El IPN responsabiliza a Fundación Politécnico por falta de pago en becas

El instituto dio a conocer la separación del organismo y la creación de una nueva asociación civil

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Vista de una valla metálica de color rojo oscuro con las letras "IPN" en blanco, junto a una acera y árboles con troncos pintados de blanco
El Instituto Politécnico Nacional (IPN) forma una nueva asociación civil para fomentar el desarrollo académico.

El Instituto Politécnico Nacional enfrenta una crisis financiera que provoca la suspensión de servicios básicos, retrasos en pagos de becas y cuestionamientos por manejo de recursos.

Bajo este contexto, la dirección encabezada por Arturo Reyes Sandoval anuncia la disolución de su convenio con la Fundación Politécnico A.C. y la creación de una nueva asociación civil para administrar aportaciones voluntarias, con el objetivo de asegurar que estos fondos beneficien de manera directa a la comunidad estudiantil.

La institución confirmó la ruptura con la Fundación desde el 11 de julio de 2025. El IPN alega que el acuerdo fue terminado porque el Politécnico no tenía intervención en la toma de decisiones ni en la administración de los recursos. El convenio contemplaba esta posibilidad de conclusión anticipada.

En una tarjeta informativa fechada el 20 de abril de 2026, la autoridad politécnica establece que la Fundación tendría la responsabilidad de los recursos destinados a estudiantes becados en el extranjero, particularmente en el programa realizado en colaboración con Queen Mary University of London. El monto señalado ronda los 200 millones de pesos para cubrir esas becas. El IPN sostiene que, si no se han entregado los apoyos, la carga recae en la Fundación.

Una tarjeta informativa del Instituto Politécnico Nacional (IPN) con el texto sobre la terminación de un convenio y la creación de una asociación civil
El Instituto Politécnico Nacional (IPN) emite una tarjeta informativa detallando la terminación de su convenio con la Fundación Politécnico A. C. y explicando la situación de las becas para estudiantes en el extranjero.

IPN apuesta a la creación de una asociación civil

“Con el fin de garantizar la continuidad y la certeza a las aportaciones voluntarias de la comunidad, el IPN en ejercicio de la atribución prevista en el artículo 4 fracción X de su Ley Orgánica, constituyó una Asociación Civil que es acorde a sus atribuciones para el cumplimiento de sus finalidades”, informó el instituto a través del comunicado.

La administración del Politécnico señala que su nueva asociación civil busca detener cualquier uso de los fondos con propósitos alejados del beneficio estudiantil.

El nuevo esquema pretende evitar la influencia de intereses privados sobre los recursos donados, ya que estos fondos no forman parte del presupuesto público asignado al IPN.

En su comunicado, el IPN afirma: “No toleraremos la intervención de intereses privados que pretendan lucrar con dichos fondos”. También acusa la existencia de una campaña de desprestigio promovida por actores a quienes califica como “intereses oscuros”. El instituto reitera que no va a ceder en la protección de los recursos de su comunidad.

La creación de la nueva asociación civil ocurre en un ambiente de presión interna y denuncias por falta de transparencia en la operación financiera del IPN. La administración actual apuesta a esta nueva figura como mecanismo para restablecer el control sobre los recursos voluntarios y dar certeza a estudiantes, docentes y trabajadores.

Estudiantes se movilizan por abandono institucional

Los problemas financieros se manifiestan desde marzo de 2026. Planteles politécnicos sufren la suspensión de servicios esenciales como internet, además de demoras en el pago de becas, sueldos y apoyos económicos.

Docentes, estudiantes y personal administrativo reportan afectaciones directas. La falta de liquidez detiene actividades académicas y administrativas y genera denuncias por supuestas irregularidades en la administración de donativos y recursos voluntarios, señalan.

El 16 de abril, alumnos del Politécnico protestaron dentro de las instalaciones de Canal Once. La movilización fue el resultado de acuerdos durante asambleas estudiantiles. Los manifestantes demandan atención a problemas que describen como “abandono institucional”: equipos obsoletos, falta de insumos en laboratorios y deficiencias en el transporte interno. Su pliego petitorio incluye la exigencia de renuncia de Arturo Reyes Sandoval.

Al llegar a Canal Once, el personal negó inicialmente el acceso. El conflicto escaló hasta que, tras dos horas de negociación, los estudiantes logran realizar una transmisión en vivo donde exponen sus demandas. Una de sus principales exigencias es que se atienda de manera inmediata el deterioro en la calidad académica.