Especialista señala que 80% de la salud depende de tres pilares fundamentales: dormir bien, comer sano y aprender gestionar el estrés

La especialista Giulia Enders explora cómo pequeños cambios diarios en el descanso y la gestión emocional pueden renovar desde tu sistema inmune hasta el estado de ánimo

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Ajustes cotidianos y accesibles para transformar la alimentación diaria en una beneficiosa dieta mediterránea
Un repaso por las ideas de Giulia Enders y el rol silencioso que juegan el descanso y una dieta variada en tu bienestar mental y físico (Imagen Ilustrativa Infobae)

Giulia Enders es una médica e investigadora alemana que ha dedicado buena parte de su trabajo a explicar cómo la salud integral depende de factores cotidianos como el sueño, la alimentación y la gestión del estrés.

Es así que tras años de investigación y divulgación creó un libro que resume el conocimiento recopilado a lo largo de su quehacer laboral.

En Tu cuerpo tiene las respuestas. Un organismo en equilibrio para una vida más sana, la especialista desarrolla la premisa de que cerca del 80% de la salud se sostiene en tres pilares fundamentales: dormir bien, comer sano y controlar el estrés.

De acuerdo con la experta, son las conexiones entre intestino, cerebro y sistema inmunológico las que bridan las bases para una salud fuerte que nos permita vivir una vida sin comorbilidades.

Libro Tu cuerpo tiene las respuestas: Un organismo en equilibrio para una vida más sana
Giulia Enders sostiene que la salud integral se basa en dormir bien, comer sano y controlar el estrés, pilares clave para el bienestar físico y mental. (Planeta)

Los factores más importantes (e ignorados) que determinan tu salud

1. Dormir bien

El cuerpo humano regula numerosos procesos durante el sueño, incluidos los ciclos hormonales, la reparación celular y el equilibrio del sistema inmunológico.

Enders argumenta que la calidad del sueño influye en la diversidad y el equilibrio de la microbiota intestinal. Un descanso insuficiente puede alterar el ritmo circadiano y provocar problemas digestivos, mayor permeabilidad intestinal y alteraciones en el estado de ánimo.

Una persona duerme en una cama en una habitación oscura; en la mesa de noche, una máquina de ruido blanco con luz tenue y un teléfono móvil.
La calidad del sueño afecta directamente la diversidad y el equilibrio de la microbiota intestinal y del sistema inmunológico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

2. Comer sano

La dieta tiene un impacto directo sobre la microbiota intestinal. Enders recomienda una alimentación variada y rica en fibra, basada en el consumo de al menos 30 tipos diferentes de plantas a la semana, incluyendo verduras, frutas, legumbres, nueces y semillas.

Esta diversidad favorece una microbiota más resistente y un sistema inmune más eficiente, ya que entre el 70% y 80% de las células inmunitarias están en el intestino.

Además, prioriza los alimentos fermentados y los prebióticos, y desaconseja el exceso de ultraprocesados, azúcares y grasas saturadas.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Una alimentación variada, rica en fibra y basada en el consumo de al menos 30 tipos de plantas semanales, fortalece la microbiota y el sistema inmune. (Imagen Ilustrativa Infobae)

3. Gestionar el estrés

El estrés crónico activa mecanismos inflamatorios que afectan la barrera intestinal y la composición bacteriana del intestino.

Enders subraya la importancia del eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación bidireccional donde el intestino produce neurotransmisores como la serotonina, que regulan el humor y el sueño.

Técnicas como la meditación, la respiración profunda y el yoga reducen el impacto negativo del estrés en la microbiota.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El estrés crónico activa procesos inflamatorios que dañan la barrera intestinal y alteran la composición de la microbiota. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Conexión entre los tres factores

En resumen, dormir bien, comer de forma equilibrada y gestionar el estrés contribuyen al equilibrio del microbioma intestinal.

Este equilibrio favorece un sistema inmune robusto, una mejor regulación hormonal y una menor incidencia de enfermedades inflamatorias, autoinmunes y trastornos del ánimo.

Los trabajos de Enders, tanto en su libro “La digestión es la cuestión” como en sus conferencias y documentales, insisten en que la medicina moderna suele subestimar el impacto de estos hábitos cotidianos sobre la salud integral y la prevención de enfermedades crónicas.