
Taylor Wright, investigadora privada de 33 años y expolicía en Pensacola, Florida, Estados Unidos, desapareció después de pasar un día junto a su amiga, Ashley McArthur, el 14 de septiembre de 2017. Nadie volvió a verla tras ese encuentro.
Su pareja, Cassandra Waller, denunció la desaparición días después, al notar que Wright no respondía mensajes ni llamadas. Aunque el auto de Taylor seguía estacionado y sus pertenencias permanecían en su casa, su rastro se desvaneció aquel día, sin aviso ni explicación a sus seres queridos.
PUBLICIDAD
La policía local indicó en ese momento que no existían pruebas de violencia ni signos de robo. Pese a mensajes de texto que sugerían que Wright se había ausentado voluntariamente, familiares y amigos expresaron dudas y aseguraron que no era habitual en ella dejar de comunicarse. Su colega, Brad Braithwait, manifestó la preocupación de su entorno e insistió en que Wright jamás había perdido contacto sin previo aviso.

Según el relato recogido por Crime Investigation, McArthur fue la última persona en ver con vida a Wright. La investigación avanzó cuando se conoció que McArthur había depositado en su cuenta personal un cheque de caja por USD 34.000 que pertenecía a la víctima. La policía comprobó que la suma se extrajo del banco y se colocó en una caja de seguridad antes de que el dinero desapareciera.
PUBLICIDAD
Giro en la pesquisa y hallazgo del cuerpo
Las autoridades identificaron diferencias en las firmas de los cheques implicados, lo cual despertó sospechas sobre la autenticidad de los documentos. De acuerdo con los investigadores, Wright intentaba recuperar el dinero en los días previos a su desaparición, enviando mensajes y reclamando la devolución de los fondos.
La situación cambió el 19 de octubre de 2017. Los investigadores acudieron a un terreno propiedad de la familia McArthur, donde rastrearon una zona boscosa tras recibir pistas relevantes en el expediente. Allí encontraron el cuerpo de Wright en una tumba clandestina cubierta con concreto. Las pericias confirmaron que había recibido un disparo en la cabeza.
PUBLICIDAD

McArthur fue arrestada y acusada de homicidio premeditado. Antes de enfrentar el juicio por asesinato, fue condenada a siete años de prisión por delitos previos de fraude y malversación en el negocio de su familia, en el cual robó miles de dólares utilizando máquinas tragamonedas alquiladas a locales nocturnos.
En el juicio por el crimen de Wright, iniciado en agosto de 2019, la fiscalía centró sus argumentos en el motivo y la oportunidad. Presentaron pruebas, como grabaciones de compras de cemento y tierra por parte de McArthur, e insistieron en que la acusada fue la última persona en acompañar a Wright. Se resaltaron mensajes enviados por Wright a McArthur exigiendo la devolución del dinero, necesarios para procesos legales y manutención de su hijo.
PUBLICIDAD
Bridgette Jensen, fiscal del caso, manifestó ante el juzgado: “Ashley McArthur tenía un motivo. Ashley McArthur tuvo la oportunidad. Ashley McArthur asesinó a Taylor Wright y procuró ocultarlo con mentiras, concreto y tierra para plantas”.
Por su parte, la defensa enfatizó la ausencia de pruebas físicas directas que vincularan a McArthur con el asesinato. El abogado John Beroset subrayó que no existía arma homicida ni evidencia forense concluyente. Además, planteó dudas sobre el estado emocional de Wright y citó rumores sobre presunto consumo de drogas.
PUBLICIDAD

El tribunal valoró las pruebas circunstanciales y, finalmente, el jurado consideró la responsabilidad de McArthur en el homicidio. El veredicto determinó la culpabilidad de la acusada por homicidio premeditado y estableció una pena mínima obligatoria de prisión perpetua.
En el proceso de apelación, la defensa intentó revertir la condena alegando supuesta exposición indebida del jurado a una fotografía y a testimonios calificados como inadmisibles. Sin embargo, en abril de 2021, el tribunal de apelaciones de Florida ratificó la sentencia original y confirmó la prisión perpetua para McArthur.
PUBLICIDAD
De acuerdo con Crime Investigation, el caso generó conmoción en la comunidad local por la gravedad de los hechos y la relación de confianza entre víctima y victimaria. El trágico desenlace cerró un prolongado proceso de investigación policial y judicial en el estado de Florida.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La tragedia de Superga: cómo una densa neblina acabó con el Torino, el mejor equipo del fútbol italiano en 1949
Un accidente aéreo a minutos de aterrizar en Turín mató a 31 personas, entre ellas casi todo el plantel del Grande Torino, y dejó una herida que marcó para siempre la historia del club y de una ciudad entera

A mis 74 años, la alta montaña me puso a prueba: 5 días de trekking desde Tilcara hasta Calilegua entre la puna andina, la selva de montaña y la cultura de Jujuy
El viaje arranca en Salta y sigue con días de prueba en la Quebrada de Humahuaca. Oídos, respiración y ritmo bajo control antes de la primera etapa larga. La montaña espera más arriba

La foto acertijo: ¿Quién es esta niña que cantó a los 16 frente al Papa Juan Pablo II y años después conquistó al mundo con su voz?
Creció en una familia de 14 hermanos en un pequeño pueblo de Quebec y encontró en la música un refugio frente al bullying. A los 12 años compuso la canción que cambió su vida y la llevó, de la mano de su descubridor y futuro marido, a convertirse en una de las voces más famosas del planeta

Encendió los deseos más ardientes en el París de la Belle Époque y terminó sus días consagrada a Dios: la vida de Liane de Pougy
Brilló como bailarina, fue cortesana, princesa y tuvo relaciones con mujeres y hombres que la convirtieron en leyenda. Pero la muerte de su hijo en la guerra dejaría un vacío que ni las joyas ni las pasiones de la carne podrían llenar. La historia de la mujer cuya vida representa la parábola perfecta entre la perdición de la carne y la redención del espíritu

Denunciada por sus propias hijas: los siniestros crímenes de la amable vecina que acogía personas en su casa para asesinarlas
El 8 de agosto de 2003, la policía de Raymond, Washington, detuvo a Shelly Knotek y a su marido, David, por una serie de asesinatos perpetrados a la largo de una década. Nunca los habrían descubierto si sus tres hijas, ya adultas, no se hubiesen atrevido a delatarlos. También contaron las torturas y maltratos a los que fueron sometidas durante su infancia


