Las últimas 24 horas de Francisco: la insistencia para estar cerca de los fieles, el miedo a no poder y el desenlace fatal

El Papa argentino murió apenas después de la Pascua. No pudo oficiar la misa de ese domingo, pero sí dar su bendición y acercarse por última vez a las 35.000 personas que lo esperaban en la Plaza San Pedro

Guardar
Google icon
Muerte - Papa Francisco - Vaticano - Funeral día 3
Francisco apareció por última vez en público al dar la bendición Urbi et Orbi desde el balcón de la Basílica de San Pedro. Fue el domingo 20 de abril de 2025, horas antes de su muerte. (AP Photo/Gregorio Borgia)

-¿Creés que podré hacerlo?

Francisco quería conocer la opinión de Massimiliano Strarppetti, su enfermero personal. Era 20 de abril, domingo, el domingo de Pascua para la religión católica que él encabezaba. Iba a ser, aunque muchos pudieran sospecharlo pero nadie lo supiera del todo, el día de su despedida.

PUBLICIDAD

Algunas semanas antes de esa Pascua, Francisco, el primer Papa latinoamericano, el argentino que había revolucionado el cónclave de 2013 tras la renuncia de Benedicto XVI como Sumo Pontífice, había permanecido 38 días internado en el Hospital Agostino Gemelli, histórico centro sanitario de los máximos referentes del Vaticano.

Había padecido una infección respiratoria y una neumonía bilateral que había puesto su vida en extremo peligro tres veces. Pero el 23 de marzo había recibido el alta y había vuelto a su residencia en Santa Marta.

PUBLICIDAD

Estaba débil, frágil, desmejorado. Tenía el gesto adusto. Pero, aunque no podía hacer las cosas que hacía siempre, hizo todas las que pudo. Es que, después de estar muy al borde de la muerte, ese estado frágil era, aún así, una notable mejoría respecto de apenas algunas semanas antes. La fisioterapia respiratoria y motriz lo ayudaban, y eso se notaba en una paulatina mejoría de su voz.

Muerte - Papa Francisco - Vaticano - Funeral día 4
El funeral de Estado de Francisco se llevó a cabo el 26 de abril en la Plaza y la Basílica de San Pedro. (AP Photo/Markus Schreiber)

El jueves de la Semana Santa no pudo cumplir con el tradicional lavado de pies que repetía siempre en esa fecha. No le dio el cuerpo para eso, pero sí para ir a la cárcel de Regina Coeli, en la que un asistente papal encabezó el lavado de pies. Ese día, Francisco quiso estar con un grupo de detenidos y recordarles que no estaban solos. A la salida del lugar, un periodista le preguntó cómo estaba viviendo la Pascua: “Como puedo”, dijo el Papa.

El domingo 20, después de escuchar las palabras de aliento de su enfermero personal, Francisco logró impartir desde el icónico balcón de la Basílica de San Pedro la bendición Urbi et Orbi. La misa la había oficiado el cardenal Angelo Comastri. Fue el cardenal quien leyó el mensaje pascual del Sumo Pontífice, en el que instaba desesperadamente a que se dispusiera un alto al fuego y la liberación de los rehenes en Gaza.

En el mensaje que pronunció su colaborador, Francisco se refirió a la “dramática e indigna crisis humanitaria” en ese rincón del planeta. “La paz tampoco es posible sin un verdadero desarme”, decía el mensaje papal ese domingo de Pascua en el que se estima que había unas 35.000 personas en la Plaza San Pedro. Lo único que Francisco pudo decir por sus propios medios fue: “Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz Pascua!”. No tenía fuerza para nada más.

O para casi nada más. Porque después de otorgar la bendición Urbi et Orbi le pidió algo más a Strappetti, su asistente sanitario. En el famoso Papamóvil, recorrió la Plaza San Pedro sentado en una silla de ruedas. La televisación oficial del Vaticano se ocupó especialmente de enfocar su rostro más bien desde atrás para que no se viera su gesto frágil, agotado.

Jorge Mario Bergoglio fue ungido Papa en marzo de 2013, tras la histórica renuncia de Benedicto XVI.  REUTERS/Dylan Martinez/File Photo/File Photo
Jorge Mario Bergoglio fue ungido Papa en marzo de 2013, tras la histórica renuncia de Benedicto XVI. REUTERS/Dylan Martinez/File Photo/File Photo

Duro casi media hora esa recorrida entre la multitud de fieles que habían ido a escuchar la misa pascual al epicentro de la Iglesia Católica, y que podían ver al Sumo Pontífice de cerca. Cuando terminó ese último acercamiento con sus feligreses, Francisco le dijo a su enfermero: “Gracias por traerme de vuelta a la plaza”. El mundo no volvería a verlo vivo.

Después de todo eso, que para su cuerpo agotado había sido un esfuerzo enorme, Francisco volvió a su residencia austera en la Casa Santa Marta. Cenó y se fue a descansar. Dijo que se sentía “cansado pero feliz”.

Las alarmas sonaron pasadas las cinco de la madrugada del lunes 21 de abril. El Papa se despertó sintiéndose mal y llamó a su enfermero personal. A partir de ese momento, Strappetti fue una de las pocas personas que lo rodearon en medio de una descompensación que resultaría fatal.

También estaban allí Fabio Salerno, Daniel Pellizzon y Juan Cruz Villalón, sus tres secretarios personales, y algunas de las monjas vicencianas a cargo de múltiples tareas en Santa Marta.

Una rosa blanca yace sobre una losa de piedra clara, parte de la cual muestra la inscripción en mayúsculas "FRANCIS", en un ambiente interior
La lápida que recuerda a Francisco en la Basílica Santa María la Mayor, en Roma, donde pidió ser enterrado.

A las siete menos cuarto de la mañana, Francisco entró en un coma del que no se recuperaría. “No sufrió, todo ocurrió muy rápidamente”, difundiría el Vaticano después sobre esos instantes. Una apoplejía cerebral desencadenó un fallo cardiocirculatorio irreversible, y esa fue la causa definitiva de su muerte, según certificó el jefe de Sanidad del Vaticano, que ocurrió el lunes 21 de abril de 2025 las 7.35 de la mañana de Roma, hace exactamente un año.

Tenía 88 años y se había convertido en Papa doce años antes, cuando creía que su oportunidad para convertirse en la máxima autoridad de la Iglesia Católica ya había pasado. Hubo que esperar hasta las 20 de ese lunes para que el Camarlengo realizara la constatación de la muerte de Francisco. Después del cumplimiento de ese protocolo, se selló el apartamento que Francisco ocupaba en Santa Marta, tal como indica la liturgia papal.

En 2022, el Sumo Pontífice argentino había redactado su testamento espiritual: pidió ser enterrado en la tierra, en un sepulcro sencillo y sin decoraciones, en la basílica Santa María la Mayor de Roma. Se trata de la primera iglesia dedicada a la Virgen María en Occidente. Allí, la inscripción del sepulcro dice, sencillamente, Franciscus. El nombre jesuita que Jorge Mario Bergoglio había elegido cuando lo ungieron máxima autoridad de la Iglesia a la que había dedicado su vida.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

El fin del “juicio del mono”: doce audiencias y 100 dólares de multa a un docente por enseñar la teoría de la evolución de Darwin

El 21 de julio de 1925, un jurado de Tennessee declaró culpable a John T. Scopes por enseñar la teoría de la evolución en una escuela pública. Aunque la condena fue anulada posteriormente, el caso marcó un hito en el debate entre ciencia y religión en Estados Unidos

El fin del “juicio del mono”: doce audiencias y 100 dólares de multa a un docente por enseñar la teoría de la evolución de Darwin

La historia de la sangrienta batalla que cambió la guerra del Pacífico y el japonés que tardó 28 años en rendirse

El 21 de julio de 1944, tras dos años y medio de ocupación japonesa, Estados Unidos lanzó una de las operaciones anfibias más complejas sobre la isla de Guam. El combate fue encarnizado y su desenlace acercó como nunca antes los bombarderos aliados al corazón del Imperio japonés

La historia de la sangrienta batalla que cambió la guerra del Pacífico y el japonés que tardó 28 años en rendirse

Una venganza fallida: el crimen de un empleado de hotel que se parecía demasiado a uno de los responsables de la masacre de Múnich

Ahmed Bouchiki fue asesinado a balazos por el Mosad el 21 de julio de 1973 en Lillehammer, cuando volvía del cine con su mujer embarazada. Los agentes israelíes lo confundieron con Alí Hassan Salameh, el jefe de operaciones de Septiembre Negro que comandó la operación que les costó la vida a 11 atletas israelíes durante los juegos olímpicos de 1972. Los errores de la “Operación Cerebro” y sus consecuencias

Una venganza fallida: el crimen de un empleado de hotel que se parecía demasiado a uno de los responsables de la masacre de Múnich

El día que George Bush padre se salvó de ser devorado por caníbales y la verdad que se supo 60 años después

Fue durante la Segunda Guerra Mundial. El hombre que en 1989 sería presidente de Estados Unidos, cumplió una misión como piloto de avión. Ocho de sus compañeros cayeron en manos de los japoneses y sufrieron torturas. El juicio que destapó el caso y los testimonios que se ocultaron durante seis décadas del horror de Chichijima

El día que George Bush padre se salvó de ser devorado por caníbales y la verdad que se supo 60 años después

La historia de Ulises, el héroe que convirtió el regreso a casa en una de las mayores aventuras de la literatura

El viaje del protagonista de “La Odisea” inspira relatos nuevos y aborda temas de ingenio, familia y perseverancia que siguen resonando en la cultura

La historia de Ulises, el héroe que convirtió el regreso a casa en una de las mayores aventuras de la literatura