¿Cambió tu digestión tras el COVID-19? Hasta 43.8% de los pacientes desarrolla problemas gastrointestinales meses después

La infección originada por el virus SARS-CoV-2 en Wuhan, China, ha dejado un profundo impacto a nivel global

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Ilustración plana de una persona sentada con expresión de incomodidad, sosteniendo el abdomen. Se observa el tracto digestivo estilizado con bacterias y el virus SARS-CoV-2.
Ilustración plana muestra a una persona con malestar abdominal, visualizando su tracto digestivo con bacterias amigables y partículas del virus SARS-CoV-2, sugiriendo un desequilibrio intestinal. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Después de superar la pandemia por COVID-19, muchas personas han notado cambios inesperados en su sistema digestivo. Aunque la recuperación inicial parece completa, síntomas como distensión abdominal, náuseas, vómitos y episodios de diarrea pueden aparecer de manera imprevista incluso en quienes mantienen hábitos de alimentación saludables. Esta situación ha despertado inquietud en quienes perciben que su salud no ha vuelto a ser la misma tras la enfermedad, de acuerdo con la Universidad Autónoma de México (UNAM).

La infección originada por el virus SARS-CoV-2 en Wuhan, China, ha dejado un profundo impacto a nivel global. Más allá del elevado número de fallecimientos y el colapso de sistemas sanitarios, existe un fenómeno que afecta a muchos sobrevivientes: la persistencia de manifestaciones meses después del padecimiento.

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Se estima que un porcentaje considerable de personas recuperadas experimenta alteraciones prolongadas, especialmente en el ámbito digestivo, lo que ha obligado a la comunidad médica a replantear estrategias de seguimiento y atención.

Entre las secuelas más frecuentes destacan la pérdida del apetito, sensaciones de reflujo, molestias abdominales y alteraciones en el tránsito intestinal.

COVID-19 y su efecto en el sistema digestivo

El virus responsable de la COVID-19 emplea una proteína específica para ingresar a las células del organismo, utilizando como puerta de entrada el receptor ACE2. Este componente está presente tanto en los pulmones como en el tracto intestinal, lo que explica la aparición de síntomas respiratorios y digestivos en una proporción relevante de pacientes.

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Infografía sobre secuelas digestivas del COVID-19. Muestra sistema digestivo, microorganismos, íconos de síntomas (náuseas, pérdida apetito, diarrea) y tratamiento.
Una infografía detalla las secuelas digestivas y la alteración de la microbiota intestinal meses después de la infección por COVID-19, afectando a casi la mitad de los pacientes con COVID prolongado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según la institución, un aspecto importante a considerar tras la infección es el llamado COVID prolongado. Numerosos estudios indican que una parte significativa de quienes han padecido la enfermedad reportan síntomas persistentes, especialmente digestivos, durante semanas o incluso meses posteriores a la recuperación inicial.

La inflamación generada por la respuesta inmunitaria, sumada al daño que el padecimiento puede causar a las células intestinales, favorece cambios profundos en el equilibrio bacteriano que habita en el intestino.

Asimismo, la microbiota desempeña un papel esencial en la digestión y en la protección contra infecciones. Factores como la dieta, el uso de medicamentos y la propia infección pueden alterar este ecosistema, fenómeno conocido como disbiosis.

En el contexto del COVID prolongado, se ha observado que la diversidad y la composición de la microbiota en personas afectadas difiere notablemente respecto a individuos sanos, lo que puede explicar la persistencia de molestias gastrointestinales.

COVID prolongado

Se ha estimado que casi la mitad de los pacientes con COVID prolongado desarrollan síntomas digestivos nuevos entre tres y seis meses después de la enfermedad.

Entre las molestias más habituales se encuentran la falta de apetito en cerca de una cuarta parte de los casos, náuseas o reflujo en alrededor del 18%, episodios repetidos de diarrea en un 15%, inflamación abdominal en el 14% y vómitos en el 9% de las personas afectadas, de acuerdo a datos publicados por la UNAM.

La disbiosis intestinal parece estar en el centro de estas complicaciones. El daño causado por el virus a las células que recubren el tracto digestivo puede facilitar el paso de microorganismos hacia el interior del organismo, provocando inflamación generalizada. Además, el uso de antibióticos durante el tratamiento de la COVID-19 puede reducir la variedad bacteriana, agravando los desequilibrios.

El conocimiento detallado de la relación entre el coronavirus y los microorganismos intestinales abre la puerta a nuevas opciones de prevención y tratamiento para quienes experimentan síntomas prolongados tras la infección.

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