Análisis de Unpacking: el poder de los detalles para volver divertida una mudanza

El juego, que invita a decorar diferentes espacios, es una de las novedades que no hay que dejar pasar

El planteo de Unpacking parece bastante simple. El título propone recorrer diferentes momentos de la vida de la protagonista a través de las mudanzas que tuvo que atravesar, empezando por su habitación cuando es niña. Durante el desarrollo vamos a ir abriendo cajas y conociendo los diferentes elementos que hay que ir acomodando en el mobiliario, que empieza por un cuarto pequeño hasta llegar a una casita de dos pisos al final del juego.

La mecánica del juego, por su parte, no presenta demasiados desafíos. Con un click van a ir saliendo de a uno los objetos de las cajas, que se pueden ir colocando directamente sobre las superficies definitivas en las que queremos que vayan o simplemente los podemos sacar y después decidir, con la “mudanza” ya terminada, dónde va a ir cada cosa.

Esta review se realizó en una Asus ROG Flow X13 con pantalla táctil, por lo que la mecánica de juego se vio potenciada. Contra una consola o incluso una PC normal, esa característica se complementó a la perfección con al propuesta del título, porque un elemento que puede volverse rápidamente repetitivo, con esta forma de interacción fue una experiencia muy dinámica. No solo por la practicidad para ir sacando los objetos de las cajas, sino también para trasladarlos dentro de la pantalla o de una habitación a otra.

A lo largo del juego los espacios que vamos a decorar van a ir variando, según las diferentes etapas de la vida de la protagonista. Desde su cuarto en la casa familiar, al departamento de estudiante, la experiencia de la convivencia con una pareja, el regreso -como adulta- a esa habitación que dejó siendo una niña, la construcción de un nuevo espacio propio.

Todo parece bastante simple y hasta limitado a primera vista. Pero la magia de Unpacking está en los detalles. En ningún momento pretende ser una experiencia grandilocuente. Todo lo contrario. Se hace más grande en las pequeñas situaciones que marcan una diferencia. Cuando uno se deja atrapar por la propuesta del juego, empiezan a florecer por todos lados los aspectos a destacar.

La atención al detalle es tan poderosa que el juego apenas recurre a los textos para presentarnos la historia o la personalidad de la protagonista, aunque eso no signifique que sea pobre en su narrativa. La decoración nos presenta a una persona que disfruta del arte, la presencia de determinados objetos desde la infancia a la adultez nos dan cuenta de alguien que preserva cierto vínculo nostálgico con sus pertenencias, la incomodidad para poder ubicar elementos en un espacio compartido nos empujan a la sensación de una convivencia que claramente no tiene que ser.

Las mudanzas siempre son procesos movilizadores que, de una manera u otra, implican una toma de decisión importante, que puede involucrar sentimientos positivos o también algún grado de angustia. Unpacking encontró la manera de hacer evidentes esos procesos internos que vive la protagonista, lo que termina impactando incluso en el ritmo de juego. Cuando la sensación que se transmite es de comodidad, esa mudanza fluye en forma más dinámica que cuando lo que se percibe es que ella no cuenta con un espacio propio o que el espacio no refleja su identidad.

Un gran detalle también está en la misma relación de la protagonista con el gaming, desde un Tamagotchi hasta una Wii. Encontrar el lugar indicado para las consolas, los controles y las versiones físicas de los títulos es un tema muy importante. También es muy fácil entender el apego de la protagonista con determinadas consolas o juegos que vuelven a aparecer una y otra vez. Cualquiera que se haya negado a vender una generación anterior lo va a entender.

La nostalgia es un elemento muy presente en todo el juego y, en ese sentido, la propuesta visual es otro de los aspecto a destacar. Es en este punto donde el complemento del juego con el dispositivo en el que se jugó volvió a brillar. La precisión de la pantalla para capturar los detalles y la explosión de color retro fue un gran acierto.

Otro aspecto fundamental tiene que ver con el sonido. Unpacking es una experiencia absorbente de la forma más sutil posible. Una vez que entrás en la dinámica de abrir una caja atrás de otra mientras dudas de qué lugar es el correcto para cada objeto, de repente notas dos elementos que conviven para mejorar la experiencia global: la música y los diferentes sonidos que genera cada superficie.

Es tan llamativo ese proceso que un usuario de Twitter lo graficó con un video en el que mostró el sonido puntual que un elemento hace según el espacio en el que se lo apoye, destacando el gran trabajo que se hizo en el desarrollo para darle un gran grado de realidad a ese aspecto.

Cuando decidí jugar Unpacking en la Flow X13 no sabía que, además, iba a poder capitalizar de la mejor manera sus características con respecto al sonido. La tecnología que implementa -Dolby Atmos de 5.1.2 canales- habilita un audio más fuerte, pero también más dinámico. Con un título como este, que cuida de forma tan especial su propuesta sonora, ese dinamismo se percibe en forma constante, pero sin resultar invasivo. Cada detalle de sonido de cada elemento y de cada superficie se potencia todavía más. Es en estos aspectos que se aprecia cuando un dispositivo está pensado en forma integral para potenciar la experiencia gamer.

En definitiva, Unpacking es una experiencia sumamente placentera. Terminar cada proceso de mudanza logra replicar, en una versión mínima, la satisfacción de completar con una tarea pendiente. Pero, por sobre todas las cosas, es un proceso que triunfa cuando trata -sin grandes gestos- de generar una conexión con la historia y los sentimientos de la protagonista. ¿Lo único malo? La duración, se hace muy corto. Pero siempre se puede volver a empezar.

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