Ricardo Lorenzetti: “La Inteligencia Artificial no puede analizarse de manera aislada”

El juez de la Corte inauguró una Diplomatura en Derecho de la IA en la Universidad de San Isidro, junto a Mariano Borinsky, y analizó los desafíos éticos, regulatorios y prácticos de este nuevo escenario tecnológico

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Ricardo Lorenzetti (Gustavo Gavotti)
Ricardo Lorenzetti (Gustavo Gavotti)

El juez de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, inauguró este martes 17 de marzo la Diplomatura en Derecho de la Inteligencia Artificial con una clase abierta titulada “IA y Estado de Derecho: una conversación sobre Justicia, Tecnología y Democracia”, en la Universidad de San Isidro (USI).

La actividad contó además con la participación del juez de la Cámara Federal de Casación Penal, Mariano Borinsky, y con la coordinación general de Juan Manuel Garay, director de la diplomatura.

También estuvieron presentes el rector de la Universidad de San Isidro, Enrique Del Percio, y la directora académica de Diplomaturas y Cursos, Mariana Barreiro.

Durante su exposición, Lorenzetti planteó que la Inteligencia Artificial no puede analizarse de manera aislada, sino como parte de un “nuevo ecosistema” que está produciendo un salto tecnológico más amplio.

“No estamos frente a una herramienta más, sino ante un sistema que puede sustituir la actividad humana, incluso en la toma de decisiones”, advirtió.

Video: Ricardo Lorenzetti en la clase abierta sobre IA

El juez sostuvo que, a diferencia de otras tecnologías a lo largo de la historia —que funcionaban como instrumentos—, el cambio actual radica en su carácter sustitutivo. “La Inteligencia Artificial no solo ejecuta tareas: puede decidir por sí misma, y eso implica un cambio de enorme relevancia”, señaló.

También subrayó que este proceso no tiene un centro de control o regulación único. “Hay múltiples actores en todo el mundo —Estados, empresas e individuos— desarrollando estas tecnologías de manera simultánea, lo que hace imposible dirigir o frenar el proceso”.

En ese sentido, remarcó la velocidad del cambio tecnológico como uno de los principales desafíos: “En apenas 40 años pasamos de un mundo sin internet al actual. La capacidad de adaptación de las sociedades es cada vez más limitada frente a esta aceleración”.

Uno de los ejes centrales de la exposición fue el impacto de la Inteligencia Artificial en el mercado laboral. Lorenzetti advirtió sobre la posibilidad de un desempleo masivo a nivel global, incluso en sectores altamente calificados. “Muchas tareas que hoy realizan profesionales pueden ser reemplazadas en segundos por sistemas de inteligencia artificial. Esto ya está ocurriendo y va a profundizarse”, afirmó. Según el magistrado, este escenario podría tener consecuencias directas en la estabilidad política: “Si el desempleo se expande, puede generar problemas serios de gobernabilidad en muchos países”.

Otro de los puntos destacados fue el riesgo de un aumento del control social a partir del uso masivo de datos personales. “Todo lo que hacemos deja una huella digital. La Inteligencia Artificial permite organizar esos datos y orientar conductas, lo que puede afectar el pensamiento crítico y reforzar sesgos”, explicó.

Además, vinculó este fenómeno con la creciente polarización social: “Los algoritmos tienden a reforzar nuestras propias creencias, generando burbujas informativas que profundizan las divisiones”.

En el plano jurídico, el juez Lorenzetti sostuvo que los desafíos actuales no requieren abandonar los principios tradicionales del derecho, sino adaptarlos: “Hay identidad de principios y diversidad de reglas”, sintetizó. Y agregó: “No todo es nuevo. Los grandes dilemas —la libertad, la privacidad, la igualdad, el control del poder— siguen siendo los mismos. Lo que cambia son las reglas de aplicación”.

Mariano Borinsky

Por su parte, Borinsky destacó la importancia de abordar el fenómeno de la Inteligencia Artificial desde su utilidad para la práctica del derecho. “No se trata de una cuestión del futuro: ya es parte del presente de nuestra profesión. No importa si uno trabaja en un estudio jurídico, en una fiscalía, en una defensoría, en un tribunal o en el ámbito académico: la IA está presente y lo hace cada vez más y a una velocidad inusitada”, señaló.

En ese marco, enumeró algunos de los desafíos centrales: cómo tratar documentos generados por algoritmos, cómo evaluar pruebas obtenidas mediante Inteligencia Artificial y qué tipo de responsabilidad recae sobre un abogado o una empresa que utiliza una herramienta que no comprenden plenamente.

También puso el foco en un aspecto clave: “¿Cómo aseguramos que la justicia siga siendo humana, aún cuando incorpore tecnología?”

En ese sentido, el camarista explicó que uno de los objetivos de la diplomatura es precisamente formar a operadores jurídicos para integrar estas herramientas de manera crítica y práctica, tanto en el ejercicio profesional como en el funcionamiento del Poder Judicial. “Lo central es esto: quien utilizan estas herramientas debe estar capacitado. La inteligencia artificial no reemplaza al abogado, pero sí puede potenciarlo”, advirtió.

A continuación, Borinsky presentó un ejemplo práctico de aplicación de estas tecnologías en el ámbito judicial. A través de la herramienta NoteBookLM, mostró cómo, a partir de un fallo de significativa complejidad, fue posible generar en pocos minutos tanto un video explicativo como una presentación en formato PowerPoint, evidenciando el potencial de la inteligencia artificial para sintetizar, sistematizar y comunicar información jurídica de manera eficiente.

Finalmente, el director de la Diplomatura, Juan Manuel Garay, subrayó el enfoque del programa: “Hay algo que para nosotros es central: la aplicación práctica. No nos quedamos solo en lo teórico; quisimos dar un paso más y trabajar directamente con herramientas concretas”.

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