
El consumo de almendras comienza a aparecer cada vez más en recomendaciones alimenticias por sus múltiples beneficios para la salud. Un estudio publicado en el journal Nutrition Research and Practice ofrece evidencia puntual sobre cómo este fruto seco puede tener un impacto concreto en la composición corporal, específicamente en la reducción de la masa grasa en la zona abdominal de adultos jóvenes y sanos.
La investigación condujo un ensayo controlado y aleatorizado en el que participaron adultos coreanos de entre 20 y 39 años. Los 227 voluntarios fueron distribuidos aleatoriamente en tres grupos: el primero consumió almendras antes de las comidas principales; el segundo, como refrigerio entre horas; y el tercero, un alimento alto en carbohidratos de contenido calórico equivalente, pero sin frutos secos, como grupo control.
El punto destacable del trabajo es que el grupo que ingería almendras justo antes de las comidas logró una reducción significativa de la masa grasa corporal, resultado que se hizo evidente ya desde la segunda evaluación, a las ocho semanas, y se sostuvo hasta el cierre.

Este hallazgo sobre el consumo de almendras cobra relevancia porque los autores midieron de manera precisa los cambios en la composición del cuerpo, poniendo particular atención en la grasa denominada “visceral”, es decir, aquella que suele acumularse en la zona de la cintura y el abdomen.
La investigación detectó no solo una caída en la masa grasa total, sino una ventaja específica en la reducción del porcentaje del volumen de grasa visceral para quienes adoptaron la rutina de tomar 56 gramos de almendras antes de comer.
Por otro lado, el ensayo contempló un grupo que optó por ingerir almendras como colación entre comidas. En este caso, los beneficios estuvieron más ligados a mejoras en el perfil lipídico: descensos en los valores de colesterol total y LDL, el llamado “colesterol malo”, sin alterar el nivel de colesterol HDL.

Esta distinción apunta a que el momento del consumo de las almendras puede condicionar los efectos benéficos obtenidos: incorporarlas antes de las comidas parece favorecer la reducción de centímetros en la cintura al atacar la grasa visceral, mientras que un consumo entre comidas actúa como escudo protector frente a alteraciones lipídicas, lo cual puede interesar a personas con antecedentes familiares de colesterol elevado.
Cabe señalar, de los 227 participantes, terminaron el proceso 169 personas (77 hombres y 92 mujeres), distribuidos equilibradamente en los tres grupos. En todos los casos, las evaluaciones incluyeron medición de la masa grasa y análisis de sangre para obtener un panorama completo de los efectos bajo estudio. Recuerda consultar a un profesional de la salud antes de hacer cualquier cambio en tu dieta.
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