La vitamina D, en sus alimentos, encuentra propiedades fundamentales para prevenir la gripe (Shutterstock)
La vitamina D, en sus alimentos, encuentra propiedades fundamentales para prevenir la gripe (Shutterstock)

La vitamina D no solamente está vinculada con el metabolismo del calcio y la fortificación ósea sino que su deficiencia está relacionada con muchos otros aspectos de la salud. Bajas concentraciones de esta vitamina pueden producir una deficiencia inmunológica que hace al organismo más vulnerable a procesos infecciosos tanto virales como bacterianos. Su deficiencia puede producir osteoporosis y raquitismo pero además, puede presentar cuadros de fatiga, falta de memoria, cefaleas y por supuesto dolores musculares y articulares frecuentes. También contribuye a la aparición de estados depresivos y otros trastornos neurológicos. Por últimas investigaciones, bajas concentraciones contribuyen a la aparición de trastornos cardíacos, hipertensión y ciertos cánceres (colon, próstata y mama).

Pocos alimentos tienen esta vitamina y en pequeñas proporciones (yema de huevo, ciertas carnes de pescado, algunos vegetales de hoja verde). Algunas leches o cereales están suplementados con la misma. En los exámenes sanguíneos estamos observando un alto porcentaje de deficiencia de esta vitamina alrededor de menos de 30 ng/ml. porcentaje que llega casi al 50% de los casos.

(iStock)
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Un concepto importante del doctor Joseph Mercola de Estados Unidos, osteópata y defensor de la medicina natural en nutrición, es que con esta vitamina tan indispensable "no debemos conseguir un rango de carácter promedio o normal sino óptimo". Los rangos mínimos que señala Mercola son de 50 ng/ml más exigentes de los establecidos en general (rango mínimo de 30 ng/ml).

En nuestro país los rangos debajo de 10 ng/ml son deficientes, por debajo de 30 ng/ml insuficientes, de 30 ng/ml a 100 ng/ml suficientes y por encima de 100 ng/ml son niveles tóxicos. En los EE.UU. informan que hay que alcanzar un rango de 70 a 100 ng/ml en el organismo, aplicado a tratamiento de enfermedades cardíacas y cáncer. En general poseer un nivel entre 30 a 60 ng/ml lo indica como saludable.

Distintos trabajos de investigación señalan deficiencias extremas en niños y ancianos. El doctor Michael Holick, endocrinólogo de la Universidad de Boston, es un distinguido especialista dedicado a investigaciones sobre vitamina D. Sus trabajos identificaron el calcidiol, el componente principal y el calcitriol la forma activa de la vitamina. Recomienda una dosis diaria de 3000 UI en la dieta para adultos y sobre todo en mujeres durante el embarazo. En niños una dosis de 1000 UI diarias. Para tratamiento de deficiencias, las dosis deberían ser de 5000 UI diarias por los menos por 3 meses, y luego controlar.

De la misma manera el doctor Robert Heaney, director de GrassrootsHelth, que es otro de los investigadores más reconocido es este tema, reafirma este concepto e indica dosis de tratamiento de 6000 a 8000 UI diarias, de las cuales una parte la proveen alimento y el sol, y la otra suplementos nutricionales.

En un estudio de la revista Nutrients concluyen que las dosis actuales deben ser de hasta diez veces superiores a las calculadas e indicadas en el pasado. Es importante el contacto de luz solar, teniendo en cuenta el valor metabólico de la misma en la síntesis de esta vitamina, determinando tiempos y cuidados para tomar sol. Durante la ingesta de la dosis de vitamina D observar la toma de vitamina K porque ambas actúan sinérgicamente para la buena disposición del calcio en el organismo. De la misma manera se debe tomar precauciones en los tratamientos con respecto al nivel de magnesio debido a que el mismo promueve la buena absorción de la vitamina D, y si su nivel es bajo puede dificultar la misma. Esta notificación documentada por importantes profesionales en el tema reviste importancia teniendo en cuenta los resultados deficitarios encontrados.

* Doctora Etelvina Amanda Rubeglio, directora de Laboratorio de Análisis Biológicos. Mail: rubeglioe@gmail.com