La IA no mejora la atención al cliente sola: el factor que las empresas están ignorando

Un modelo de IA puede ser técnicamente sofisticado y aun así producir respuestas genéricas, inconsistentes o poco útiles si no fue entrenado con información relevante

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IA - empresas - automatización - tecnología - 30 de abril
Chatbots, asistentes virtuales y herramientas de automatización conversacional se han convertido en parte central de las estrategias de transformación digital. (INTELCIA)

Invertir en inteligencia artificial no garantiza mejores resultados en la atención al cliente. Esa es la advertencia que especialistas del sector vienen planteando con mayor fuerza: el impacto real de estas tecnologías depende menos del modelo que se adquiere y más del conocimiento operativo con el que se entrena.

Antonio Díaz, director general de Evoluciona, hub de innovación de Intelcia para mercados hispanohablantes, lo resume de forma directa: la ventaja competitiva no está en la tecnología, sino en cómo las empresas usan la experiencia de sus equipos para enseñarle a la IA a resolver situaciones reales.

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Por qué el entrenamiento de la IA vale más que la tecnología en sí

Chatbots, asistentes virtuales y herramientas de automatización conversacional se han convertido en parte central de las estrategias de transformación digital. Sin embargo, muchas organizaciones que han avanzado en esa dirección enfrentan un problema que no anticiparon: la tecnología por sí sola no produce los resultados esperados.

IA - empresas - automatización - tecnología - 30 de abril
Los sistemas más efectivos se nutren de miles de interacciones reales con clientes. (INTELCIA)

Díaz explica el fenómeno con precisión: “Muchas empresas han apostado por incorporar inteligencia artificial pensando que la tecnología resolverá automáticamente la relación con el cliente. Pero la verdadera diferencia está en cómo se entrena la IA y en el conocimiento que se utiliza para enseñarle a conversar y resolver situaciones reales”.

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Esa distinción no es menor. Un modelo de inteligencia artificial puede ser técnicamente sofisticado y aun así producir respuestas genéricas, inconsistentes o poco útiles si no fue entrenado con información relevante sobre cómo operan los equipos en la práctica.

Según Díaz, los sistemas más efectivos se nutren de miles de interacciones reales con clientes. “La IA no aprende únicamente de manuales o documentos. Aprende de cómo se resuelven los casos en la práctica, de qué respuestas funcionan y cuáles no, y de cómo hablan realmente los usuarios. Ese conocimiento operativo es el que permite que la tecnología evolucione y genere conversaciones más claras, coherentes y útiles”.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Un modelo de inteligencia artificial puede ser técnicamente sofisticado y aun así producir respuestas genéricas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo se construye un agente conversacional que realmente funcione

El proceso que describe Intelcia para desarrollar agentes de inteligencia artificial tiene varias etapas. En la primera, los equipos operativos asumen un rol activo: enseñan y corrigen las respuestas del sistema como si estuvieran formando a un agente nuevo. Esa fase permite que el modelo incorpore el criterio y el contexto que solo existe dentro de la operación.

En una segunda etapa, las empresas trabajan en definir el tono de las conversaciones para que el agente digital represente la personalidad de la marca y la experiencia que quieren ofrecer a sus clientes. No se trata solo de que el sistema responda bien, sino de que lo haga de una forma coherente con la identidad de la organización.

Con el tiempo, esa experiencia acumulada se traduce en instrucciones más precisas para los modelos, lo que mejora la consistencia de las respuestas. En las fases más avanzadas, el agente deja de limitarse a responder preguntas y comienza a integrarse con los sistemas de negocio para ejecutar acciones concretas: consultar información, gestionar solicitudes o actualizar datos en tiempo real.

Múltiples empleados en una oficina moderna con paredes de vidrio y mesas con computadoras; grandes pantallas muestran datos y algoritmos de IA, con circuitos luminosos superpuestos.
Las empresas moldean el tono del agente digital para que represente su marca ante el cliente. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El contexto colombiano: una industria BPO que lidera en América Latina

El debate sobre el entrenamiento de la inteligencia artificial cobra una dimensión particular en Colombia. El sector de externalización de procesos de negocio, conocido como BPO, se ha consolidado como uno de los más activos de la economía del país.

Según cifras de Bpro, esa industria aporta cerca del 3,5% del producto interno bruto nacional y genera más de 790.000 empleos directos, lo que ha posicionado a Colombia como uno de los principales centros de experiencia de cliente en América Latina.

En ese entorno, el desarrollo de soluciones basadas en IA ha crecido de forma acelerada. Pero los especialistas del sector coinciden en que el potencial de esas tecnologías depende de la capacidad de las empresas para convertir el conocimiento acumulado en la operación diaria en aprendizaje para los sistemas conversacionales.

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