Déficit en la producción de frijol obliga a Honduras a importar el grano desde Nicaragua

Honduras enfrenta un déficit cercano al millón de quintales de frijol, lo que ha incrementado su dependencia de las importaciones desde Nicaragua para cubrir la demanda nacional del grano básico.

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La producción de frijol en Honduras ha caído significativamente, generando un déficit cercano al millón de quintales (FOTO: SDE Honduras)
La producción de frijol en Honduras ha caído significativamente, generando un déficit cercano al millón de quintales (FOTO: SDE Honduras)

La producción de frijol en Honduras ha registrado una caída significativa en los últimos años, generando un déficit que obliga al país a depender cada vez más de las importaciones, principalmente desde Nicaragua, para cubrir la demanda interna.

De acuerdo con datos del sector agrícola, el país ha dejado de producir cerca de un millón de quintales del grano básico, una situación que ha impactado directamente en el abastecimiento nacional y en la estabilidad del mercado.

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El integrante del Consejo Coordinador de Organizaciones Campesinas de Honduras, Darwin Cálix, explicó que el consumo anual de frijol en el país ronda los 2.6 millones de quintales, mientras que la producción local apenas alcanza entre 1.5 y 1.6 millones de quintales.

Esta brecha ha sido cubierta mediante la importación del grano desde Nicaragua, que actualmente domina el mercado hondureño.

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“Hemos dejado de producir alrededor de un millón de quintales de frijol en este periodo, pero el abastecimiento se ha mantenido porque se compra a Nicaragua”, señaló.

Agricultores señalan la falta de incentivos como uno de los principales problemas del sector. (FOTO: Proceso Digital)
Agricultores señalan la falta de incentivos como uno de los principales problemas del sector. (FOTO: Proceso Digital)

El incremento en las importaciones responde a múltiples factores, entre ellos la falta de incentivos para los productores nacionales, quienes enfrentan limitaciones económicas, técnicas y climáticas que dificultan mantener o aumentar su producción.

Según representantes del sector campesino, uno de los principales problemas es la ausencia de políticas públicas sostenidas que impulsen al pequeño productor, lo que ha generado un desplazamiento progresivo del grano nacional frente al producto extranjero.

Actualmente, el frijol nicaragüense se encuentra ampliamente distribuido en distintas regiones del país, desde el oriente hasta el occidente, pasando por la zona central, lo que evidencia el nivel de dependencia del mercado hondureño.

“En este momento Nicaragua está en cosecha, y por donde se vea hay frijol nicaragüense”, afirmó Cálix.

Además de la disponibilidad, el producto importado presenta características que lo hacen competitivo en el mercado, como su rendimiento y menor tiempo de cocción, factores que influyen en la preferencia de los consumidores.

El abastecimiento también se vincula a las reservas estratégicas del Instituto Hondureño de Mercadeo Agrícola, entidad encargada de garantizar la disponibilidad de granos básicos en el país.

No obstante, expertos advierten que la dependencia de importaciones puede representar un riesgo para la seguridad alimentaria a largo plazo, especialmente ante posibles variaciones en los precios internacionales o restricciones comerciales.

El frijol nicaragüense domina actualmente el mercado hondureño debido a la alta demanda. (FOTO: Blogs UNAH)
El frijol nicaragüense domina actualmente el mercado hondureño debido a la alta demanda. (FOTO: Blogs UNAH)

El sector agrícola hondureño ha insistido en la necesidad de fortalecer la producción nacional mediante incentivos, financiamiento, acceso a insumos y asistencia técnica, con el fin de recuperar la autosuficiencia en la producción de frijol.

Asimismo, se ha destacado la importancia de apoyar los ciclos de siembra, especialmente la postrera y la siembra tardía, que representan una parte significativa de la producción nacional.

La situación actual refleja los desafíos estructurales que enfrenta el agro hondureño, donde la falta de apoyo sostenido ha limitado el crecimiento del sector y ha incrementado la dependencia externa.

En este contexto, el debate sobre la soberanía alimentaria vuelve a cobrar relevancia, en medio de un escenario donde el país depende cada vez más de la producción extranjera para garantizar el consumo interno.

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