Tres alimentos económicos que favorecen la ganancia de masa muscular después de los 50

Especialistas del Instituto Nacional de Geriatría y del IMSS coinciden en tres fuentes de proteína de bajo costo para sostener el aporte proteico necesario y evitar el deterioro muscular con los años

Dibujo de un brazo humano flexionado con una esfera transparente en el bíceps que contiene destellos amarillos y un fondo azul.
Leguminosas, chícharo, atún en lata y huevo figuran entre las opciones de proteína de menor costo recomendadas por instituciones de salud mexicanas. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) recomienda aumentar el consumo de proteína de alto valor biológico a partir de los 50 años para frenar el deterioro muscular.

Entre las opciones que la institución incluye en su cuadro básico de alimentos aparecen tres que destacan por su menor costo frente a otras fuentes de proteína animal, aunque el precio varía según el producto y la región del país.

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Los tres alimentos identificados son las leguminosas —frijol, lenteja, garbanzo o haba—, el chícharo cocido o el atún en lata, según la preferencia de cada persona, y el huevo.

Sacos de yute y cajones de madera con distintas legumbres secas y una pequeña pizarra con la palabra LEGUMBRES.
El frijol, la lenteja, el garbanzo y el haba pueden cocinarse en lote y conservarse varios días en refrigeración. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Lo relevante, de acuerdo con el IMSS, es garantizar el aporte proteico diario, sin importar qué opción se elija.

La pérdida de masa muscular después de esta edad, conocida como sarcopenia, se acelera por la falta de proteína en la dieta y la ausencia de ejercicio, según el Instituto Nacional de Geriatría (INGER).

Las leguminosas, entre las opciones más accesibles del cuadro básico

Frijol, lenteja, garbanzo o haba integran el grupo de leguminosas que el IMSS coloca como base de un cuarto del plato en su infografía dirigida a adultos mayores.

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La porción recomendada es de media taza, combinada con cereales integrales como arroz o tortilla.

Una porción de media taza de leguminosas cubre el aporte proteico recomendado por el IMSS. (YouTube/ UNAM Global TV)

Esa combinación mejora la calidad de la proteína, porque ninguno de los dos alimentos aporta por sí solo todos los aminoácidos esenciales, pero juntos sí los cubren.

Las leguminosas se venden a granel y no requieren refrigeración antes de cocinarse, lo que las coloca entre las opciones de menor costo por porción dentro del cuadro básico del IMSS.

Chícharos o atún en lata, según la preferencia de cada quien

La segunda opción se divide en dos caminos, de acuerdo con las guías clínicas del IMSS.

El chícharo cocido aparece entre los alimentos con aporte proteico útil para adultos mayores, con una porción de referencia de un quinto de taza, pensado para quienes evitan los enlatados o prefieren opciones frescas y congeladas.

Los efectos secundarios del chícharo (Sader)
Una porción de un quinto de taza de chícharo aporta proteína suficiente para sumar a cualquier platillo caliente. (Sader)

Quien no tenga objeción a los productos enlatados puede optar por el atún, que el cuadro básico del IMSS describe como fuente de proteínas de bajo costo, con un aporte de entre 20% y 24% de proteína de alto valor biológico.

La porción recomendada es de un tercio de lata, equivalente a 30 gramos de carne.

Su precio puede ser más alto que el del chícharo o las leguminosas, según la marca y presentación. El IMSS sugiere moderar su consumo por el contenido de sodio y alternarlo con fuentes frescas durante la semana.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El atún en lata, clasificado por el IMSS como fuente de proteína de bajo costo, no requiere cocción antes de consumirse. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El huevo aporta proteína completa a bajo costo

El huevo entero es la recomendación del INGER contra la pérdida muscular, pese a que suele eliminarse de las dietas por temor al colesterol.

Es, según la institución, una de las proteínas de mejor calidad disponibles en el mercado.

Varios huevos blancos y marrones colocados sobre una mesa de madera. Algunos están dentro de un tazón de madera, otros están esparcidos cerca. Fondo de cocina.
Una pieza de huevo de 50 gramos aporta alrededor de 6 gramos de proteína, según el Sistema Mexicano de Alimentos Equivalentes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El IMSS fija la porción de referencia en una pieza por comida principal, cocido, revuelto o en salsa, con un consumo moderado de aceite.

Su perfil de aminoácidos esenciales es completo y su precio por pieza suele ser menor al de otras fuentes de origen animal, aunque también está sujeto a variaciones estacionales.

La proteína sola no reconstruye el músculo

El INGER subraya que dejar de consumir proteína suficiente acelera la pérdida de músculo en los adultos mayores.

El ejercicio es el complemento que la institución considera indispensable para que ese aporte proteico se traduzca en ganancia muscular real.

El IMSS combina en sus protocolos el aumento del aporte proteico con programas de entrenamiento de fuerza, con el objetivo de potenciar la masa y la función muscular.

Ilustración estilo sketch que muestra cuatro figuras masculinas con diferentes grupos musculares (espalda, abdomen, piernas, brazos) resaltados, en un gimnasio con pesas.
El Instituto Nacional de Geriatría recomienda ejercicios anaeróbicos, como pesas o bandas elásticas, como estrategia para prevenir la pérdida muscular. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El IGER coincide en que ejercicios anaeróbicos como las pesas o las bandas elásticas son la estrategia más efectiva para prevenir el problema.

La distribución del ejercicio a lo largo de la semana también influye en el resultado.

El IMSS recomienda al menos dos sesiones de entrenamiento de fuerza, con cargas progresivas adaptadas a la condición física de cada persona, para activar la síntesis muscular que la proteína por sí sola no logra completar.

Cocinar leguminosas en lote reduce el trabajo diario en la cocina

Frijol, lenteja, garbanzo o haba pueden cocinarse en lote una vez por semana y conservarse en el refrigerador para usarse en distintas comidas.

Una porción de media taza se integra sin complicación en sopas, guisos, ensaladas o como guarnición junto con arroz o tortilla.

Sopa de garbanzo caliente en un plato hondo. — (Imagen Ilustrativa Infobae)
Es común la preparación de garbanzos en caldo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una ración de lentejas con arroz o de garbanzo con pan integral en la misma comida resulta suficiente para cubrir las necesidades de aminoácidos, sin depender de ingredientes adicionales ni preparaciones complicadas.

Una opción práctica es agregar un puño de lentejas a un caldo de verduras o preparar frijoles refritos con poca grasa para acompañar el desayuno o la cena.

El chícharo congelado y el atún en lata no requieren tiempo de preparación

El chícharo congelado se agrega directamente a sopas, arroces o guisados sin necesidad de descongelarlo previamente, lo que lo vuelve una opción práctica para quienes cocinan en poco tiempo.

Una porción de un quinto de taza es suficiente para sumar proteína a cualquier platillo caliente.

Dos bowls con atún, rodajas de tomate cherry, aros de cebolla morada, hojas de espinaca, rodajas de pepino y gajos de limón sobre tabla de madera.
El atún mezclado con verduras frescas forma una ensalada rápida con proteína y fibra en una sola preparación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El atún en lata, por su parte, no requiere cocción: puede mezclarse con verduras para una ensalada rápida, untarse en pan integral o añadirse a una pasta.

El IMSS recomienda un tercio de lata por porción y sugiere no convertirlo en la única fuente de proteína de la semana, por su contenido de sodio.

Dos o tres huevos por semana bastan para sostener el aporte proteico

El huevo entero se adapta a desayuno, comida o cena sin perder su aporte proteico.

Una pieza cocida, revuelta o en salsa cubre la porción recomendada por el IMSS para una comida principal, y puede agregarse a verduras salteadas, caldos o acompañar una porción de leguminosas.

Dos huevos fritos con yemas amarillas cubiertos con salsa verde chunky y perejil picado, servidos en un plato con dos rebanadas de pan tostado.
Servido con salsa, el huevo se convierte en una opción económica para comida o cena entre semana.(Imagen Ilustrativa Infobae)

El Sistema Mexicano de Alimentos Equivalentes, utilizado por el IMSS, señala que una pieza de huevo de 50 gramos aporta alrededor de 6 gramos de proteína, además de hierro, zinc y vitamina B12, micronutrientes que también participan en la función muscular.

Preparar dos o tres huevos a la semana en distintos horarios ayuda a distribuir el aporte proteico a lo largo de los días, en lugar de concentrarlo en una sola comida.

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