¿La hipertensión es cosa de adultos mayores? 5 errores que cometen los jóvenes mexicanos

Investigaciones en poblaciones urbanas mexicanas confirman que el estrés crónico y la ingesta regular de bebidas alcohólicas o energéticas contribuyen de forma significativa al incremento de casos de hipertensión arterial en adultos jóvenes

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Los alimentos ultraprocesados y su relación con prediabetes en jóvenes preocupa a investigadores estadounidenses
11.3% de los jóvenes de entre 20 y 39 años la padece, aunque la mayoría lo ignora. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un tercio de los adultos mexicanos tiene hipertensión arterial, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) Continua 2024, y la enfermedad ya no respeta rangos de edad: 11.3% de los jóvenes de entre 20 y 39 años la padece, aunque la mayoría lo ignora.

La hipertensión arterial sistémica (HAS) avanza sin avisar. En sus primeras etapas no produce síntomas reconocibles, lo que genera un retraso sistemático en el diagnóstico.

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La Ensanut Continua 2023 encontró que 70% de los hombres de 20 a 39 años con presión arterial elevada nunca habían sido diagnosticados. A nivel general, 43% del total de adultos hipertensos en México desconoce que tiene la enfermedad, según el mismo estudio del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

Cinco errores documentados por ciencia oficial explican por qué una generación entera está en riesgo sin saberlo.

Error 1: creer que sin síntomas no hay enfermedad

Médico en bata blanca examina el cuello de una mujer joven con cabello castaño en un consultorio; un cartel anatómico se ve al fondo.
La presión puede estar elevada durante años sin que la persona lo perciba. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Secretaría de Salud, a través del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (CENAPRECE), describe la hipertensión como “el asesino silencioso”: la presión puede estar elevada durante años sin que la persona lo perciba.

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Un análisis publicado en Scielo con datos del año 2000 documentó que solo 20% de los pacientes entre 20 y 35 años sabía que tenía hipertensión, frente a casi 50% de los mayores de 55. Dos décadas después, la brecha en jóvenes persiste.

El proyecto Estado de Salud de la Población Derechohabiente del ISSSTE 2021–2025, desarrollado con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y la Secretaría de Ciencias, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), presentó en mayo de 2026 resultados preliminares que confirman brechas importantes de diagnóstico y control en todas las edades, con énfasis en población joven.

Error 2: ignorar el peso corporal y el sedentarismo

Los alimentos ultraprocesados y su relación con prediabetes en jóvenes preocupa a investigadores estadounidenses
Una investigación sobre estudiantes universitarios, que cita trabajos realizados en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), identificó que el consumo elevado de alimentos procesados con alto contenido de sodio y la inactividad física son factores de riesgo determinantes para el desarrollo temprano de hipertensión. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio publicado en Acta Médica (Scielo) por investigadores de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) analizó 198 jóvenes universitarios de 18 a 25 años. El 59.1% fue clasificado como sedentario y 25.8% presentó sobrepeso.

Una investigación sobre estudiantes universitarios, que cita trabajos realizados en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), identificó que el consumo elevado de alimentos procesados con alto contenido de sodio y la inactividad física son factores de riesgo determinantes para el desarrollo temprano de hipertensión.

Los datos son contundentes: en jóvenes universitarios mexicanos, el sobrepeso y la obesidad multiplican por 6.26 veces el riesgo de desarrollar hipertensión (OR=6.26; pFrontiers in Public Health con datos de la ENSANUT.

Entre 39% y 50% de ese sodio proviene de alimentos ultraprocesados: panes, carnes procesadas, sazonadores y sopas instantáneas encabezan la lista. La guía clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) fija como meta para menores de 50 años una ingesta máxima de 1,500 mg de sodio al día, menos de la mitad de lo que consume en promedio un joven mexicano.

Error 4: normalizar el alcohol, las bebidas energéticas y el estrés

Hombre sostiene snacks, embutidos y bebidas. Una superposición médica muestra corazón y arterias inflamadas con etiquetas "CONSERVANTES" e "INFLAMACIÓN".
El estrés crónico, tanto académico como laboral y económico, aparece de manera recurrente como factor de riesgo en estudios sobre universitarios mexicanos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El portal de medicina basada en evidencia Con Evidencia Plus, con base en literatura científica revisada, advierte que incluso una dosis baja de alcohol —10 g al día— eleva el riesgo crónico de hipertensión en 14%. Las bebidas energéticas, de consumo frecuente entre jóvenes, aumentan la presión arterial y pueden desencadenar complicaciones cardiovasculares.

El estrés crónico, tanto académico como laboral y económico, aparece de manera recurrente como factor de riesgo en estudios sobre universitarios mexicanos.

La cohorte Tlalpan 2020, un estudio prospectivo longitudinal impulsado desde la Ciudad de México para evaluar factores de riesgo en personas de 20 a 50 años, incluyó el estrés y los trastornos del sueño entre las variables de seguimiento a diez años.

Error 5: no medirse la presión porque “eso es para viejos”

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El estudio de la UAEMéx publicado en Scielo concluye que los factores de riesgo más frecuentes en jóvenes mexicanos —sedentarismo, dieta aterogénica, estrés y sobrepeso (Imagen Ilustrativa Infobae)

La guía clínica del IMSS y el CENAPRECE recomiendan la medición periódica de la presión arterial desde los 20 años. Sin embargo, la Ensanut 2023 documentó que más de 40% de todos los adultos hipertensos en México desconoce su diagnóstico, con la brecha más pronunciada en hombres jóvenes.

Con Evidencia Plus señala que los adultos jóvenes tienden además a experimentar el síndrome de la “bata blanca”: sus cifras suben ante la presencia del personal de salud, lo que puede enmascarar o exagerar lecturas en consulta. Por eso, las guías actuales recomiendan la automedición domiciliaria (AMPA); una media superior a 135/85 mmHg confirma el diagnóstico.

El estudio de la UAEMéx publicado en Scielo concluye que los factores de riesgo más frecuentes en jóvenes mexicanos —sedentarismo, dieta aterogénica, estrés y sobrepeso— son modificables, lo que convierte a este grupo de edad en el más susceptible de beneficiarse con medidas preventivas tempranas.

Brechas importantes de acuerdo al sexo del paciente en todos los rangos de edad

  • La cascada de atención fue mejor para mujeres que para hombres en todos los rangos de edad.
  • Entre quienes ya tenían diagnóstico y tomaban medicamento, solo 15.9% de los hombres lograba presión controlada, frente a 25.8% de las mujeres.
  • En el grupo de 20 a 39 años con tratamiento farmacológico: 22.8% de las mujeres tenía presión controlada vs. 15.7% de los hombres.
  • La prevalencia general también es mayor en hombres: 32.5% frente a 27.6% en mujeres (Ensanut 2023); y 31.6% vs. 27.0% según la Ensanut 2024.

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