
Una sentencia de la Justicia civil de Bahía Blanca ordena el pago de más de 17 millones de pesos a una mujer, víctima de violencia durante una relación de pareja, tras considerar probados los hechos de agresión física y psicológica, además de valerse de la perspectiva de género que exigen las normas internacionales y nacionales.
El fallo resuelve una demanda por daños y perjuicios presentada por una mujer quien, luego de una relación sentimental iniciada en 2017, denunció haber atravesado episodios continuos de violencia de género por parte de su expareja. Según consta en la resolución judicial, al comenzar el vínculo la situación era normal, aunque en poco tiempo se tornó violento, con escenas de celos, control sobre la vida social, insultos, agresiones físicas y reiteradas amenazas.
PUBLICIDAD
La demandante indicó que su expareja accedía a sus redes sociales, le exigía eliminar contactos y la sometía a un aislamiento creciente. En el escrito inicial se detallaron varios episodios de golpes, empujones e insultos, así como situaciones en las que el agresor habría ingresado sin permiso al domicilio de la víctima, la habría agredido físicamente y llegado a apropiarse de su mascota para forzar el contacto. Estos hechos generaron la intervención de la Policía y derivaron en diversas causas penales y denuncias que tramitaron en el fuero penal y de familia.

Entre los incidentes descritos, se destaca el acontecido el 23 de octubre de 2017, fecha en que la mujer relató ahorcamiento, golpes, mordidas y caída por una escalera, circunstancias que motivaron lesiones físicas comprobadas. Además, refirió daños a sus bienes personales, como la destrucción de dos teléfonos celulares.
PUBLICIDAD
Tras padecer los episodios de violencia, la víctima atravesó un deterioro psíquico y emocional severo. Requirió atención médica psiquiátrica y psicológica, incluyendo internación durante casi un mes en una clínica especializada, y tratamiento continuado con diagnóstico de trastornos afectivos y de ansiedad. Según los fundamentos del fallo, se acreditó que los hechos causaron afectaciones en sus vínculos familiares y de amistad, además de un perjuicio transitorio en su desempeño y progreso profesional.
La sentencia también detalla que las denuncias dieron lugar a procesos penales que culminaron con condenas firmes para el agresor, en particular por lesiones leves agravadas, desobediencia y violación de domicilio. Se encuentra acreditado que los hechos relatados ocurrieron y que el acusado fue el responsable de los daños causados, concluyó el juez a cargo del caso, quien subrayó la relevancia de no judicializar nuevamente los hechos ya juzgados en sede penal.
PUBLICIDAD

El fallo dedica un apartado a la obligación de considerar la violencia de género desde una “perspectiva de género”, tal como exige la Convención de Belém do Pará y la ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres. Destaca que los tribunales deben asegurar mecanismos de protección y reparación a quienes resulten víctimas, reconociendo como particularmente graves los hechos dentro de relaciones de pareja o noviazgo.
El análisis de los daños y su resarcimiento incluyó tres rubros principales. En primer lugar, el daño emergente, compuesto por los gastos en medicación psiquiátrica, tratamiento psicológico y los teléfonos destruidos. La suma reconocida por estos conceptos ascendió a dos millones cuarenta mil pesos, de los cuales se consideraron acreditados gastos en psicofármacos y tratamiento psicológico demostrados por peritajes y testimonios.
PUBLICIDAD
Respecto a la pérdida de chance, la sentencia explicó que la afectada refirió que la violencia derivó en una postergación temporaria de ascensos y perjuicio para su carrera profesional. Sin embargo, la prueba documental aportada por la propia empleadora mostró que la promoción correspondiente fue reconocida en forma retroactiva tras su recuperación psicofísica, por lo que la Justicia civil denegó el pago de este rubro al no verificarse un daño laboral efectivo o permanente.

El concepto de daño moral fue el de mayor cuantía, con un monto de quince millones de pesos. El juez valoró múltiples testimonios de personas cercanas y colegas de la víctima, quienes confirmaron un cambio radical en su personalidad, tendencia al aislamiento social, episodios de miedo, crisis de angustia, y hasta intentos de suicidio verificados por internaciones hospitalarias.
PUBLICIDAD
Un informe pericial psicológico, citado en la resolución, concluyó que la demandante presentaba trastorno de ansiedad generalizada y síntomas compatibles con un cuadro de estrés postraumático, con un grado de incapacidad emocional entre el diez y el veinticinco por ciento. Los informes profesionales descartaron simulaciones o exageraciones, acuerdo a lo que señala el documento.
Las declaraciones de personas del entorno profesional, reunidas en el expediente, señalaron que antes de la relación la mujer poseía antecedentes laborales y personales intachables, pero luego de los hechos registrados solicitó licencias y restricciones de contacto con el agresor, lo que repercutió en su actividad cotidiana.
PUBLICIDAD

El juez también resaltó que los bienes jurídicos vulnerados, como la integridad física y psíquica, la libertad y dignidad, poseen jerarquía constitucional, y su afectación impone una reparación que busca restituir en lo posible las condiciones alteradas por los hechos de violencia.
En la sentencia, se dispuso que los montos indemnizatorios deberán abonarse con intereses, calculados desde el primer hecho dañoso probado hasta la fecha del efectivo pago, y que se utilizará una tasa de interés anual del seis por ciento hasta la sentencia, aplicando luego la tasa pasiva digital del Banco de la Provincia de Buenos Aires.
La resolución judicial también impuso las costas (gastos) del proceso al demandado. Se difirió la regulación final de honorarios profesionales para el momento en que la sentencia quede firme y exista una base cierta para su liquidación.
PUBLICIDAD
El juez recordó que la reparación civil tiene fundamento en el principio de “no dañar a otro”, es decir, toda persona responsable de actos ilícitos que vulneran derechos de otros debe compensar los perjuicios causados, incluyendo tanto daños materiales como morales.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Un jubilado cayó en una trampa digital, le vaciaron la cuenta y demandó al banco: la Justicia ordenó indemnizarlo
El hombre, de 76 años, sufrió el robo de sus ahorros tras una maniobra de phishing ocurrida en octubre de 2022. La sentencia dejó en claro que las entidades financieras deben extremar los controles frente a riesgos previsibles en los canales electrónicos y reprochó al banco la falta de alertas tempranas ante movimientos inusuales

Señó un 0 km y la agencia se lo vendió a otro cliente: la Justicia condenó a la concesionaria y deberá indemnizarla
Una clienta inició en 2019 los trámites para comprar un Fiat 500X cero kilómetro mediante el pago de un adelanto y la firma de un formulario de preventa, pero la concesionaria terminó vendiendo el vehículo a un tercero

Denunció que le inyectaron silicona en lugar de ácido hialurónico y le ganó el juicio a la médica: más de $28 millones de indemnización
Una serie de procedimientos estéticos realizados entre 2015 y 2018 en un centro de zona oeste derivó en graves complicaciones de salud tras detectarse biopolímeros en el organismo de la paciente

Consejo de la Magistratura: una disputa judicial mantiene frenada la elección de uno de los representantes académicos
El organismo tiene 20 miembros y dos bancas reservadas al ámbito académico. Una ya fue definida para Diego Molea de cara al período 2026-2030; la otra sigue pendiente por una causa que cuestiona el sistema electoral diseñado por el Consejo Interuniversitario Nacional

Hotesur y Los Sauces, doce años de un laberinto judicial: Casación decidirá si Cristina Kirchner enfrenta uno o dos juicios por lavado
Una audiencia fijada para el 15 de octubre definirá el esquema del tercer proceso oral que deberá afrontar la ex presidenta. La Fiscalía y la UIF advierten que separar los debates podría fragmentar el análisis de maniobras que consideran conectadas


