
Llegó al juzgado demacrada y en silencio. Daniela Carbone, de 47 años, había quedado detenida el domingo pasado, apenas se bajó del vuelo de Aerolíneas Argentinas en el que había prestado servicio.
La Policía de Seguridad Aeroportuaria, a instancias del juez federal Federico Villena, la estaba esperando. Con su valija carry on en la mano, en donde los investigadores encontraron un vino de los que se sirven en clase ejecutiva, le avisaron que quedaba detenida.
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Hoy, Carbone salió de su celda rumbo al juzgado para escuchar las pruebas en su contra. Y en la indagatoria informó que se negaba a declarar.

Según pudo saber Infobae, el personal del juzgado la notó nerviosa y apesadumbrada. Le preguntaron si quería comer algo. Dijo que no. Le ofrecieron otra vez. Aceptó una medialuna. Eran parte de las que había convidado el juez a los periodistas que estaban afuera en la calle cubriendo la información. Es que la noticia sobre la detención de la azafata que frenó la salida de un vuelo de Aerolíneas Argentinas enojada porque su pareja, que formaba parte de la tripulación, la había dejado, copó la mañana en los portales, radios y canales de televisión.
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Sin saber de toda esta conmoción, Carbone llegó al juzgado en silencio. Tenía mal semblante después de dos días de detención. La acompañaba su abogado que le recomendó guardar silencio. Tal como corresponde al procedimiento, le leyeron la acusación en su contra. “El hecho que se le atribuye consiste en haber proferido una amenaza anónima el 21 de mayo del 2023 con anterioridad a las 7.20 am y previo a la partida del vuelo AR1304 de la aeronave de la empresa aerocomercial Aerolíneas Argentinas matricula LV FVH en el que se encontraban ya embarcados 267 pasajeros, cuyo comandante era Diego Perez Bariggi, con destino a la ciudad de Miami, Estados Unidos”.
Esa amenaza anónima fue realizada mediante la aplicación digital de mensajería Whatsapp desde el abonado 5491168XXXXX”, cuya titularidad corresponde a la hija de la acusada, menor de edad, le informaron en el juzgado. Y le recordaron que con la voz distorsionada, el mensaje pronunció: “Decile al capitancito que le pusimos tres bombas en el Miami. Que se deje de joder con la política y chequee el avión porque van a volar en mil pedazos”. La advertencia llegó a telefonos de P.G.A y de I.R.M., afectado al vuelo que estaba por partir.
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“Como consecuencia de dicha amenaza se generó el temor de un indeterminado número de personas tales como autoridades de Aeropuerto Internacional de Ezeiza, miembros de la tripulación, pasajeros que se encontraban en la estación terminal, pasajeros del vuelo y personal policial. Asimismo, la situación producida por su accionar motivó la interrupción del servicio aéreo generado una erogación por el momento de al menos 1.215.740 dólares en cabeza de AA y de al menos 1.021.1776 pesos desembolsados por la PSA”, le informaron.
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Según la investigación, no fue la única llamada que hizo Carbone. Se cree que la mujer también se encargó de llamar al celular del piloto del vuelo. Esta vez no fue un mensaje de audio sino por escrito. Ahí le avisó: “hace lo que te decimos perez (sic) que sabemos a qué colegio van tus hijos”. El objetivo era claro: que el vuelo no saliera.
En la causa, durante los días que el expediente estuvo en indagatoria y se llevaron adelante distintas diligencias para dar con la acusada y detenerla, los investigadores también le tomaron declaración a toda la tripulación. La mayoría dijo que casi no la conocía.
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Pero quien sí la conocía era el piloto de 30 años, que había sido su pareja. Hacía dos meses que se habían separado después de cinco años de estar juntos. Que ella se quedó viviendo en el country, que no volvieron a hablar. “Ella quedó más dolida”, fue lo único que afirmó cuando le preguntaron. Y dijo que no la creía capaz de hacer algo así.

Las pruebas recolectadas por el juzgado y exhibidas en la imputación lo desmienten. En la causa figuran más mensajes, ya no de amenaza, en donde ella no podía entender que su ex pareja la hubiera dejado. “Te parece que me puede hacer algo así”, decía.
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Pero además en el domicilio de Daniela se incautaron un Iphone 13 Pro y otro 12 Pro que habían sido utilizados con la línea identificada desde donde salieron las amenazas. Fue en uno de ellos donde se pudieron identificar diversas búsquedas en Safari de ese mismo domingo 21 de mayo: “Cómo investigar un audio”, “se puede analizar un audio para saber la voz de quién es”, “activar reconocimiento de voz”, “Aerolíneas Argentinas” y “SAME Provincia”.
Los hechos por los que deberá dar cuenta hablan de “intimidación pública, entorpecimiento de los servicios públicos y coacción agravada”. La defensa pidió su excarcelación. Entendió que no hay riesgo de fuga ni entorpecimiento de la investigación y puede seguir el proceso en libertad. El juzgado responderá en las próximas horas.
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