
Polly Cooper caminó más de 320 kilómetros en la nieve para llevar alimento al ejército del general George Washington cuando se desmoronaba de hambre y enfermedad en el campamento de Valley Forge, Pensilvania. Eso ocurrió en la primavera de 1778. Casi 250 años después, la Nación Oneida la recuerda como una figura central en la supervivencia del ejército que fundó los Estados Unidos, y el gobierno federal acaba de sellarla en una moneda.
En enero de 2026, la Casa de la Moneda de Estados Unidos (U.S. Mint) lanzó la moneda Sacagawea de 1 dólar con la imagen de Cooper en el reverso, según informó la Associated Press (AP). El lanzamiento coincidió con los festejos por el 250° aniversario de la firma de la Declaración de Independencia. En la imagen, Washington sostiene su sombrero en actitud agradecida mientras ella le ofrece una canasta de maíz.
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Un ejército al borde del colapso
El invierno de 1777-1778 en Valley Forge fue devastador para las tropas continentales. Los soldados morían más por el hambre y las enfermedades que por las balas enemigas. En ese contexto, un grupo de 47 guerreros Oneida partió el 25 de abril de 1778 desde Kanonwalohale, en lo que hoy es Vernon, Nueva York, cargando fardos de maíz blanco. Con ellos viajaba Cooper.

El grupo recorrió más de 400 kilómetros a través de la nieve y llegó a Valley Forge en mayo de 1778. De acuerdo con la revista Smithsonian Magazine, un diario de la época registró la llegada: “Hace unos días, 40 indios de la nación Oneida llegaron a nuestro campamento… para explorar cerca de las líneas”. Cooper no era combatiente: su misión era otra.
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El maíz que no se podía comer crudo
Cuando los soldados hambrientos intentaron comer el maíz blanco sin cocinarlo, Cooper los detuvo. Según recoge la tradición oral de la Nación Oneida, ese maíz requería una cocción mucho más prolongada que el maíz dulce común, además de un proceso de limpieza y enjuague. Comerlo crudo los habría enfermado aún más.
Polly se quedó en el campamento después de que los demás Oneida regresaron a sus territorios. Les enseñó a los soldados a preparar una sopa de maíz molido mezclado con nueces y frutas para aumentar su valor nutritivo, y también cocinó directamente para las tropas. Según AP, el ejército continental intentó pagarle por sus servicios, pero ella rechazó toda recompensa, declarando que era su deber ayudar a sus amigos en momentos de necesidad.
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Un chal negro y 250 años de memoria
Como gesto de gratitud, Martha Washington, quien estaba en el campamento hasta junio, le obsequió a Cooper un chal negro y un bonete adquiridos en Filadelfia. Ese chal, transmitido de generación en generación entre los descendientes de la mujer, existe hoy como prueba tangible de su presencia en un episodio que estuvo a punto de destruir tanto al ejército como a la propia Nación Oneida, que pagó un alto costo por su lealtad al bando patriota.
En 2005, la Sociedad Histórica del Condado de Oneida la incorporó a su Salón de la Fama. Su historia también forma parte de las exhibiciones del Museo Nacional del Indio Americano del Smithsonian, en Washington D.C., y del Museo de la Revolución Americana en Filadelfia, según informó la Nación Oneida en un comunicado oficial.
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La moneda de 2026, acuñada en las casas de moneda de Filadelfia y Denver, lleva inscripciones en el reverso que incluyen el nombre “POLLY COOPER” y la frase “ONEIDA ALLIES AT VALLEY FORGE”. El lanzamiento forma parte del Programa de Monedas Nativas Americanas de 1 dólar, que desde hace años busca reconocer contribuciones históricas de los pueblos originarios de Estados Unidos, según detalló AP.
El invierno que casi disuelve una revolución

El campamento de Valley Forge funcionó durante seis meses, entre el 19 de diciembre de 1777 y el 19 de junio de 1778, ubicado a unos 29 kilómetros al noroeste de Filadelfia. El Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos estima que entre 1.700 y 2.000 soldados murieron allí, no en combate, sino por enfermedades como el tifus, el tifoides, la disentería y la neumonía, agravadas por la desnutrición y el frío.
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El punto más crítico es que cerca de 4.000 hombres figuraban como no aptos para el servicio por falta de ropa, calzado y alimento. El propio Washington escribió que, de no producirse un cambio urgente, el ejército “inevitablemente moriría de hambre, se disolvería o se dispersaría”.
Fue en ese escenario donde el maíz de la Nación Oneida y el conocimiento de Polly Cooper marcaron la diferencia.
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