Los bullicios distorsionados de las pláticas personales que tenía cada quien con sus acompañantes se callaron cuando Julián Quiñones hizo la primera anotación, el grito de gol ensordeció al Estadio Ciudad de México. No sabías de dónde salía tanta cerveza que voló por las gradas, incluso si te descuidabas un vaso podía golpearte a las espaldas, pero sin duda es lo que todo fanático quería vivir con la Copa Mundial 2026.
Algo que sobresaltó entre la emoción fue que, casi inmediato de la anotación, los fanáticos más jóvenes se llevaron la mano al bolsillo para sacar el celular, contuvieron la emoción para girar la cámara de izquierda a derecha, de derecha a izquierda para captar a todos los que festejaron la anotación.
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Mientras en la cancha los jugadores regresaban a su posición para reanudar el juego, en las gradas las personas seguían aplaudiendo al aire, se mantuvieron de pie, la mano derecha alzada con el puño en alto agitándolo rigurosamente. Rápidamente el sonido local musicalizó con el Jarabe Tapatío para mantener el orgullo mexicano a flote.
El 11 de junio de 2026 será recordado como el día en que México realizó su tercera Copa Mundial en el Estadio Ciudad de México, pero también será recordado como el día en que olvidó a los miles de desaparecidos; el día en que madres buscadoras se enfrentaron a una represión que intentó “ocultar” la búsqueda de justicia para aquellas personas que salieron de sus casas y jamás regresaron.
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La inauguración del Mundial 2026 quedó marcada como la vez en que el Estadio Azteca tuvo su tercera Copa Mundial en su historia, la ocasión en que la ciudad colapsó por manifestaciones de madres buscadoras y profesores de la CNTE. Día en el que existieron dos Méxicos en un mismo sitio: uno que aclamó la victoria de la Selección Mexicana y otro que se encargó de mostrar el rostro de su desaparecido por todas las calles.
Desde las 07:00 horas ya se apreciaba gran presencia de fanáticos que se dirigían al estadio, los fans tuvieron que optar por el transporte público y la caminata de al menos 30 minutos, las calles despejadas facilitaron el libre tránsito. En la caminata hacia el estadio se podía ver Policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) del Gobierno de la Ciudad de México, personal de la Guardia Nacional y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), todos implementaron un fuerte operativo de seguridad para resguardar las inmediaciones del Coloso de Santa Úrsula, y aunque se anunció que no habría paso vehicular, las calles se dividieron en dos con las vayas de seguridad para que los vehículos permitidos tuvieran libre tránsito.
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La experiencia más singular que pudo ofrecer la capital mexicana como sede mundialista fue: hacer filas, desde el ingresó a la última milla empezó esta situación. Al salir del Metro Tasqueña y dirigirse al Tren Ligero, la gente tenía que formarse para entrar, en realidad no eran filas claras y uniformes, se trataba más bien de una especie de conglomerado color verde que empujaba para entrar. “¡Solo paso con boleto o acreditación visible!" exclamaban los policías a todos los que tenían por delante.
A casi una hora de que se abrieran las puertas del estadio, los miles de aficionados empezaron a formarse por todo Circuito Estadio Azteca para ingresar por los el acceso A y B, ahí empezaron a aparecer personajes que compartieron a Infobae México sus historias.
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Esto es México: afición apasionada
“Yo tuve boleto apenas hace dos días, entonces fue muy poco el, el tiempo. Lo que sí, y, y estuve pensando de qué manera se podría transmitir como algo, algo de la cultura mexicana. Y pues pensé en este, justamente en este atuendo, que es algo muy representativo de los mexicanos”, relató Luis Ángel, productor de eventos, que viajó desde el Estado de México para no perderse la inauguración.
Poco a poco empezaron a aparecer más fanáticos y leyendas del futbol mexicano, Enrique Borja conversó con este medio y confesó sus expectativas para el Mundial 2026. En un panorama de incertidumbre por la calidad deportiva del combinado de Javier Aguirre, el histórico ex delantero narró a este medio que la ilusión se mantiene:
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“Igual que la de todos los que estamos formados aquí, viniendo a ver a México y a ganar”, declaró al ser cuestionado sobre sus expectativas para el debut mundialista. Pero a pesar la magnitud del evento, los ecos de “México es campeón en desaparición” seguían latentes con fichas de desaparecidos, y transeúntes que llegaron a recordar esta realidad.
Enrique Borja, leyenda del futbol mexicano, cuenta a Infobae lo que espera para el partido inaugural del Mundial de México contra Sudáfrica
Maná, Shakira y “La pelota vuelve a casa... ¿Y tú cuándo?”
A las 11:00 horas, las gradas del Estadio Ciudad de México empezaron a abarrotarse, pues en cuestión de minutos iniciaría la ceremonia de inauguración. La artista emblema del show que anunció la FIFA era Shakira. A las 11:43 horas del centro de México, una pantalla con la cuenta regresiva se iluminó, 3, 2, 1... “Pueblos del mundo, bienvenidos a México”, anunció Lila Downs.
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Aquello que no se vio en la inauguración —y que solo pueden dimensionar aquellos que estuvieron dentro del recinto— fue el momento en que Maná salió a escena. Cuando Fher Olvera empezó con “No sabes cómo te deseo, no sabes cómo te he soñado”, las más 80 mil 824 personas corearon a todo pulmón Oye mi amor y retumbó en una voz la canción.
Mientras adentro se vivía una fiesta con un evidente orgullo nacionalista, en el otro “mundial social” las madres buscadoras y colectivas de personas desaparecidas solo pedían una cosa: justicia.
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En el mismo momento que el coloso desplegaba la pirotecnia que pintó de tricolor el recinto después del Himno Nacional Mexicano, afuera los policías se enfrascaron en una trifulca violenta que evitó el paso de los manifestantes; a unos metros de la emoción futbolera, la realidad de un México con más de 132 mil personas desaparecidas tocaba la puerta del evento de la FIFA.
Una de las postales que regaló la inauguración de la Copa Mundial 2026 fue la lluvia de sombreros, al término de la ceremonia protocolaria, todos los asistentes empezaron a aventar los sombreros de cartón que encontraron en sus asientos. La imitación del sombrero charro voló desde las gradas y en una cascada verde y amarilla la afición se conmovió con tan idea espontánea; todos fotografiaron y grabaron este momento.
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Afuera de las paredes del coloso también llovían papeles, pero estos contenían los nombres de los desaparecidos, llovieron piedras contra los granaderos y también el humo verde resplandeció en las calles para dispersar a los manifestantes.
Minuto 67, en una jugada con asistencia de Roberto Alvarado, Raúl Jiménez conectó con la cabeza y mandó a guardar el esférico. Su primer gol en una Copa Mundial y con dedicatoria al señor Raúl Jiménez Vega, padre del delantero mexicano que falleció hace unos meses y que su único deseo era ver a su hijo en el Azteca durante el Mundial.
Un aficionado mexicano, Luis Ángel, vestido con máscara plateada y capa de luchador, narró cómo ideó su atuendo para asistir a la inauguración del Mundial 2026 tras conseguir boleto un día antes (Infobae México/ Luz Coello)
Una anotación que no solo significó la victoria para México, sino un gol que recordó la razón por la cuál los mexicanos le lloran a un futbolista, festejan una anotación y abrazan a esa persona de su lado que probablemente no volverán a ver, pero que tendrán la dicha de compartir ese recuerdo.
Las más de 80 mil personas reconocieron la carrera de Raúl Alonso, que en 2020 su vida corrió peligro con una fractura de cráneo, retomó su ritmo y dedicó esa diana a su padre, y es que en México, enaltecer a los fallecidos y recordar a nuestros muertos es algo sagrado y hasta religioso, pero incomoda en un torneo de futbol que las personas hablen de los desaparecidos, víctimas de feminicidio y aquellos que murieron por la delincuencia, pues eso no es glorioso, es triste y es la realidad de México.
Se esperan semanas de fiesta, emoción y euforia en las sedes mundialistas, se dice que México es un gran anfitrión para los extranjeros por el ambiente y recuerdos que superan a la inteligencia artificial. Pero lo que también es México es injusticia, desapariciones, manifestaciones y problemáticas sociales: las madres buscadoras son parte de ese país que resiste y existe entre la inseguridad, injusticia y el olvido.
El Mundial acabará el 19 de julio con una nación campeona, la afición saldrá a las calles a celebrar, mismas calles que les pertenece a quienes tienen una exigencia social, concluirán los festejos y las calles volverán a pertenecer a quienes siempre las han ocupado para gritar “¡Hasta encontrarle!“.
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