Abogados, militares, porteños y bonaerenses. Conservadores, peronistas y radicales, de derecha, centro y centroizquierda, ungidos en elecciones libres o con partidos proscriptos. Todas esas características han tenido los 53 presidentes argentinos desde 1854 hasta el presente, de los cuales 36 fueron constitucionales y 17 de facto.

La de este año será la elección presidencial número 31 desde la sanción de la Constitución Nacional de 1853, lo que equivale a un promedio de una cada 5 años. Según este dato, Argentina parecería un país estable, pero en casi medio siglo -desde 1930 hasta 1976-, el sistema democrático fue interrumpido por seis golpes militares, incluido el que llevó al abogado José María Guido a la presidencia, después del derrocamiento de Arturo Frondizi.

La serie histórica de presidentes que presentamos en este especial de la Unidad de Datos de Infobae, contempla 165 años de historia argentina, de los cuales 23 fueron de gobiernos de facto y dictaduras militares.

A través de la línea de tiempo, se puede navegar la cronología completa de los presidentes argentinos, incluyendo los constitucionales y los de facto. (Si no puede verla correctamente, haga click aquí)

Los que más gobernaron

De su análisis surge que tres presidentes ocuparon la primera magistratura por más de una década. El general Julio Argentino Roca fue el que más tiempo gobernó: 12 años en dos períodos (1880 a 1886 y 1898 a 1904). Lo siguen por el lapso que estuvieron en el poder dos peronistas cuyas políticas fueron, en algunos aspectos, antagónicas: Carlos Saúl Menem, 10 años y 5 meses, y Juan Domingo Perón, 10 años y 6 días en total.

Cuatro mandatarios fueron reelectos una vez: Roca, Hipólito Yrigoyen (UCR)-ambos con períodos intermedios-, y Menem y Cristina Kirchner. En tanto que Perón fue el único presidente que gobernó tres mandatos: dos consecutivos y el tercero, 20 años después, aunque no llegó a completar el período porque falleció el 1 de julio de 1974, a menos de un año de asumir.

El presidente que menos tiempo ejerció como tal fue Federico Pinedo, del PRO. Por la ley de acefalía, como presidente provisional de Senado, tuvo a su cargo "el ejercicio del Poder Ejecutivo de la Nación" durante doce horas, entre el primer minuto del 10 de diciembre de 2015 hasta la jura ese mismo mediodía del presidente electo Mauricio Macri.

En brevedad de mandato le sigue el peronista Ramón Puerta, que asumió como interino durante solo dos días, por ser titular de la Cámara alta tras la renuncia del radical Fernando de la Rúa, en la crisis de diciembre del 2001.

A través de esta visualización interactiva, se puede navegar la secuencia completa de presidentes argentinos desde 1954. A la derecha se puede seleccionar por partido o mover el cursor por duración de mandato. (Si no puede verla correctamente, haga click aquí)

Si se contabiliza el tiempo que gobernó cada partido desde la sanción de la Constitución en 1853, la fuerza política que más estuvo en el poder fue el Partido Autonomista Nacional: 42 años, entre 1874 y 1916, cuando el voto no era obligatorio y acudía a las urnas un porcentaje reducido de la población.

Lo sigue el Partido Peronista/Justicialista, con 36 años y medio, y  la Unión Cívica Radical (UCR) con 34, sumando todas las vertientes ideológicas de las dos fuerzas mayoritarias del siglo XX.

A través de esta visualización interactiva, se puede navegar la secuencia completa de presidentes constitucionales desde 1854, con el porcentaje de votos obtenidos. A la derecha se puede seleccionar por tipo de voto y elección. (Si no puede verla correctamente, haga click aquí)

Profesión y origen

Casi la mitad de los presidentes constitucionales y de facto que gobernaron el país en este último siglo y medio fueron militares (24), en tanto que 23 fueron abogados.

Bartolomé Mitre además de militar, fue historiador, escritor y periodista.  Domingo Faustino Sarmiento fue también escritor y docente. Hubo, además, tres ingenieros, Agustín P. Justo -que también fue militar-, Ramón Puerta y Mauricio Macri; un odontólogo, Héctor Cámpora; y hasta una bailarina, Isabel Perón.

Como reflejo del centralismo que tuvo la Ciudad de Buenos Aires, el 28 % de los presidentes fueron porteños, y otro 24,5 % bonaerenses.

Gráfico que muestra la profesión de los presidentes, incluidos los de facto.

La democracia "restringida"

Estos 165 años de presidentes argentinos pueden dividirse en tres grandes períodos.

El primero comienza a partir de la sanción de la Constitución Nacional de 1853 con Justo José de Urquiza elegido al año siguiente, y finaliza en 1916, cuando tienen lugar las primeras elecciones con voto secreto y obligatorio para los varones.

En estos 63 años, los presidentes fueron de tres partidos: el Autonomista Nacional de Adolfo Alsina, el Federal de Urquiza, y el Liberal Nacionalista de Mitre. "La excepción fue Sarmiento que era independiente, electo en 1868 luego de un acuerdo entre esas tres fuerzas. Su candidatura surgió de la negociación entre Mitre y Urquiza, y llevó como vice a Alsina", explica el analista político e historiador Rosendo Fraga.

"Fue un período en el que la participación política era limitada, ya que votaba muy poca gente, no más del 10% de la población, entre otros motivos, por el analfabetismo. Sucedía lo mismo que en Europa. No se puede hablar de una democracia plena todavía, sino de una democracia restringida", advierte en diálogo con Infobae.

Tabla con población y porcentaje de ciudadanos que votó entre 1853 y 1916.

Fernando Rocchi, Doctor en Historia y profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, brinda más detalles: "En 1862, en la elección de Mitre, votaron 14.000 personas, apenas el 1% de la población. Hasta ese momento no había padrón electoral. En las elecciones de 1916, las primeras con el voto obligatorio y secreto por la Ley Sáenz Peña, los votantes llegaron a casi 1.200.000. Y a partir de 1928, se da el fenómeno de un porcentaje muy alto de votantes, 1.461.000, más del 70% del padrón de ese momento".

Evolución del crecimiento poblacional y su relación con el porcentaje de ciudadanos que concurrió a las urnas entre 1853 y 1916.

El voto secreto y obligatorio

La ley 8.871 conocida por el nombre de su impulsor, el presidente Roque Sáenz Peña – del ala modernista del Partido Autonomista Nacional-, marca un punto de inflexión en la historia de los presidentes constitucionales. Sancionada en 1912, instaura el voto secreto y obligatorio para los argentinos, nativos o naturalizados, mayores de 18 años, siempre que estuvieran inscriptos en el padrón electoral.

"Antes de la Ley Sáenz Peña, la gente se juntaba en un local partidario e iba a votar en grupos. El voto era cantado, muy adjetivado, y para estar en el padrón había que inscribirse. De hecho el voto universal ya existía en la Provincia de Buenos Aires desde 1821, pero era voluntario y muy pocos se inscribían para votar", relata Rocchi.

Si bien su espíritu era universalizar el voto, como se tomaba el padrón del servicio militar obligatorio, en la práctica dejaba afuera a una parte importante de la sociedad, como las mujeres. También estaban excluidos los religiosos, los soldados, los detenidos por un juez y los condenados por ciertos delitos, hasta cinco años después de cumplida la condena.


Votación con la Ley Sáenz Peña sancionada en 1912, que estableció el voto secreto y obligatorio. Se puso en práctica en las elecciones de 1916.

La Ley Sáenz Peña se aplica por primera vez cuatro años más tarde, cuando es electo con el 45% de la voluntad popular Yrigoyen, de la UCR, la principal fuerza opositora al Partido Autonomista Nacional que hasta entonces no había accedido al poder. Tanto Rocchi como Fraga coinciden en que se lo puede considerar "el primer presidente democrático", al haber sido electo con una participación electoral plena.

Desde la obligatoriedad del voto, solo en tres oportunidades, dos presidentes serían electos por más del 60 % del favor popular. Uno fue Yrigoyen, en su segundo mandato en 1928. El otro fue Perón en su reelección de 1951 -cuando las mujeres ejercieron su derecho al voto por primera vez a nivel nacional, a partir de la ley del sufragio femenino aprobada cuatro años antes-, y en su tercer mandato en 1973.

Porcentaje de votos obtenidos por los presidentes, según el tipo de voto.

Colegio Electoral y voto directo

La otra característica del sistema por el cual fueron elegidos los presidentes argentinos desde 1853 y hasta 1995 -cuando tiene lugar la reelección de Menem-, fue el voto indirecto a través del Colegio Electoral. Así, por ejemplo, Mitre fue elegido por el 100% de los electores que representaban a las provincias en el Colegio.

"Hasta 1916, cuando rige por primera vez el voto secreto y obligatorio, en la elección del presidente había un proceso de negociación con los gobernadores y los senadores para conseguir los electores necesarios en el Colegio Electoral. La provincia que sacaba un voto más, se quedaba con todos los electores de ese distrito, lo que le daba un gran poder a los gobernadores", señala Fraga.

El voto indirecto a través del Colegio Electoral tuvo dos interregnos, uno en las elecciones de 1951, y otro en las de 1973 y las de 1974.

Existió por primera vez voto directo, por un breve período, con la reforma de la Constitución en 1949 promovida por Perón. Se puso en práctica en las elecciones presidenciales de 1951, en las que ganó el fundador del peronismo, y votaron por primera vez masivamente las mujeres. Sin embargo, la Constitución de 1949 – que también habilitaba la reelección presidencial- fue derogada en 1956 por la Revolución Libertadora y reemplazada en la Convención Constituyente del año siguiente.

Museo Casa Rosada - Presidentes Argentinos (18)
Copia de la Constitución de 1949 promovida por Perón. Instauró por primera vez el voto directo pero luego fue derogada en 1956.

El voto directo volvió a regir en 1972 por medio de una reforma de la Constitución hecha por una Acta de la Junta Militar, liderada por el general Agustín Lanusse durante la denominada Revolución Argentina. Mediante un decreto, redujo también el mandato de seis a cuatro años y habilitó la reelección presidencial por una sola vez.

Asimismo, Lanusse estableció la doble vuelta en caso de que el candidato más votado no obtuviera la mayoría absoluta de los votos válidos emitidos, en un intento por evitar el regreso del peronismo tras 18 años de proscripción. Sin embargo, Héctor Cámpora – como candidato de Perón ante la prohibición que aún regía para que el histórico líder del peronismo – arañó el 50% del voto popular con el Frente Justicialista de Liberación (FreJuLi).

Su mandato solo duró 49 días y fue reemplazado por un interinato de Raúl Lastiri, entonces titular de la Cámara de Diputados y yerno del poderoso ministro de Bienestar Social, José López Rega. Para que asumiera provisionalmente la presidencia tras la renuncia de Cámpora y su vice Vicente Solano Lima, se fuerza un viaje a Europa del segundo en la línea de sucesión, Agustín Díaz Bialet, presidente del Senado. Así, Lastiri llamaría a elecciones en las que Perón resultaría electo tres meses después, también por voto directo, con el 62% de apoyo.


Asunción de Raúl Lastiri el 13 de julio de 1973. Fue presidente por tres meses hasta la elección de Juan Domingo Perón por voto directo.

El sistema de voto directo con distrito único recién volvería a regir -ya definitivamente- a partir de la reforma de la Constitución de 1994.

Gobiernos de facto y fraude

El segundo período comienza en 1916 y se extiende hasta 1983. Si bien se amplía el derecho al voto, la estabilidad institucional va a sufrir, a partir de 1930, media docena de golpes militares que van a desplazar a gobiernos constitucionales.


Duración de los mandatos de los presidentes militares de facto. (Si no puede verla correctamente, haga click aquí)

El del '30, que llevó al general José Félix Uriburu al poder, interrumpió los sucesivos triunfos de la UCR con Yrigoyen en 1916, Marcelo T. de Alvear en 1922, y nuevamente Yrigoyen en 1928.

Tras esa primera irrupción militar del siglo XX, las elecciones presidenciales se adelantaron casi tres años – tuvieron lugar el 8 de noviembre de 1931- y marcaron el regreso de los conservadores al poder en febrero del año siguiente, con Agustín P. Justo, pero ya sin la participación del radicalismo.

"Justo era un radical antipersonalista, el ala más conservadora de la UCR, que gana en una alianza llamada Concordancia, con el Partido Demócrata Nacional -la fuerza mayoritaria de los conservadores que controlaban la Provincia de Buenos Aires-, y el Partido Socialista Independiente", explica Rocchi.

Según precisa Fraga, "la UCR no estaba proscripta, decide no concurrir porque la Corte Suprema resuelve que Alvear, el candidato elegido por el radicalismo, no podía presentarse al no haber pasado seis años desde que terminara su presidencia en 1928. Pero las de 1931 fueron elecciones libres, no hubo fraude".

Según este analista político, "el fraude no fue necesario" porque la oposición a Justo en esas elecciones, en las que no participó la UCR, fueron Lisandro de la Torre y Nicolás Repetto, candidatos de una coalición entre los socialistas y los demócratas progresistas.

En la lectura de Rocchi, si bien la UCR decidió no participar en las presidenciales, "la Corte de ese momento avaló el golpe de Uriburu al no habilitar al candidato del radicalismo, que en la práctica quedó proscripto". No obstante coincide en que "no hubo fraude" y destaca que Justo ganó en todo el país, menos en Santa Fe.

"En realidad, el fraude se va a producir a partir de la segunda mitad de la década del '30", advierte el profesor de la Universidad Di Tella. Se refiere a las elecciones de 1937, en las que Roberto Ortiz,otro radical antipersonalista que lleva al conservador Ramón Castillo de vicepresidente, se impone en forma fraudulenta – mediante episodios de intimidación, relleno de boletas electorales y manipulación de los votantes- con el 54% de los votos sobre Alvear.

"Se da la paradoja de que Ortiz -que había sido ministro de Obras Públicas de Alvear- asume con fraude, pero con la intención de terminar con el fraude", afirma Fraga sobre el origen espúreo de su presidencia en la que esa práctica fue justificada como "fraude patriótico".

Durante su mandato, Ortiz intentó restaurar progresivamente la institucionalidad en las elecciones legislativas de 1940. Sin embargo, fracasa y muere sin haber terminado su mandato. Queda a cargo su vice, Castillo, que dura solo un año hasta ser derrocado por un nuevo golpe de estado en 1943, que pone fin a la llamada "Década Infame".

A partir del 4 de junio de ese año, se suceden en la presidencia los generales Arturo Rawson, Pedro Ramírez y Edelmiro Farrell. Con la Segunda Guerra Mundial de fondo y una clase obrera postergada en sus demandas, cobra protagonismo Perón -entonces coronel del Ejército- primero como secretario de Trabajo, y luego como vicepresidente de Farrell.

En un contexto de fuerte polarización entre el nuevo peronismo que pregonaba la "justicia social" y el antiperonismo que adoptó la bandera de la "democracia", su detención  el 12 de octubre de 1945 dio origen a la masiva movilización de la clase trabajadora del 17 de octubre, que derivó en las elecciones de febrero de 1946. La victoria de Perón con el 52% sobre de José Tamborini -Enrique Mosca, de la Unión Democrática, dominada por la UCR, significó la irrupción del peronismo en la vida política argentina.

Seis años más tarde, en noviembre de 1951, Perón es reelecto con un abrumador 62%. Sin embargo, no puede terminar su segundo mandato al ser derrocado por el golpe militar del 16 de septiembre de 1955, que dio inicio a la autodenominada Revolución Libertadora liderada por el general Eugenio Aramburu.

El peronismo proscripto

Con el peronismo proscripto, el desarrollista Arturo Frondizi, de la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), llega al poder en 1958 con el 45% de apoyo popular. Pero como un signo de la época, tampoco puede completar su mandato y es derrocado por otro golpe militar en 1962.

En las elecciones del año siguiente, triunfa el radical Arturo Illia, que obtiene sólo el 25 % de los votos, sin que pudiera participar el peronismo. El voto en blanco asciende al 21%.

"Frondizi e Illia llegaron al poder con la proscripción del peronismo, pero aún así fueron presidentes constitucionales. Si tenemos en cuenta las proscripciones, entre 1916 y 1983, en realidad hubo solo siete gobiernos democráticos con participación política plena", analiza Fraga.

Rocchi destaca que "a partir de Yrigoyen, el radicalismo gana todas las elecciones hasta que lo proscriben. Y después de 1945, el peronismo no pierde en ninguna de las que participó, hasta 1983".

En esos casi 40 años desde la irrupción del peronismo, nueve elecciones fueron ganadas por presidentes de este signo político: Perón (en 1946, 1951 y 1974), Cámpora (en 1973), Menem (en 1989, y 1995), Néstor Kirchner (en 2003) y su esposa, Cristina Kirchner (en 2007 y 2011).

Al repasar la sucesión de presidentes desde 1945, Fraga remarca que "la mitad del tiempo gobernó el Justicialismo en sus distintas variantes, y la cuarta parte, la UCR. Ambos partidos incluyeron facciones de izquierda y derecha. La otra cuarta parte del tiempo, hubo gobiernos militares".

La cronología de los golpes

En este segundo período que va desde 1916 hasta 1983, hubo 29 presidentes, pero solo 12 mandatarios constitucionales surgidos de elecciones. Los 17 restantes ocuparon la primera magistratura después de golpes militares que tuvieron lugar en 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976.

Esos 17 presidentes de facto incluyen a Guido, un abogado de la UCRI, que asume el 29 de marzo de 1962 con el apoyo de un sector de los militares.

Presidentes Argentinos Jose Maria Guido
José María Guido, de la UCRI,  jura como presidente luego de que los militares derrocaran a Arturo Frondizi en marzo de 1962.

Rocchi recuerda que en las elecciones de medio término del gobierno de Frondizi, gana el dirigente sindical peronista Andrés Framini en la Provincia de Buenos Aires, pero los militares anulan esos comicios. Poco días después, el presidente Frondizi es detenido y enviado preso a la Isla Martín García.

"El general Raúl Poggi estaba por asumir en lugar de Frondizi, cuando Julio Oyhanarte -que era el titular de la Corte – va al Congreso y lo enviste a Guido como presidente, que en ese momento era el presidente del Senado y seguía en la línea de sucesión. Hay que recordar que Alejandro Gómez había renunciado como vicepresidente, a solo seis meses de haber asumido", explica. "Si bien Oyhanarte consideró el derrocamiento de Frondizi como un caso de acefalía, se trató de un golpe porque Guido – por exigencia de los militares- clausuró el Congreso, intervino las provincias y disolvió las legislaturas".

Un dato que surge al analizar las dictaduras impuestas por los golpes militares es que fueron cada vez más prolongadas a medida que avanzaba el siglo XX. "Y al mismo tiempo, los interludios civiles fueron cada vez más breves", observa Rocchi.

Fraga lo explica en función del grado de participación de la corporación militar. "El golpe del '30 tuvo un 5% de participación de las Fuerzas Armadas, con un fuerte apoyo de la sociedad civil en las calles, en un contexto de la crisis económica mundial de 1929, y duró un año y medio".

"El del '43 contó con el 15 % de apoyo militar, pero no tuvo adhesión de la sociedad, y duró tres años. El del '55 tuvo un 10 % de apoyo militar y también se extendió por casi tres años, aunque tuvo características especiales, con apoyo de parte de la población civil.

Pedro Eugenio Aramburu SF - Presidentes Argentinos
Pedro Eugenio Aramburu asume como presidente de facto en noviembre de 1955, luego del golpe de la "Revolución Libertadora".

"En el golpe del '62 hubo un 50 % de apoyo militar e influyó el contexto internacional de la guerra fría. Algunos llegaron a ver a Frondizi como un 'criptocomunista'", agrega este analista político, miembro de la Academia Argentina de la Historia.

"Ya el golpe del '66 tuvo más del 80 % de apoyo militar y duró casi 7 años, en tanto que el del '76 fue un golpe del que participaron el 100 % de las Fuerzas Armadas, con apoyo de gran parte de la sociedad civil por el accionar de la guerrilla. Además había un contexto regional en el que ya había gobiernos militares en Brasil, Chile, Perú y Uruguay", concluye Fraga. La última dictadura fue la más prolongada – se extendió por casi 8 años -, con el agravante de que impuso el terrorismo de Estado, con la violación masiva y sistemática de los derechos humanos.

Para este analista político, "todos los golpes fueron evitables; no fueron procesos inexorables. Hubo incapacidad de la dirigencia para encontrar soluciones institucionales a las distintas crisis políticas".

El analista político Rosendo Fraga considera que “todos los golpes eran evitables. No fueron procesos inexorables”. (Franco Fafasuli)
El analista político Rosendo Fraga considera que “todos los golpes eran evitables. No fueron procesos inexorables”. (Franco Fafasuli)

Destaca, además, que las asonadas militares no estuvieron en general ligadas a crisis económicas, aunque menciona como excepción el golpe de 1976, donde sí influyó el deterioro económico que vivía la sociedad después del llamado "Rodrigazo".

El retorno democrático

Con el fin de la última dictadura militar, se inicia el tercer período en las presidencias argentinas, cuando se logra combinar el voto popular con la estabilidad institucional, pese a los cimbronazos en la economía. "De hecho, una crisis económica como la del 2001 no derivó en un golpe militar como hubiera sucedido en otra época. Hubo una salida institucional luego de la renuncia de De la Rúa", afirma Fraga.

A partir del retorno de la democracia, hubo en total ocho elecciones presidenciales sucesivas, incluida la de 1983, la primera que perdió un candidato justicialista – Ítalo Argentino Luder– desde que Perón llegara a la Casa Rosada en 1946.

Las dos primeras elecciones de este período -cuando son electos el radical Raúl Alfonsín y Menem por primera vez – se realizaron con el sistema de voto indirecto a través del Colegio Electoral, establecido en la Constitución de 1853.

En 1994, la reforma la Carta Magna elimina el Colegio Electoral, implementa el voto directo y el distrito único, la reducción del mandato presidencial a cuatro años y el balotaje. Según la versión sui generis surgida del Pacto de Olivos entre Alfonsín y Menem, para conseguir el triunfo en primera vuelta es necesario obtener más del 45% de los votos, o más de 40% con 10 puntos de distancia del segundo candidato.

Pacto de Olivos: la histórica foto del entonces presidente Carlos Menem y Raúl Alfonsín en la Quinta Presidencial, donde se gestó ese acuerdo en 1994.
Pacto de Olivos: la histórica foto del entonces presidente Carlos Menem y Raúl Alfonsín en la Quinta Presidencial, donde se gestó ese acuerdo en 1994.

El nuevo sistema electoral se implementó con la reelección de Menem el 14 de mayo de 1995. El mandatario peronista se impuso en primera vuelta, con el 49,9% de los votos. Cuatro años más tarde, el radical De la Rúa se impuso también en primera vuelta sobre el candidato del oficialismo, Eduardo Duhalde, por algo más de 13 puntos, con el 48,3%.

En la elección de 2003, luego de la traumática experiencia del frustrado gobierno de la Alianza UCR-Frepaso, Menem volvió a ser el candidato más votado, pero obtuvo solo el 24,4%. Renunció a participar en el balotaje ante la posibilidad de una casi segura derrota en segunda vuelta. Terminó asumiendo como presidente el hasta entonces prácticamente ignoto gobernador santacruceño Néstor Kirchner, que había obtenido apenas el 22% de los votos.

Las boletas de la elección presidencial del 2003, en las que terminó electo Néstor  Kirchner.

A Kirchner lo sucedió su esposa y entonces senadora justicialista, Cristina Kirchner, que recuperó el favor popular en 2007, y consiguió el 45%. Tras la muerte imprevista de Kirchner, que se perfilaba como el candidato natural a sucederla, fue reelecta en 2011, con el 54%.

El balotaje establecido en la reforma constitucional de 1994 recién se estrenaría en la elección del 2015. Mauricio Macri, como candidato de Cambiemos – una alianza entre su partido el PRO, la UCR y la Coalición Cívica de Elisa Carrió-, se impuso a Daniel Scioli, del Frente para la Victoria, en segunda vuelta por 51,34% a 48,66%.

El entonces jefe de gobierno porteño -y el primer presidente surgido de un partido nuevo, de centro derecha- le ganó al candidato elegido por Cristina Kirchner para sucederlo por solo 678.774 votos de diferencia.

Derechas e izquierdas

A la hora de analizar la ideología predominante de los presidentes que gobernaron el país durante el último siglo y medio, Rocchi destaca el hecho de que desde 1916 en adelante, la derecha no volvió a ganar en elecciones libres. "Cuando la gente empieza a elegir en las urnas opciones con gran apoyo popular, amplitud ideológica y liderazgos fuertes, los partidos de derecha no pueden imponerse electoralmente. Lo mismo le pasa a la izquierda. Eso explica la inexistencia de partidos mayoritarios en los dos extremos del arco ideológico".

El Doctor en Historia Fernando Rocchi destaca que “desde 1916, la derecha no volvió a ganar en las urnas en elecciones libres” (Franco Fafasuli)
El Doctor en Historia Fernando Rocchi destaca que “desde 1916, la derecha no volvió a ganar en las urnas en elecciones libres” (Franco Fafasuli)

Por su parte, Fraga observa otro fenómeno: "Desde 1983 hasta acá, los partidos populares como el radicalismo y el peronismo -con sus distintas variantes en lo ideológico – fueron adoptando programas más orientados hacia la derecha en lo económico".

Al analizar los resultados electorales de los partidos mayoritarios desde el siglo pasado, Rocchi sostiene que "la gente vota por partidos de ideología difusa. Alfonsín era de centro izquierda y De la Rúa de centro derecha, pero ambos son radicales. El peronismo es más difícil de encuadrar, porque tiene una amplitud ideológica muy grande, y el propio Perón fue cambiando su forma de pensar con el tiempo. Es lo que se llama un Movimiento, mucho más amplio que la UCR. El radicalismo no albergaría fascistas o no podría tener un personaje como (el creador de la Alianza Anticomunista Argentina) José López Rega, por ejemplo".

A la hora de catalogar al peronismo, Fraga lo define como "un partido 'cometodo', capta izquierda y capta derecha. Es imposible de encuadrar ideológicamente. Es una cultura".

Respecto de la ideología de Macri, el primer presidente surgido de un partido nuevo por fuera del peronismo y el radicalismo, Rocchi abre un interrogante sobre si puede ser considerado como "de derecha" en el sentido tradicional del término, "por la alianza que lo llevó al gobierno, más allá que mucho lo cataloguen así".

Cuando llegue al 10 de diciembre y asuma por un nuevo período, o le entregue la banda a su sucesor, Macri será el primer presidente no peronista que termine su mandato desde la irrupción del partido creado por Perón a mediados del siglo pasado.

Cómo se procesó la información

Hasta este momento, no había en línea una hoja de cálculo que incluyera todos los datos de los presidentes argentinos en formato abierto, tal como se presentan en este informe.

Por ello, la Unidad de Datos de Infobae, procedió a la carga manual de la información, básicamente a partir de dos fuentes: la Casa Rosada y el Ministerio del Interior.

La hoja de trabajo completa, puede descargarse en este enlace.
Incluye pestañas inferiores que contienen:
El detalle de la cronología de elecciones
Las presidencias de facto
Los porcentajes de participación entre 1853 y 1916
Y datos que resultan del cruce de información

Para el montaje de los datos y su visualización interactiva usamos Tableau Public, Fluorish, Google Spreadsheet y TimeLine. Otras herramientas usadas en este trabajo: Tabula, Open Refine, Data Wrangler, Document Cloud.

Créditos: Daniela Czibener (Programación y DataViz) y Ezequiel De Martiis (DataViz).