
El grupo terrorista Hezbollah desplegó en las últimas semanas un nuevo tipo de drone armado, controlado a través de cables de fibra óptica tan finos como un hilo dental, lo que le permite esquivar los sistemas de detección y bloqueo electrónico de Israel.
Las naves, de pequeño tamaño y difícil localización, se manejan mediante un cable transparente que conecta directamente la consola del operador con el aparato. A diferencia de modelos convencionales guiados por radio o GPS, este sistema los hace inmunes al habitual “jamming” o interferencia electrónica de las defensas aéreas modernas.
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Según Robert Tollast, especialista en drones y miembro del Royal United Services Institute, la clave de estos ataques es la capacidad del drone para “volar bajo y acercarse a su objetivo sin ser detectado”.
“Si el operador sabe lo que hace, puede ser absolutamente letal”, advierte.
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Solo en la última semana, un drone guiado por fibra óptica mató a un soldado israelí en el sur del Líbano y dejó al menos a una decena más heridos en ataques en el norte de Israel. Días antes, otra acción similar resultó en la muerte de un contratista civil israelí y de un militar en territorio libanés. Las imágenes difundidas por Hezbollah muestran el momento exacto en que uno de estos aparatos explota entre un grupo de tropas israelíes reunidas cerca de un vehículo militar.

La nueva amenaza ha obligado a Israel a improvisar soluciones defensivas de emergencia. El ejército ha comenzado a instalar redes y jaulas alrededor de vehículos militares para reducir el riesgo de ataques directos, mientras trabaja en contramedidas tecnológicas.
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Sin embargo, según Ran Kochav, ex jefe del comando de defensa aérea israelí, las fuerzas armadas aún no han logrado una respuesta eficaz.
“Vuelan muy bajo y muy rápido, son pequeños, difíciles de detectar y más difíciles aún de rastrear. A pesar de los sistemas avanzados, los drones no eran la mayor prioridad hasta ahora”, detalló.
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De acuerdo con fuentes militares israelíes, estos drones son fabricados localmente por Hezbollah, utilizando piezas de uso civil y técnicas de impresión 3D. El costo estimado de cada unidad oscila entre los USD 300 y 400, lo que facilita su producción en serie y su despliegue masivo.
Ali Jezzini, periodista especializado en defensa, señala que la mayoría de los componentes pueden adquirirse en el mercado común, aunque la aplicación militar permite transformar drones ordinarios en armas de precisión.
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La fibra óptica, casi invisible a simple vista, conecta el drone al operador y elimina la posibilidad de interceptar su señal, pero puede enredarse con el viento o con otros cables de drones en combate.
En el terreno ucraniano, por ejemplo, hay campos cubiertos de filamentos tras batallas prolongadas. En algunos casos, los cables han alcanzado distancias de hasta 50 kilómetros, aunque suelen ser útiles en trayectorias más cortas y ataques puntuales.
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Hezbollah ha difundido imágenes de sus ataques a través de sus canales oficiales y redes sociales, mostrando explosiones directas sobre posiciones israelíes, principalmente en el sur del Líbano y en localidades cercanas a la frontera. En uno de los incidentes, un drone explotó en el momento en que un helicóptero militar israelí aterrizaba para evacuar heridos, aunque no logró impactar el objetivo.
El despliegue de estos drones ha generado alarma entre los residentes de ciudades fronterizas. Zevik Glidai, un profesor de matemáticas de 78 años en Kiryat Shmona, fue testigo de cómo un drone se estrelló en su jardín dejando restos de fibra óptica y casi dos kilos de explosivos sin detonar.
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“No hay forma de derribarlo porque no se puede detectar”, relató Glidai. El equipo de desactivación afirmó que fue un milagro que la carga no explotara.
Israel dispone de arsenal y tecnología para interceptar drones, pero la efectividad depende de la detección temprana. Kochav explica que el país cuenta con sistemas capaces de identificar cambios de luz, señales y ruidos característicos de hélices, aunque admite que estos sensores aún no se han desplegado masivamente en la frontera norte.
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El uso de drones guiados por fibra óptica marca una nueva etapa en la guerra tecnológica: una carrera de innovación en la que cada avance genera una contramedida y cada vulnerabilidad puede ser explotada. La experiencia ucraniana muestra que, ante la saturación de los sistemas convencionales de defensa, la creatividad y la adaptación rápida se convierten en recursos clave tanto para atacar como para defender.
Mientras tanto, la ofensiva de Hezbollah continúa y las fuerzas israelíes ajustan sus estrategias para enfrentar un arma que, por su tamaño, alcance y bajo costo, representa una amenaza difícil de neutralizar.
(Con información de The Associated Press)
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