Según cifras oficiales, el gas natural representa entre el 50 y el 60% de la matriz energética argentina. Detrás de cada hornalla encendida, las industrias abastecidas y los vehículos que circulan con GNC hay una cadena de distribución que opera de forma silenciosa y que, hoy, atraviesa una transformación profunda.
Dante Dell’Elce, gerente general de Litoralgas, estuvo presente en Infobae Talks Energía donde repasó el estado actual de la compañía, los desafíos del sector y el plan de inversiones que la distribuidora lleva adelante en la provincia de Santa Fe y el noreste bonaerense.
Presencia en el corazón productivo y agroindustrial del país
El ejecutivo explicó que la compañía se desempeña en el eslabón final de la cadena de suministro: el downstream, donde el combustible llega efectivamente a los usuarios.
La empresa distribuye gas en toda la provincia de Santa Fe, así como en los partidos del noreste de la provincia de Buenos Aires, una zona que se destaca por su alta densidad productiva y urbana.

La escala de la operación es considerable: 774.000 clientes, más de 25.000 pymes, 400 grandes industrias y 185 estaciones de GNC. Dell’Elce destacó que la región donde opera concentra actividad agropecuaria, industrial y desarrollo urbano de peso para la economía nacional.
Inversiones para expandir la infraestructura regional
La compañía atraviesa un proceso de reconversión regulatoria que incluyó la revisión quinquenal de tarifas y derivó en un plan que inyectará más de 110 millones de dólares en un plazo de cinco años. Al cierre del segundo año, Litoralgas habrá invertido 30 millones de dólares, con impacto directo en la expansión de la red.
El programa contempla el desarrollo de más de 300 kilómetros de ductos y alcanzará a más de 28 localidades de la zona de concesión.
Los desafíos de la transición en la cadena de suministro
Más allá de la inversión en infraestructura, el panorama que enfrenta es más amplio: la reconfiguración de toda la cadena de abastecimiento y transporte del gas natural. Dell’Elce explicó que ese proceso comenzó hace dos años y que el año 2026 representó su punto de mayor intensidad.

“Nosotros somos los que en definitiva recolectamos todo ese proceso de cambio para entregárselo a los clientes”, afirmó el ejecutivo. Ese rol de cierre de cadena implica absorber las modificaciones que se producen aguas arriba —en la producción y el transporte— y trasladarlas al servicio final sin interrupciones.
A eso se suma el contexto general de transformación que atraviesan todas las empresas: cambios acelerados que obligan a revisar permanentemente la estrategia y la forma de ejecutarla.
El valor central de la operación
Para Litoralgas, la seguridad va más allá de un requisito regulatorio: es el eje de su cultura organizacional. Dell’Elce distinguió dos dimensiones: la confiabilidad del suministro —garantizar que el gas esté disponible en todo momento y en condiciones óptimas— y el resguardo de las operaciones internas, que incluye el desarrollo de infraestructura, procesos de prevención y capacitación del personal.
“Para nosotros, la seguridad es siempre lo más importante. Tenemos reglas operativas que permiten que cada persona esté preparada y empoderada para actuar”, expresó el vocero. El ejecutivo también señaló que esa responsabilidad se extiende más allá de la empresa: gasistas matriculados y usuarios finales deben respetar las normas técnicas para prevenir accidentes que, en muchos casos, son evitables.

Cuatro pilares estratégicos para gestionar el cambio
La estrategia de la distribuidora se organiza en torno a cuatro ejes: seguridad, calidad del servicio, excelencia operacional y desarrollo de infraestructura. Dentro de ese marco, la compañía combina dos modalidades de gestión del cambio.
Por un lado, proyectos transformacionales impulsados desde la alta dirección (top-down) que se implementan a través de equipos de trabajo. Por el otro, una cultura que habilita a los propios empleados a proponer mejoras (bottom-up), con mecanismos concretos para que cada persona pueda promover iniciativas desde su área.
El combustible de las próximas décadas
Dell’Elce fue categórico respecto al rol del gas natural en la transición energética argentina. Con una participación de entre el 50 y el 60% en la matriz energética del país y reservas aseguradas por Vaca Muerta por varias décadas, el gas natural reúne las condiciones para seguir siendo el eje del abastecimiento energético nacional.
“Es un complemento ideal para la transición energética y, sin lugar a dudas, va a ser fundamental en Argentina por varias décadas”, afirmó el ejecutivo. Esa perspectiva de largo plazo es, para Litoralgas, el marco dentro del cual cobra sentido toda la inversión que la compañía lleva adelante hoy.
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