente dependiendo del tipo de mercadería, pero más allá de eso, lo que te forma como profesional es la experiencia diaria y la capacidad de adaptarse a las normativas y los cambios constantes.
¿Cómo ves la situación del sector autopartista en términos de normativa y procesos aduaneros?
El sector autopartista, al igual que otros sectores, ha visto una mejora en la fluidez de los trámites en aduana. Aunque siempre depende del punto de vista de cada uno, los procesos hoy son más ágiles que en años anteriores. Se trata de simplificar la burocracia, lo cual facilita el trabajo tanto para los despachantes como para las empresas importadoras.

En términos logísticos, ¿cómo afecta la situación internacional a las importaciones?
Todo lo que sucede en el panorama internacional impacta directamente en el comercio exterior. Por ejemplo, si hay problemas en los puertos de China, eso afecta los tiempos de embarque y los costos de fletes.
Es una situación que se repite constantemente, con fluctuaciones que, a veces, hacen que los precios de las mercaderías suban. Es un desafío que debemos manejar a diario, pero lo importante es siempre tener en cuenta el panorama global para poder anticiparse y asesorar a los clientes de la mejor manera.
¿Cómo ves el avance de la tecnología en el sector del comercio exterior y las aduanas?
La tecnología ha mejorado mucho las cosas. Antes todo era en papel, y eso demoraba muchísimo los procesos. En los últimos años, la plataforma “Trámites a Distancia” ha simplificado muchos trámites y nos ha permitido hacer todo de manera digital.
Sin embargo, aún faltan algunos pasos para que el proceso sea totalmente digitalizado en todo el sector. Argentina, en comparación con otros países, está un poco atrás en cuanto a la digitalización total de estos trámites, pero se está avanzando.
¿Qué cambios específicos te gustaría ver en este sentido para mejorar la eficiencia?
Aunque ya hemos avanzado, todavía hay trámites que deben hacerse de manera presencial. Por ejemplo, la verificación de la mercadería se sigue haciendo físicamente. Sería ideal que todo el proceso, desde la declaración hasta la liberación de la mercadería, se pudiera hacer de manera 100% digital. Algunos países ya lo tienen implementado, y eso facilita mucho las cosas, tanto para el despachante como para el importador.
En cuanto a las habilidades necesarias para ser un buen profesional, ¿qué considerás clave?
Para ser un buen despachante, es fundamental estar bien informado, especialmente en cuanto a la parte legislativa. El sistema que usamos está en constante cambio, por lo que hay que estar actualizado.
Además, la experiencia es clave. Con los años, uno va aprendiendo a manejar las distintas situaciones que surgen y a adaptarse a los cambios. Es un trabajo muy dinámico, y la capacidad de resolver problemas y de estar siempre informado es lo que hace a un buen profesional.
¿Cómo ves la figura del despachante de aduana hoy en día, sobre todo en cuanto a la percepción pública?
La figura del despachante ha tenido momentos difíciles en cuanto a su percepción, especialmente por algunos decretos que intentaron minimizar su rol. Sin embargo, creo que la figura sigue siendo fundamental.
Hay muchas tareas que nosotros realizamos que no se ven, pero que son cruciales para el buen funcionamiento del comercio exterior. La confianza que las empresas depositan en nosotros a lo largo de los años es una de las cosas que más valoro de este trabajo.
¿Qué mensaje le darías a quienes están interesados en el sector y en ser despachantes de aduana?
Lo primero es que el comercio exterior es una carrera dinámica, desafiante y llena de oportunidades. Es un sector que te permite aprender constantemente y crecer como profesional. Si te interesa, es importante que te informes, que estés dispuesto a seguir aprendiendo y que, sobre todo, trabajes con pasión. Si uno elige lo que le gusta, es mucho más fácil sobresalir.
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