Más 30 mujeres asesinadas: el probable número real de las víctimas de Miguel Cortés, feminicida de Iztacalco

La abogada de sus últimas víctimas, Erendari Trujillo, confirmó a Infobae México que el asesino señaló un mayor número de víctimas de las ocho que se sospechaban, además que guardaba varias fichas de búsqueda

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Pese a que son ocho las probables víctimas por las que ha sido señalado, él refirió que serían más de 30, incluso lo confesó a la FGJ y estaba dispuesto a llevarlos a donde las enterró Fotoarte: Jesús Avilés Infobae México
Pese a que son ocho las probables víctimas por las que ha sido señalado, él refirió que serían más de 30, incluso lo confesó a la FGJ y estaba dispuesto a llevarlos a donde las enterró Fotoarte: Jesús Avilés Infobae México

Erendari Trujillo, la abogada que representa a Casandra, madre de la joven María José que Miguel Cortés mató el 16 de abril de 2024, y ella sobrevivió, logró que el feminicida de Iztacalco fuera perfilado y relatara a detalle sus crímenes, en los que confesó que serían más de 30 víctimas, incluso estaba programada una excarcelación para que llevara a las autopridades donde las había enterrado, sin embargo esto no sucedió porque se suicidó el 13 de abril de 2025.

Víctimas con indicios

Amairany Robledo González: estudiante desaparecida el 1 de agosto del 2012 en Iztapalapa.

Frida Sofía Lima Rivera: estudiante originaria de Puebla desaparecida el 7 de febrero de 2015 en Iztacalco y que sus restos le fueron entregados a principios de este 2016 a su familia.

Wendolyn Belen Espino Ibarra.

María José Castillo: menor de edad asesinada en su apartamento el 16 de abril de 2024.

Casandra: madre de María José, herida de gravedad por defender a su hija.

Iztacalco - Miguel - Feminicida - México - 23 de abril
Revelan el nombre de las supuestas víctimas de Miguel 'N' feminicida serial de Iztacalco (@c4jimenez)

Presuntas víctimas en investigación

Karen Ornelas.

Viviana Elizabeth “G”.

Norma Elena “O”.

Gabrielsa Abril.

Cinthia Vanesa “E”.

Laura “V”.

Claudia Andrea “A”.

“Él guardaba credenciales y pertenencias de sus víctimas, incluso varias fichas de búsqueda de varias chicas desaparecidas que no se les volvió a ver y que nunca volteó a ver la Fiscalía”, dijo Erendari.

Foto del llamado Feminicida de Iztacalco en su trabajo como químico farmacobiólogo
Fue detenido la semana pasada tras quitarle la vida a una adolescente en Iztacalco. Foto: Facebook de Miguel “N”

La abogada explicó que, como lo confirmaron los perfiladores, él como asesino serial, no sentía empatía, imitaba las emociones y por eso era capaz de llorar para convencer y manipular con sus acciones. Detalló que como otros asesinos eligen a la víctima desde la vulnerabilidad, chicas que están alejadas de su familia, con diversos problemas económicos, físicos o con traumas de infancia para hacerlas sentir protegidas y depredarlas.

“Dijo que incluso en las primeras citas eran ellas quienes le proponían ir a su departamento para tener relaciones sexuales y cuando estudias la victiminología te das cuenta que eran mujeres muy jóvenes que probablemente no tuvieron acceso a herramientas donde ellas pudieron ponerse a salvo. Era muy manipulador y las estuviaba, porque físicamente no era nada agraciado, tenía hiperpigmentación, cuando se rascaba se le hacían hoyos en la piel, los brazos muy largos, un olor muy desagradable, no porque fuera sucio sino porque se percibía su personalidad”, dijo.

La abogada remarca que la totalidad de sus interacciones con el acusado y los resultados de su trabajo están grabados y documentados. Asegura que fue la última persona ajena a la FGR que tuvo contacto profesional con Miguel. Confía en que los insumos obtenidos estén hoy en manos de la Fiscalía para avanzar en la resolución de múltiples carpetas de investigación vinculadas al caso que descubrirían hasta más de 30 víctimas, y mientras ella cree que es posible que sí haya cometido tantos crímenes también considera que este tipo de asesinos seriales tienden a exagerar, sin embargo, subraya que cada palabra y referencia que hizo debe ser investigada para revelar otras posibles víctimas.

El feminicidio de María José Castillo destapó una ola de crímenes posiblemente atribuibles a este sujeto. (Fiscalía CDMX)
El feminicidio de María José Castillo destapó una ola de crímenes posiblemente atribuibles a este sujeto. (Fiscalía CDMX)

La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas actúa como responsable subsidiaria de la reparación del daño en el caso de María José, luego de la muerte de Miguel Cortés Miranda en reclusión. La licenciada Erendari Trujillo detalla que, ante la ausencia de una sentencia condenatoria, su equipo solicita que la Comisión proporcione ayuda económica, acceso a programas sociales y otros apoyos para la familia, mientras se resuelve la reparación integral. Trujillo precisa que, en coordinación con la unidad de justicia restaurativa de la fiscalía, buscan resarcir el daño dentro de las capacidades legales e institucionales.

Desde la muerte del feminicida, la familia de María José y Casandra busca justicia a través del reconocimiento institucional como víctimas y el acceso a la reparación del daño. Trujillo subraya que estos mecanismos no pueden restablecer la vida de la adolescente, pero sí ofrecer medidas de acompañamiento.

La investigación en torno a Miguel Cortés Miranda no concluye tras su fallecimiento. Trujillo advierte que, derivado de las diligencias antes de su muerte, Miguel Cortés declaró que tenía información sobre más de treinta víctimas. “Él comentó que iba a dar nombres, ubicaciones, datos que ni siquiera se conocen, de otras víctimas que están en calidad de desaparecidas, pero que no están dentro de los hallazgos”, señala la abogada a Infobae México. Aunque reconoce que asesinos en serie tienden a mentir y exagerar, sostiene que la FGR y la Fiscalía General de la Ciudad de México siguen analizando la veracidad de estos datos y manteniendo abiertas diversas líneas de investigación.

Respecto a la colaboración de Miguel en la investigación, la abogada refiere una diligencia pendiente conocida como excarcelación, en la que el interno debe salir fuertemente custodiado para señalar físicamente lugares y aportar datos o nombres precisos de posibles víctimas adicionales. La defensora recuerda que presionó al acusado para que aportara información detallada y verificable: “Estás diciendo que son treinta, que son las que sea, pero eso es chisme jurídico. Les tienes que dar nombres, ubicaciones y así”, relata.